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Los bomberos voluntarios australianos sueñan con descanso y lluvia

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Dargan (Australia) (AFP)

Tras pasar seis largas semanas luchando contra los incendios forestales que asolan Australia, el bombero voluntario Andrew Moyle solo desea solo cosas: descanso y lluvia.

"La lluvia sería lo mejor", afirma quien hace malabarismos para compaginar los turnos de extinción, de a veces 18 horas seguidas, y su negocio de reparaciones.

La colosal tarea de combatir los incendios en Nueva Gales del Sur recae sobre todo en voluntarios como Andrew Moyle, médicos, agricultores y obreros de fábrica. Son 70.000 en total, lo que representa el mayor contingente de soldados del fuego del mundo.

Durante semanas, este hombre de 57 años y su equipo trabajaron bajo temperaturas infernales para tratar de sofocar un "megaincendio" que redujo a cenizas grandes extensiones del parque nacional cercano a Sídney.

"La gente está realmente extenuada", recalca Andrew Moyle. "A medida que envejeces como yo es difícil, agotador, aquí todo el mundo sufre".

- "Lágrimas" -

Los riesgos son enormes y los sacrificios, inmensos. Dos bomberos voluntarios murieron y otros perdieron sus hogares al irse para salvar los de otros habitantes.

Gary Stokes, un veterano bombero que la semana pasada pasó 80 horas como voluntario, afirma que el cansancio afecta a toda la brigada.

"Ayer estaba sentado, tomando una taza de té y una anciana se me acercó y me dio un abrazo, se me saltaron las lágrimas", dice. "Intentamos hacer cuanto podemos".

Los incendios forestales no son algo novedoso en Australia, pero incluso para los bomberos más experimentados este año es diferente, con focos gigantescos favorecidos por el calentamiento global.

Los incendios forestales han estado arrasando durante meses la costa este de Australia, quemando tres millones de hectáreas, el equivalente al tamaño de Bélgica, y destruyeron más de 800 hogares en Nueva Gales del Sur, el estado más poblado de Australia.

"La última vez estabas de servicio durante unos días. Pero aquí estamos semana tras semana, tras semana", señala un piloto de avión. "Es emocionalmente difícil, tienes que estar a tope todo el tiempo".

Gary Stokes también está preocupado por la presión que su servicio representa para su familia, y su esposa está asustada.

"No sé cuándo decir: 'es suficiente'. No podemos continuar día tras día, y otro y otro más... Pero por el momento tenemos que hacerlo", declara.

- "Personas extraordinarias" -

Los científicos aseguran que la temporada de incendios comienza antes y arden con más fuerza debido al calentamiento global. Además la prolongada sequía en el este del país empeora las condiciones.

Greg Mullins, exjefe de los bomberos de Nueva Gales del Sur, actualmente jubilado, teme que la temporada de incendios continúe hasta mayo.

Desde 1896 y la creación de la primera brigada de soldados del fuego voluntarios en el estado, el servicio depende de ellos porque contratar a bomberos a tiempo completo para un área tan grande sería muy caro e inútil durante el invierno.

Pero el declive de las comunidades rurales, el envejecimiento de la población y la perspectiva de temporadas de incendios más largas e intensas están agotando el modelo de voluntariado.

La muerte de los dos voluntarios pone de manifiesto los "riesgos inherentes" al trabajo de los bomberos, recordó el jefe de bomberos de Nueva Gales del Sur, Shane Fitzsimmons.

"Cuando ocurre este tipo de tragedia, todos sufren, es difícil para todos y sabemos que hemos perdido a dos miembros fantásticos de nuestra familia", dijo. "Somos conscientes de que estos hombres y mujeres, nuestros voluntarios, son personas extraordinarias".

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