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Exdirectivos de France Telecom, condenados por "acoso moral" en caso de suicidios de trabajadores

Didier Lombard, ex CEO de France Telecom, llega al juicio por "acoso moral" del grupo francés France Telecom, que se convirtió en Orange en 2013. En el Tribunal Correccional de París, Francia, el 6 de mayo de 2019.
Didier Lombard, ex CEO de France Telecom, llega al juicio por "acoso moral" del grupo francés France Telecom, que se convirtió en Orange en 2013. En el Tribunal Correccional de París, Francia, el 6 de mayo de 2019. REUTERS/Charles Platiau

La compañía France Telecom, ahora nombrada Orange, fue multada con 83.000 dólares por "acoso moral" en un proceso para reducir 22.000 empleos. Una década después de que 35 empleados se quitaran la vida, el exCEO y seis exdirectivos fueron condenados.

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Fueron métodos "despiadados" de una estrategia corporativa para lograr la reducción de puestos de trabajo, señalaron los fiscales, en una empresa que empezaba a hacer la adaptación de pública a privada. Las personas que llevaban las riendas de la empresa hace una década hostigaron a los empleados de manera tan implacable que al menos 35 terminaron suicidándose.

El grupo de telecomunicaciones francés France Telecom, renombrado Orange desde 2013, su exdirector ejecutivo Didier Lombard y seis exdirectivos más fueron declarados culpables de "acoso moral institucional" este 12 de diciembre por el Tribunal Correccional de París.

Además de la multa que equivale a alrededor de 16.800 dólares, Lombard fue condenado a un año de cárcel, pero con ocho meses suspendidos. Es decir, estará tras las rejas por cuatro meses cumpliendo con una figura permitida por la legislación francesa cuando las condenas son inferiores a tres años de prisión.

Entre los otros seis exdirectivos que recibieron una condena exacta está el entonces "número dos" de Lombard, Louis-Pierre Wenés, y el antiguo director de recursos humanos, Olivier Barberot.

Solo la empresa recibió una multa máxima de 75.000 euros, es decir cerca de 83.000 dólares.

El expresidente ejecutivo de France Telecom, Didier Lombard (C), llega al palacio de justicia de París el 6 de mayo de 2019.
El expresidente ejecutivo de France Telecom, Didier Lombard (C), llega al palacio de justicia de París el 6 de mayo de 2019. Lionel Bonaventure / AFP

En la lectura de la sentencia, la presidenta del tribunal reconoció que la ley no era muy represiva en el momento en que ocurrieron los hechos, pero que las normas se han endurecido desde entonces. También señaló que lo que se condena no es la estrategia empresarial, sino los métodos utilizados.

Los fiscales argumentaron que algunas de las formas empleadas para tratar de lograr que los empleados abandonaran sus puestos de trabajo, en una profunda reestructuración de la empresa después de su privatización, desencadenaron la ola de suicidios.

Los inspectores enumeraron al menos 18 suicidios y 13 intentos, pero los sindicatos aseguran que fueron al menos 35 muertes.

Así, France Telecom se convirtió en los años 2000 un símbolo del sufrimiento en el trabajo en Francia.

La privatización de la compañía, el inicio de una pesadilla

Según los testimonios escuchados durante el juicio, todo comenzó cuando France Telecom fue privatizada en 2004. Era la compañía líder en el sector de telecomunicaciones, pero con deudas.

Los nuevos directivos se encontraron con una plantilla de empleados vitalicios, algo que dos años después, cuando inicio un plan de reestructuración, se convirtió en su 'talón de Aquiles'.

Con la implementación de los planes llamados NEXT y ACT, el objetivo era recortar 22.000 de los más de 100.000 puestos de trabajo de la empresa, así como realizar 10.000 traslados de personal.

En un país donde los empleados con contratos estatales esperan trabajos de por vida y los empleados de los sectores público y privado disfrutan de una sólida protección de la legislación laboral, los sindicatos alegaron que la gerencia buscó formas de alentar a los trabajadores a renunciar.

Un informe de 2010 realizado por inspectores laborales indicó que los directivos utilizaron métodos de reestructuración "patógenos", como forzar a las personas a nuevos trabajos en ciudades lejanas y darles objetivos de rendimiento inalcanzables.

En 2007, mientras explicaba los objetivos de NEXT y ACT, Didier Lombard dijo: "Conseguiré estas salidas de una forma u otra, por la ventana o por la puerta". Muchos se suicidaron en sus sitios de trabajo.

La compañía y los acusados rechazaron ser responsables, pese a que las cartas de despedida de quienes se quitaron la vida aseguraban que lo hacían por el desespero que vivían en sus trabajos.

"Las transformaciones por las que tiene que pasar un negocio no son agradables, así son las cosas, no hay nada que pueda haber hecho", afirmó Lombard ante la corte.

Su abogado, Jean Veil, aseguró este viernes que apelarán la sentencia.

Con Reuters y AFP

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