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Manifestaciones en Líbano: Beirut se vuelve campo de batalla

Los enfrentamientos entre los manifestantes que denuncian a los líderes políticos, y la policía fueron extremadamente violentos el sábado 14 de diciembre.
Los enfrentamientos entre los manifestantes que denuncian a los líderes políticos, y la policía fueron extremadamente violentos el sábado 14 de diciembre. Andres Martinez Casares / Reuters
Texto por: Aurore Bayoud
5 min

Este sábado 14 de diciembre, Líbano vivió el día más violento entre los manifestantes y la policía desde el inicio del movimiento de protesta popular contra los líderes y la clase política. Se reportan cientos de heridos.

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En el centro de Beirut, capital de Líbano, las fuerzas de seguridad dispararon gas lacrimógeno y balas de goma contra los manifestantes libaneses, este sábado 14 de diciembre de 2019.

Un balance provisional, proporcionado por la Cruz Roja, reporta que unas 100 personas han sido auxiliadas u hospitalizadas. La Defensa Civil libanesa dijo que trató a 54 personas por lesiones, llevando a más de la mitad al hospital. Por su parte, las Fuerzas de Seguridad Interna hablan de al menos 20 policías heridos.

Una lluvia de gas lacrimógeno

A primera hora de la tarde, centenares de manifestantes, procedentes de varias regiones del Líbano, se reunieron para denunciar a toda la clase política y exigir un gobierno compuesto exclusivamente por tecnócratas e independientes.

La policía antidisturbios empezó a bloquear a los que intentaban entrar en una avenida que conducía al Parlamento. Bajo una lluvia de latas de gas lacrimógeno, los manifestantes fueron empujados un kilómetro atrás, antes de que el ejército libanés les permitiera regresar al centro de la ciudad para protestar pacíficamente.

Pero por la noche, la policía antidisturbios se desplegó de nuevo en masa en Beirut, persiguiendo a los manifestantes, golpeándolos y deteniendo a algunos de ellos, contó un testigo.
Mientras tanto, los manifestantes arrojaron piedras a la policía y trataron de atravesar las barreras de acero que bloqueaban los caminos hacia el parlamento y la sede del gobierno.

Una manifestante canta eslóganes junto a un alambre de púas que bloquea la carretera, en Líbano, el 24 de noviembre.
Una manifestante canta eslóganes junto a un alambre de púas que bloquea la carretera, en Líbano, el 24 de noviembre. Andres Martinez Casares / Reuters


Hasta altas horas de la madrugada, las columnas de humo blanco se escapaban de los botes de gas lacrimógeno y las sirenas de las ambulancias sonaban, mientras los dos bandos corrían por las calles del centro de Beirut.

 

Choques entre activistas y policías

A primera hora de la tarde, otros jóvenes, hostiles a la protesta, procedentes de un distrito central de Beirut considerado un bastión de la organización islámica musulmana Hezbolá, intentaron invadir las tiendas de campaña de los manifestantes en el centro de la ciudad. También atacaron a oficiales de policía, lanzando piedras, pero fueron rápidamente repelidos por los mismos.

Estos enfrentamientos se producen en vísperas de las consultas parlamentarias para el nombramiento de un nuevo Primer Ministro. Este puesto ha estado vacante desde la dimisión de Saad Hariri el 29 de octubre.

Pero los manifestantes no lo quieren de vuelta. Exigen el nombramiento de una personalidad "independiente", que no pertenezca a la clase política tradicional, a la que acusan de corrupción.

La calle libanesa exige la salida de toda la clase política, juzgada corrupta e incompetente.
La calle libanesa exige la salida de toda la clase política, juzgada corrupta e incompetente. Ali Hashisho / Reuters

En efecto, la ola histórica de protestas que atraviesa Líbano desde el 17 de octubre, proviene de una acumulación de ira por el historial de líderes sectarios que dominan el país desde la guerra civil de 1975-1990, el aumento del coste de la vida y los nuevos planes fiscales. Los manifestantes acusan a la clase política de gobernar al Estado para su propio beneficio a través de redes de patrocinio.

Desde que las protestas obligaron a Saad al-Hariri a dimitir como primer ministro, las conversaciones entre los principales partidos se han estancado durante semanas, incapaces de llegar a un acuerdo para la formación de un nuevo gabinete.

Por la mañana del 15 de diciembre, la tensión sigue siendo palpable en el centro de Beirut, que parece un campo de batalla. Las calles están llenas de piedras y de cientos de latas de gas lacrimógeno mientras algunos basureros incendiados por los manifestantes siguen humeando.

Con EFE, Reuters y AFP
 

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