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Se cumplen cinco años del acercamiento de Obama a Cuba, que luego congeló Trump

Una vista de las banderas de Cuba y Estados Unidos captada antes de la firma de los acuerdos entre el Puerto de Cleveland y las autoridades marítimas cubanas en La Habana el seis de octubre de 2017.
Una vista de las banderas de Cuba y Estados Unidos captada antes de la firma de los acuerdos entre el Puerto de Cleveland y las autoridades marítimas cubanas en La Habana el seis de octubre de 2017. Alexandre Meneghini / Reuters

Este acercamiento, tildado de histórico, permitió que la apertura de la isla aumentara y que las relaciones con un enemigo histórico mejoraran, pero la llegada de Trump al poder trajo de nuevo la tensión entre los dos países.

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Se cumplen cinco años del acercamiento histórico entre el Gobierno de Barack Obama y Cuba. Cinco años que han traído cambios tanto en Washington como en La Habana y que han hecho que, desde la victoria de Donald Trump en 2016, se enfríen las relaciones a pasos grandes por culpa de un regreso a la política de la mano dura y una serie de acontecimientos que han propiciado que la brecha del desencuentro aumente.

Dos años de deshielo y tres de vuelta al enfriamiento de las relaciones bilaterales. Cinco años después, aún sobreviven algunos frutos del histórico proceso de acercamiento anunciado el 17 de diciembre de 2014 por los entonces presidentes Barack Obama y Raúl Castro, pero hay cambios.

Algunos puntos como las relaciones diplomáticas siguen vigentes, las embajadas continúan abiertas y hay una cooperación limitada en temas como narcotráfico o medioambiente. Pero los rencores entre dos viejos enemigos de la Guerra Fría han vuelto a instalarse, alimentados por la política electoral en Estados Unidos, la crisis en Venezuela y un misterio relacionado con la salud de los diplomáticos estadounidenses.

El objetivo del equipo de Obama era cambiar radicalmente la estrategia seguida durante los últimos 50 años. La fuerte oposición al régimen cubano no había traído resultados positivos para Estados Unidos e incluso había perpetuado a los Castro en el poder cubano después de la caída de la Unión Soviética.

La retórica se cambió y la estrategia estadounidense se acercó más a la planteada por la Unión Europea. El mayor hito llegó en julio de 2015 con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las embajadas, pero también se restablecieron los vuelos comerciales, se multiplicaron los viajes de estadounidenses a Cuba y se relajó el embargo comercial, lo que permitió hacer negocios en la isla a empresas como Airbnb, Google, Verizon y Marriott.

La era Trump hizo cambios y perdió la confianza cubana

Trump apoyó la apertura hacia Cuba durante las primarias republicanas de 2016, pero cuando obtuvo la candidatura y empezó a buscar votos del exilio cubano en Florida, prometió acabar con las políticas de Obama hacia la isla.

Ya en el poder, su gran anuncio llegó en junio de 2017, cuando ordenó restringir los negocios con entidades vinculadas al Ejército de Cuba, que controla buena parte del turismo y el comercio minorista; y eliminó una categoría de viaje a la isla que usaban muchos estadounidenses.

Donald Trump abraza la bandera de Estados Unidos durante uno de sus discursos.
Donald Trump abraza la bandera de Estados Unidos durante uno de sus discursos. Yuri Gripas / Reuters

Pero la política de Trump no generó un vuelco total a las relaciones. Fueron pequeños cambios y sobre todo un cambio en la retórica, que fue más agresiva, lo que más se produjo. Esta diferencia en el discurso produjo un aumento de la desconfianza por parte de las autoridades cubanas.

John Bolton no mejoró la situación

En marzo de 2018, John Bolton, conocido por su animadversión al Gobierno cubano, se convirtió en el asesor de seguridad nacional de Trump. Su discurso en Miami, en noviembre de ese año, confirmó lo que muchos esperaban: un recrudecimiento de la política hacia la isla, que quedó enmarcada en una supuesta "troika de la tiranía" junto a Venezuela y Nicaragua.

Bolton responsabilizó a Cuba de mantener en el poder a Nicolás Maduro en Venezuela, lo que dio pie a sanciones al transporte de petróleo a la isla y hasta al propio Raúl Castro. También hubo límites a las remesas y dos golpes fuertes al sector turístico de la isla: el veto a los cruceros y la prohibición de vuelos comerciales a cualquier aeropuerto fuera de La Habana.

A finales de 2018 salió a la luz una de los episodios más controvertidos. Un informe detalló que una parte del personal diplomático de la embajada de Estados Unidos en Cuba sufrió graves alteraciones nerviosas y físicas. El Gobierno de Trump acusó al cubano de utilizar ultrasonidos durante el 2016 que generaron "graves trastornos" al personal.

Cuba siempre negó los hechos y la autoría. Las medidas tomadas fueron la salida de todo el personal no imprescindible de la embajada, pero no se retiró la misión diplomática; algo que habría sido mucho más grave. A día de hoy se siguen sin esclarecer cuáles fueron las causas del problema.

Unos turistas pasan en uno de los característicos coches cubanos frente a un crucero en La Habana, Cuba, el 7 de mayo de 2019
Unos turistas pasan en uno de los característicos coches cubanos frente a un crucero en La Habana, Cuba, el 7 de mayo de 2019 Alexandre Meneghini / Reuters

En mayo de 2019, pese a la fuerte oposición de la Unión Europea, la Casa Blanca abrió la puerta por primera vez a las demandas de compañías extranjeras ante tribunales de Estados Unidos por el control de propiedades que se expropiaron en Cuba a ciudadanos estadounidenses durante el periodo de la revolución.

Un futuro incierto en las relaciones

Con la llegada de la campaña electoral de 2020 es probable que Trump endurezca su discurso hacia Cuba para retener el estado clave de Florida. Una medida posible sería devolver a Cuba a la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, una decisión que siempre ha estado sobre el escritorio del Despacho Oval.

Si Trump perdiera las elecciones, su sucesor podría anular fácilmente sus medidas, pero lo tendría más complicado para reconstruir la confianza perdida entre las autoridades cubanas. La cuestión giraría en torno a si Cuba querría mantener de nuevo un acercamiento con su vecino septentrional, al que le ha dicho de todas las formas que cese el bloqueo económico sin condiciones.

Con EFE

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