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La vuelta a las vides griegas para resistir al calentamiento global

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Salónica (Grecia) (AFP)

Con el aumento de las temperaturas, los viticultores del norte de Grecia recuperan cepas de uva ancestrales que consideran el mejor "remedio frente al calentamiento global".

A 25 km al sur de Tesalónica, a orillas del mar Egeo, las parcelas de viñas forman un mosaico de colores otoñales.

El dominio de Vangelis Gerovassiliou se extiende a lo largo de más de 7 hectáreas. Durante 45 años, este enólogo y productor de vino ha trabajado con Malagousia, una variedad de uva griega caída en el olvido durante mucho tiempo.

"Su madurez se ha acelerado de dos a tres semanas", observa el viticultor. "Solíamos cosechar al comienzo de septiembre, y ahora en torno al 10 o 15 de agosto".

Las variedades de uva griegas, como el Xinomavro o el Limnio, que han existido durante 3.000 años, "resisten muy bien", asegura Gerovassiliou. "No sufren por el calentamiento global, se adaptan", afirma.

Las uvas maduran más lentamente que las variedades "extranjeras" como el Merlot, cuya madurez temprana causa un "aumento en el contenido de alcohol" indeseable, según Gerovassiliou.

- "Tierras propicias" -

Para él, el cambio climático es "una oportunidad para que los viticultores griegos vuelvan a las variedades de uva originales y elijan cuidadosamente el lugar de las vides en tierras propicias".

También es el camino de Angelos Iatridis. Cuando este viticultor decidió invertir en un viñedo a mediados de los años 1990 se fijó en una zona a pocos kilómetros de la frontera con Macedonia del Norte para "proteger la explotación de fenómenos meteorológicos extremos".

A una altitud de entre 620 y 710 metros, sus viñedos están rodeados por tres montañas y dos ríos. Un "ecosistema cerrado" de unas 20 hectáreas, que alberga cuatro estaciones meteorológicas que permiten un seguimiento diario del clima.

El viticultor notó "una disminución en los chubascos en los últimos años, pero un aumento de su intensidad".

"La luz solar también ha aumentado, pero para nosotros es algo positivo", señala Iatridis, quien ha apostado por Xinomavro como principal variedad de uva de su explotación.

Las consecuencias del calentamiento global son diferentes según las regiones de Grecia y las variedades de uva, confirma Stefanos Koundouras, investigador en el Laboratorio de Viticultura de la Facultad de Agricultura de la Universidad Aristóteles de Tesalónica.

En las zonas costeras, por ejemplo, o en las islas, como Santorini, la subida de las temperaturas tiene "efectos negativos" que hacen que "sea difícil controlar la tasa de alcohol", explica este experto.

"Según sus características, ciclos y tiempo de madurez de las uvas, las variedades no reaccionan de la misma manera al aumento de las temperaturas", insiste Koundouras, estimando que "los viticultores tienen un conocimiento todavía limitado sobre el tema".

- "Sin plan de acción" -

Los productores del norte de Grecia son los primeros en adaptar el trabajo al clima. Pero esta toma de conciencia y la aplicación de medidas concretas es aislada en comparación con el resto del país.

"Todavía no tenemos un plan de acción", reconoce Yannis Voyatzis, presidente de la Organización Nacional Interprofesional del Vino en Grecia.

"Tendremos que encontrar soluciones", advierte Stefanos Kounderas, quien publicó en 2017 un estudio sobre las consecuencias del calentamiento global en la producción de vino en Grecia.

Entre las pistas sugeridas figuran: irrigar mejor, controlar la vegetación en el suelo y la eliminación de hojas, elegir portainjertos adaptados o refrigerar las uvas cosechadas.

"Nada concluyente", advierte Koundouras, que se decanta por cambiar las variedades de uva como mejor solución.

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