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Resumen 2019

¿Fue 2019 un año de retroceso de las democracias ante el "populismo" en el mundo?

Un hombre es visto a través de una bandera de la Unión Europea decorada con sardinas hechas en papel durante una manifestación realizada por "las sardinas", un movimiento de base contra el líder de la extrema derecha de la Liga Matteo Salvini.
Un hombre es visto a través de una bandera de la Unión Europea decorada con sardinas hechas en papel durante una manifestación realizada por "las sardinas", un movimiento de base contra el líder de la extrema derecha de la Liga Matteo Salvini. Yara Nardi / Reuters

Algunas corrientes políticas son señaladas de desestabilizar a los sistemas democráticos por su radicalidad. En pleno ascenso gracias a los descontentos, los llamados "populismos" se instalan con fuerza en el voto ciudadano y a menudo en el poder. France 24 conversó con dos expertos al respecto.

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"El pueblo contra las élites", un refrán que no ha perdido su fuerza a lo largo del tiempo y que es más usado por líderes políticos que por la gente. Decir las "cosas como son", imponerse como la mejor opción frente a unos aparatos polvorientos y gobernar intransigentemente con el fin de brindar soluciones simples a unos problemas complejos son algunas de las características de una nueva ola de dirigentes.

El presidente de la primera potencia mundial es de esta manera un caso emblemático. Donald Trump usa las redes sociales para comunicarse directamente con su base electoral, rompe con el modo de acción y los discursos que prevalecían en Estados Unidos, incomodando frecuentemente a sus aliados -y adversarios- políticos. Señal de la era de comunicación exacerbada que encarna el líder, el 'Washington Post' registró más de 15.000 afirmaciones falsas o engañosas del empresario desde que inició su mandato.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pone una gorra en un evento en Filadelfia. 14 de diciembre de 2019.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pone una gorra en un evento en Filadelfia. 14 de diciembre de 2019. Tom Brenner / Reuters

En Italia, Matteo Salvini, que fue ministro del Interior, decidió arremeter contra los migrantes para asentar sus apoyos. En Reino Unido, el sulfuroso Boris Johnson llegó sorpresivamente a poner orden en las filas conservadoras para ejecutar el Brexit. En Hungría, el mandatario Viktor Orban desafía a las normas de la Unión Europea (UE) con el autoritarismo que emana de su modelo de 'democracia iliberal',  que comparte el Gobierno nacionalista de Polonia.

Tan solo en la UE, abundan los ejemplos de responsables a menudo tildados de "populistas".

En las elecciones de julio pasado para renovar la Cámara Europea, arrasaron con 189 escaños sobre un total de 751: una prueba del creciente respaldo que gozan las formaciones que se definen como "soberanistas "o "patriotas", pero también de sus divisiones, ya que no pudieron unir los tres grupos parlamentarios que los separan. Y además de estas tendencias derechistas, franjas de la izquierda, como Podemos en España o la formación gala Francia Insumisa, son asimiladas también al "populismo". Así que el significado de este término es más que nunca borroso.

El "populismo": una voluntad de "patear el tablero"

Los primeros rastros de "populismo" remontan a mitades del siglo XIX en Rusia, a raíz de los intentos de formación de un movimiento antizarista basado sobre el campesinado y el pueblo en su conjunto. El concepto dio luego la vuelta al planeta en un mundo de particularidades nacionales. En América Latina ha tenido eco desde la Argentina de Juan Perón hasta la Venezuela de Hugo Chávez, al igual que en muchas naciones de la región.

"El populista sería aquel que patea el tablero y cambia las reglas del juego", resume Facundo Cruz, coordinador académico de Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Argentina de la Empresa. En conversación con France 24, el politólogo resalta el "populismo" no como una corriente política sino a "una forma de construcción y de vinculación con la ciudadanía". Según él, una de las propiedades de este fenómeno es querer "romper con las estructuras tradicionales conformadas por los partidos políticos" y así absorber su voto.

Rodrigo Mayer, por su parte, analiza el "populismo" como "una relación simbólica entre un liderazgo y una parte de la población que se basa en el discurso de confrontación entre el "nosotros" (segmentos populares) y "ellos" (una élite privilegiada)". En un intercambio con este medio, el doctor en ciencias políticas que investiga actualmente para la Universidad Federal de Santa Catarina, en Brasil, explica que el hecho populista puede ser percibido como "vector de las demandas populares y un medio de llevarlas a la arena política".

Unas demandas menospreciadas por los líderes "de siempre", criticados por estar desconectados de las urgencias de la sociedad, lo cual habría generado una "desafección" por la democracia representativa.


Unas élites polvorientas y un índice de 'libertad' que retrocede a nivel global

Para Facundo Cruz, "las democracias están en jaque" a causa de los que se aferran a sus instituciones. "A nivel global, hay una baja tasa de renovación de las clases políticas", comenta el experto, lo cual se combina "con escasas diferencias programáticas".

En las últimas décadas, salvo unas excepciones, a los dirigentes les cuesta ceder el puesto a las nuevas generaciones, al tiempo que las alternancias de poder no generaran los cambios esperados: "Los partidos progresistas, o socialistas, no reforman profundamente sino que, a las normas del sistema internacional y los partidos conservadores, no programan procesos de cambio", agregó.

Rodrigo Mayer resalta a su vez que la democracia representativa se ha caracterizado por sus repetidas crisis desde sus inicios, hace más de 200 años, pero que a modo de balance "ha prometido mucho y hasta ahora ha dado poco".

El politólogo explica que "la erosión de la representación viene con la percepción de que los gobiernos no representan los intereses de la mayoría de la población, ya que las medidas tomadas por el parlamento benefician solo a una parte de los ciudadanos".

Algunos datos demuestran que los regímenes democráticos no han esperado al llamado "auge del populismo" para retroceder.

La organización estadounidense Freedom House, que clasifica a las naciones en las categorías 'Libres', 'Parcialmente libres' y 'No libres', alerta en su último informe sobre "13 años de declinación global" de las libertades. Hay, según sus criterios, apenas el 44,1% de países 'Libres' en el mundo. Entre 1971 y 2005, esta entidad había registrado un salto del número de democracias parlamentarias de 40 a 122, una tendencia ahora en proceso de reversión, 30 años después de la caída del Muro de Berlín. Para el año 2019, 12 países de América Latina se encuentran en las categorías 'Parcialmente libres' o 'No libres'.

Además de las profundas crisis que viven Nicaragua y Venezuela, a raíz de las cuales las instituciones pierden legitimidad, los bandos opuestos de las escenas políticas de la región tienden a enfrentarse por medio de la violencia. "Una explicación de la intensificación de los enfrentamientos proviene no solo de la polarización, sino de una forma de ver la democracia como un conflicto entre enemigos y no entre oponentes", explica Rodrigo Mayer, "se usa esta estrategia como una forma de llegar al poder (…) lo cual implica elegir algunos grupos, como las mujeres, los afros, los indígenas, o los LGBTI, como responsables de los problemas del país", enfatizó el experto. Una discriminación fomentada desde la cima del poder, acusación recurrente contra la ultraderecha de Jair Bolsonaro.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante un desfile que celebra el Día de la Independencia del país en Brasilia, Brasil, el 7 de septiembre de 2019.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante un desfile que celebra el Día de la Independencia del país en Brasilia, Brasil, el 7 de septiembre de 2019. Adriano Machado / Reuters


América Latina entre crisis de modelo y despertar de las ciudadanías

Para Facundo Cruz existe un "patrón de inestabilidad" en Latinoamérica y 2019 no faltó en demostrarlo. Mientras que en Perú las instituciones chocaron entre sí, se perpetró un "nuevo tipo de golpe de Estado" en Bolivia, según el politólogo, que resalta, a cambio, la "solidez del sistema uruguayo" y la transición en Argentina que se desarrolló "sin ningún peligro para la estabilidad de las instituciones", agrega.

Los vaivenes políticos de la región no pueden tampoco desvincularse de la coyuntura económica. Además de la crisis global de 2008 que la golpeó, sufrió particularmente por la caída del precio del petróleo en 2014. "El crecimiento económico no vino acompañado de un cambio de la matriz económica", dice Facundo Cruz, "América Latina sigue exportando materias primas y sigue importando bienes producidos e incluso servicios en muchos países".

Unas deficiencias de modelos que se transformaron en terreno fértil para los movimientos de protestas que surgieron este año. Al igual que se ha apuntado al fracaso del neoliberalismo en Chile, Ecuador entró en una grave crisis a causa del "paquetazo" recomendado por el Fondo Monetario Internacional y miles de colombianos han protagonizado un inédito 'paro nacional', dejando estallar un descontento contenido durante décadas por el conflicto armado.

"El voto da la legitimidad de origen que se necesita, pero la movilización la puede quitar en cualquier momento", recuerda Facundo Cruz, "en Chile el error de diagnóstico por parte del Gobierno sobre lo que estaba sucediendo fue tal que derivó en donde (Sebastián) Piñera tiene ahora que ceder espacio a otros actores en el sistema institucional".

Por su parte, Rodrigo Mayor enfatiza que "muchas élites ven la democracia solo a través del acto de votar y en rechazar cualquier contestación posterior", mientras que "los ciudadanos entienden que sus representantes electos no defienden sus intereses".

Que sean las nuevas formaciones que se lanzan a la conquista del poder, o las calles que se llenan fuera de los esquemas tradicionales, Rodrigo Mayor subraya el papel de la tecnología: "Al igual que la televisión hace medio siglo, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería han alterado la forma en que los ciudadanos consumen la política y cómo se llevan a cabo las campañas", comenta, "el representante debe reflejar las características del votante que lo observa".

El politólogo aseguró que el periodo en curso "es una transición que puede hacerse dentro de la misma democracia representativa o que esta tome una nueva forma, directa, elitista o incluyendo a los avances tecnológicos", interpreta el experto brasileño, agregando que la otra cara de la moneda podría ser un "regreso de regímenes autoritarios".

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