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Día internacional del migrante: 272 millones de personas no habitan su país natal

Archivo-Maria Meza, una mujer migrante de Honduras que formó parte de una caravana de miles de centroamericanos que intentó llegar a Estados Unidos, huye del gas lacrimógeno con sus dos hijas de cinco años, frente al muro fronterizo entre EE. UU. y México, en Tijuana, México, el 25 de noviembre de 2018.
Archivo-Maria Meza, una mujer migrante de Honduras que formó parte de una caravana de miles de centroamericanos que intentó llegar a Estados Unidos, huye del gas lacrimógeno con sus dos hijas de cinco años, frente al muro fronterizo entre EE. UU. y México, en Tijuana, México, el 25 de noviembre de 2018. REUTERS/Kim Kyung-hoon

El 3,5 % de la población mundial es migrante, según el informe 2020 sobre migraciones de Naciones Unidas. A menudo, miles de quienes se ven forzados a abandonar sus países de origen arriesgan sus vidas por alcanzar nuevos horizontes.

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Migrar es un derecho, según dicta la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 1948, en su artículo 13. "1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado" y "2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país".

Pero esta no es la realidad para miles de personas que intentan establecerse en lugares distintos al de su origen que, entre continentes como América, Europa y África, se encuentran con políticas migratorias verticales, sufrimiento e incluso la muerte.

Este 18 de diciembre se conmemora el Día Internacional del Migrante y la ONU estima que 272 millones de personas no viven en sus países de origen. Aunque la cifra es alta, según la ONU se trata del 3,5 % de la población mundial. En el año 2000, se registraron 150 millones de personas viviendo en naciones diferentes a aquellas donde nacieron, lo que representa un incremento de 122 millones en 19 años.

272 millones de personas son migrantes en el mundo, según el Informe sobre las Migraciones 2020, de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, de la ONU.
272 millones de personas son migrantes en el mundo, según el Informe sobre las Migraciones 2020, de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, de la ONU. Graficación France24

Con relación a las últimas cinco décadas, la cantidad de migrantes internacionales ha mostrado aumentos notorios. Para 2019, con un total de 272 millones de migrantes, van 119 millones más de personas comparado con 1990, cuando eran 153 millones en total y tres veces más que en 1970, año en el que la cifra total fue de 84 millones de personas. 

La ONU señala que el número de inmigrantes internacionales es menor con respecto a la cantidad de personas que siguen viviendo en sus países de origen.
La ONU señala que el número de inmigrantes internacionales es menor con respecto a la cantidad de personas que siguen viviendo en sus países de origen. Graficación France24

La mayor parte de los migrantes cruza fronteras internacionales con el objetivo de instalarse por razones relacionadas con trabajo, familia y estudio, situaciones con procesos migratorios que generalmente no desafían a quienes se trasladan ni a los países donde entran, señala la Organización Internacional para las Migraciones, OIM. Pero, por el contrario, hay otros miles que abandonan sus naciones por una variedad de razones, muchas veces trágicas, como conflictos, persecuciones y desastres naturales.

Aquellos que son desplazados y se convierten en refugiados son quienes más necesitan de asistencia y apoyo. "El desplazamiento forzado global ha aumentado constantemente en los últimos años. Además, el desplazamiento creciente está superando la velocidad de las soluciones que se están encontrando", aseguró el secretario general de la ONU, António Guterres, durante el Foro sobre Refugiados que comenzó el martes en Ginebra, Suiza.

Migración de América Latina hacia EE. UU.: se agrava la crisis por falta de políticas efectivas

Estados Unidos es el país con el mayor número de inmigrantes en el mundo, con alrededor de 44,4 millones de personas, según un informe del Centro Pew de Investigaciones, divulgado el pasado junio.

En los últimos años se ha disparado el número de personas que llega a la frontera sur de EE. UU. con la esperanza de radicarse al otro lado, en medio de decisiones controversiales como el Protocolo de Protección Migrante, que regresa a los migrantes a esperar a México mientras se evalúan sus casos, y el proyecto para construir un muro en la frontera con México, entre otras, impulsadas por el presidente Donald Trump, en el poder desde 2017.

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Luis Acosta sostiene, un migrante hondureño, sostiene a su hija de 5 años, en medio de una caravana de migrantes de América Central rumbo a Estados Unidos. Cruzan el río Suchiate desde Guatemala hacia México, el 29 de octubre de 2018.
Archivo- Luis Acosta sostiene, un migrante hondureño, sostiene a su hija de 5 años, en medio de una caravana de migrantes de América Central rumbo a Estados Unidos. Cruzan el río Suchiate desde Guatemala hacia México, el 29 de octubre de 2018. REUTERS/Adrees Latif

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) denuncia que la falta de políticas eficaces ante la ola migratoria agrava la crisis humanitaria y las medidas instauradas traen consecuencias contrarias al cumplimiento de los derechos humanos.

Entre las más preocupantes, el CICR señala el aumento de posibilidades de separación de familias, detenciones violentas, mayor presencia de menores no acompañados y devoluciones.

Por su parte, la ONG Save The Children considera que "el 2019 ha sido un año crítico para miles de niñas y niños migrantes que han tenido que padecer las consecuencias de las políticas migratorias que vulneran o violan sus derechos humanos y su interés superior".

Archivo-La migrante guatemalteca Ledy Pérez abraza a su hijo mientras le pide a un miembro de la Guardia Nacional Mexicana que les permita cruzar a Estados Unidos, en Ciudad Juárez, México, el 22 de julio de 2019.
Archivo-La migrante guatemalteca Ledy Pérez abraza a su hijo mientras le pide a un miembro de la Guardia Nacional Mexicana que les permita cruzar a Estados Unidos, en Ciudad Juárez, México, el 22 de julio de 2019. REUTERS/Jose Luis Gonzalez

Al tiempo, Washington ha presionado al Gobierno mexicano, con amenazas arancelarias, para detener el flujo de migrantes hacia su país. La reacción: el despliegue de al menos 25.000 guardias nacionales en la frontera mexicana y aceptar la devolución de migrantes que intentan pedir asilo a Estados Unidos mientras sus casos tienen una respuesta por parte de las autoridades estadounidenses.

Los resultados saltan a la vista, al menos según las cifras reportadas por la Administración del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, que el pasado septiembre reportó una reducción del 56 % del flujo irregular hacia Estados Unidos, desde mayo.

Pero de las cerca de 47.000 personas que esperan en México por una respuesta a sus solicitudes de asilo en Estados Unidos, solo el 0,1% recibe aprobación, según datos del Centro de Investigación Transactional Records Access Clearinghouse, TRAC, de la Universidad de Siracusa, en Nueva York.

Pero el Departamento de Justicia de EE.UU. señaló que de las 92.905 solicitudes de asilo que se dieron en todo el país, 18.813 fueron concedidas, lo que equivale a un 20 %.

Pese al endurecimiento de controles, los flujos migratorios no se detienen. Miles de centroamericanos argumentan la necesidad de abandonar sus países ante el riesgo por su seguridad, el desempleo y fuertes índices de pobreza.

La crisis migratoria de los venezolanos, el segundo mayor éxodo del mundo

Más de 4,7 millones de venezolanos han abandonado su país, en medio de una fuerte crisis política y económica, que para muchos dificulta las posibilidades de adquirir vivienda, empleo, atención médica y alimentos. Los venezolanos que caminan con sus maletas a cuestas por las carreteras de la región, se ha convertido en una postal trágica pero habitual.

Cientos de venezolanos cruzan la frontera hacia Colombia para comprar alimentos. En Cúcuta, Colombia, el 29 de noviembre de 2019.
Cientos de venezolanos cruzan la frontera hacia Colombia para comprar alimentos. En Cúcuta, Colombia, el 29 de noviembre de 2019. Archivo-REUTERS/Mario Caicedo

Con 1,6 millones de venezolanos en Colombia, este es el país que alberga el mayor número de inmigrantes de esa nacionalidad. Le siguen Perú con 768.000 y Chile con 288.000, según datos de la Agencia para los Refugiados de la ONU, ACNUR.

En cualquiera de los lugares de destino, los retos para la mayoría de ellos son similares: la adaptación, el riesgo a discriminaciones y la urgencia por suplir sus necesidades básicas y las de sus familiares que quedan en su país de origen.

Mientras el Gobierno de Nicolás Maduro sigue negando la existencia de esta crisis humanitaria, el desafío, aseguran los Gobiernos de los países a los que llegan, no es solo para quienes migran sino también para esas naciones de recepción, pues ya enfrentaban altas tasas de desempleo e inseguridad y señalan de preocupante la falta de recursos económicos para atender a la población migrante.

El pasado octubre, ACNUR alertó que el éxodo venezolano podría sobrepasar los 6 millones de personas en 2020. "Los retos van a ser mucho más grandes en materia de ayuda humanitaria", señaló en ese momento el representante especial conjunto de (ACNUR), Eduardo Stein, al tiempo que destacó que han registrado casos de "explotación, abusos, separación familiar y, muy en particular, de niños sin acompañar".

Pese a los pedidos y entregas de ayuda internacional, la situación sigue siendo grave, mientras "aspectos como la sanidad, el empleo y la educación" de algunos países latinoamericanos se están viendo perjudicados, señaló Stein, debido al aumento del flujo migrante venezolano. Por ahora, no hay visos de que la situación vaya a mejorar.

Migración africana hacia Europa, un riesgo que muchos están dispuestos a repetir

Los graves conflictos, la violencia y la pobreza responden al peligroso viaje que miles de personas emprenden desde África hacia Europa. Un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD,' Scaling Fences: Voices of Irregular African Migrants to Europe', publicado el pasado octubre, mostró que aunque no todos los africanos que migran eran desempleados o tenían bajos niveles de educación, al menos el 50 % de ellos señalaron que no ganaban lo suficiente.

Archivo-Migrantes intentan mantenerse a flote después de caer del bote de goma en el que se transportaban, durante una operación de rescate realizada por el barco de la ONG Migrant Offshore Aid Station, en el Mediterráneo central, en aguas internacionales, a unas 15 millas náuticas de la costa de Zawiya en Libia, el 14 de abril de 2017.
Archivo-Migrantes intentan mantenerse a flote después de caer del bote de goma en el que se transportaban, durante una operación de rescate realizada por el barco de la ONG Migrant Offshore Aid Station, en el Mediterráneo central, en aguas internacionales, a unas 15 millas náuticas de la costa de Zawiya en Libia, el 14 de abril de 2017. REUTERS/Darrin Zammit Lupi

Pero su ruta hacia Europa está llena de desafíos que amenazan con arrebatarles la vida. Según este mismo reporte, el 93 % de los entrevistados, 1970 personas de 39 países africanos, experimentaron riesgos. Pese a ello, solo el 2% dijo que de haber sabido más sobre los peligros, no se habrían salido de sus lugares de origen, por lo que la gran mayoría indicó que estaría dispuesta a repetir la travesía.

El estudio también señala que una gran parte de los inmigrantes africanos en Europa envían remesas, en promedio la tercera parte de sus salarios, hacia sus países de nacimiento. El programa de la ONU hizo un llamado a ampliar las oportunidades en África y simultáneamente pasar de una migración "descontrolada" a una migración "controlada".

Con Reporte sobre las migraciones 2020, Informe PNUD y EFE
 

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