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Fiat Chrysler y Peugeot acuerdan fusión para formar el cuarto mayor grupo automovilístico

Los logos de las empresas de producción de automóviles Fiat y Peugeot son vistos frente a los concesionarios de las firmas en Saint-Nazaire, Francia, el 8 de noviembre de 2019.
Los logos de las empresas de producción de automóviles Fiat y Peugeot son vistos frente a los concesionarios de las firmas en Saint-Nazaire, Francia, el 8 de noviembre de 2019. Stephane Maher / Foto de archivo / Reuters
8 min

Los consejos del grupo ítaloestadounidense FCA y del francés PSA, fabricante de Peugeot y Citroën, aprobaron el acuerdo de fusión en partes iguales para crear una compañía con un valor de 50.000 millones de dólares.

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FCA, la firma ítaloestadounidense de Fiat y Chrysler, y PSA, fabricante francesa de Peugeot y Citroën, oficializaron este miércoles 18 de diciembre su fusión en partes iguales para convertirse en el cuarto mayor grupo automovilístico a nivel mundial.

En un comunicado, las compañías, que pasarán a formar un grupo con valor de 50.000 millones de dólares, celebraron esta fusión, que, adujeron, les permitirá enfrentar los desafíos de las regulaciones de emisiones de carbono y la transición a nuevas tecnologías.

Seis semanas después del anunciado acuerdo preliminar, los consejos de FCA y PSA dieron el visto bueno al pacto, que unirá bajo una misma firma –cuyo nombre aún no fue definido- marcas como Fiat, Jeep, Dodge, Ram, Maserati, Peugeot, Opel y DS.

Si bien el acuerdo fue anunciado como una fusión de partes iguales, PSA tiene un asiento adicional en el directorio y el consejero delegado de esa empresa, Carlo Tavares, será el director ejecutivo; por lo que la firma francesa contará con una ventaja en la gestión diaria. Por su parte, el presidente de Fiat Chrysler, John Elkann, será el presidente del nuevo grupo.

Aunque el pacto fue ratificado, la fusión tardará en concretarse entre 12 y 15 meses y dará a luz a un grupo con ingresos de casi 170.000 millones de euros y capacidad de producción de 8,7 millones de automóviles al año, lo que lo ubicará detrás de Toyota, Volkswagen y la alianza Renault-Nissan.

La compañía tendrá su sede legal en Países Bajos y tendrá sus bases comerciales en París, Milán y Nueva York. Si bien los ejecutivos minimizaron la importancia del nombre y la ubicación de la firma, ambas opciones tienen fuerte peso simbólico porque dan señales de quién conduce los destinos de la empresa, de dónde saldrán los ‘cerebros’ en ingeniería y administración y la importancia relativa de cada entidad en la nueva alianza.

Una línea de montaje en la fábrica de PSA, el 9 de abril de 2019 en Mulhouse, Francia.
Una línea de montaje en la fábrica de PSA, el 9 de abril de 2019 en Mulhouse, Francia. AFP
La fusión le permitirá a Peugeot hacerse lugar en el mercado estadounidense, mientras que Fiat Chrysler avanzará en el desarrollo de tecnología para la reducción de emisiones. Además, FCA cuenta con una fuerte presencia en América Latina y ambas empresas buscarán robustecer su impacto en China.

En función de conseguir la aprobación de Estados Unidos, una medida adoptada por PSA que puede ayudar es la reducción de la participación del Dongfeng Motor Group de China, que cederá 30,7 millones de títulos PSA y, en el nuevo conglomerado, se quedará con el 4,5%, mientras que el Estado francés (a través de BPIFrance) y la familia Peugeot tendrán un 6% cada una.

Avanzar en tecnologías limpias y reducir costos sin cerrar plantas, los desafíos de la nueva alianza

Ambas empresas coincidieron en resaltar que la fusión tiene como objetivo hacer frente a los desafíos económicos que representa el desarrollo de nuevas tecnologías para reducir las emisiones de carbono y además suavizar el impacto de la desaceleración que sufre la demanda de automóviles mediante la reducción de costos sin que eso lleve al cierre de plantas.

En principio, la fusión generaría 3.700 millones de euros en ahorros anuales, que serán invertidos "en la nueva era de la movilidad sostenible", según señalaron las compañías en su comunicado, bajo estricto cumplimiento de las nuevas regulaciones de emisiones, en especial en Europa.

"La entidad fusionada maniobrará con rapidez y eficiencia en una industria automotriz que experimentará cambios rápidos y fundamentales", remarcaron las empresas.

Estas nuevas tecnologías incluyen la elaboración de motores electrificados, la conducción autónoma y la conectividad, lo que Tavares describió como "la transición a un mundo de movilidad limpia, segura y sostenible".

Por otro lado, bajo el nuevo acuerdo, las compañías se comprometieron a no cerrar plantas y aseguran que el ahorro se logrará al compartir inversiones. Pero entre los expertos hay escepticismo sobre la capacidad para cumplir ese objetivo.

"El grupo fusionado tendrá que hacer grandes ahorros y probablemente también cerrar plantas, incluso si la elección de palabras de los CEOs es diferente", señaló Frank Schwope, analista del banco alemán NordLB, a la agencia Reuters. Además, destacó que la firma necesitaría una gran inversión dado que tanto PSA como FCA están "muy rezagados con respecto a la competencia en términos de tecnología y gama de productos".

No obstante, los ejecutivos admitieron que habría recortes, aunque aún no se decidió en qué áreas y Tavares sostuvo que "hay espacio para compartir una cantidad significativa de plataformas existentes y evitar el exceso de inversiones para el futuro".

Francia e Italia celebraron la fusión y prometieron vigilar su desarrollo

Los gobiernos de Francia e Italia recibieron la fusión de PSA y FCA como una noticia positiva, aunque advirtieron que vigilarán el desarrollo del nuevo grupo.

El Ejecutivo francés ayudó a rescatar a PSA Peugeot en 2014 y posee una participación del 12% en la empresa a través del banco de inversión estatal.

El ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, consideró la fusión como "una muy buena noticia para Francia, Europa y nuestra industria automotriz".

“Representa un paso importante en la creación de un campeón europeo, cuarto constructor automovilístico mundial, para responder a los desafíos de la movilidad sostenible", subrayó en un comunicado.

En ese sentido, indicó que el Gobierno francés –que tiempo atrás había bloqueado una fusión de FCA con Renault- supervisará la ubicación de los centros de toma de decisiones para garantizar que la nueva compañía conserve los empleos franceses y confirme el compromiso de PSA con la creación de una industria europea de baterías para automóviles eléctricos.

Por su parte, el ministro de Economía y Finanzas italiano, Roberto Gualtieri, destacó que el Gobierno recibió "con beneplácito" la fusión de FCA y PSA y la catalogó como "un paso fundamental en la consolidación de la industria automotriz".

Al mismo tiempo, el funcionario indicó que las autoridades italianas continuarán supervisando de cerca "el impacto en términos de desarrollo, inversión y empleo".

"Esta operación sienta las bases para acelerar el desarrollo y la transición hacia modelos de bajas emisiones con menor impacto ambiental y con importantes efectos positivos en nuestro país", concluyó.

Con AP, Reuters y EFE
 

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