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Los incendios en Australia alcanzan un estado "catastrófico"

Bomberos y servicios de rescate de Nueva Gales del Sur protegen una casa cerca de Colo Heights, al sureste de Sidney, en Australia, el 19 de noviembre de 2019
Bomberos y servicios de rescate de Nueva Gales del Sur protegen una casa cerca de Colo Heights, al sureste de Sidney, en Australia, el 19 de noviembre de 2019 Dean Lewins vía Reuters

Un área tan grande como la superficie de Bélgica se destruyó desde el inicio de las conflagraciones en septiembre, 10 personas murieron y, por cuenta de las altas temperaturas y de los fuertes vientos, el fuego sigue consumiendo hectáreas. Sidney es una de las ciudades más afectadas.

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Los ciudadanos en la costa oriental del país se sofocan, sometidos a altas temperaturas y asfixiados por el humo. 10 personas fallecieron, cuatro de ellas en las últimas 48 horas.

Sídney, capital y mayor ciudad del estado de Nueva Gales del Sur, está rodeada por focos de incendio, que asedian a la población desde el norte, el sur y el oeste de la urbe. Algunos están a tan solo unos 130 kilómetros de la metrópoli, habitada por 5.2 millones de personas.

La ola de calor vino desde el oeste, y vientos que llegan a 80 kilómetros por hora, iniciaron cientos de incendios en su camino. Como consecuencia, no solo ha sido imposible controlar el fuego, sino que las condiciones alrededor de la ciudad han empeorado.

Gladys Berejiklian, premier de Nueva Gales del Sur, advirtió que la emergencia ahora debe calificarse como una de "condiciones catastróficas, el máximo nivel de alerta por incendios en el país, creado tras 2009, cuando 173 personas murieron por incendios.

"No vamos a poner fin a estos incendios hasta que tengamos lluvias reales".

El jefe de los bomberos de Nueva Gales del Sur, Shane Fitzsimmons, calificó la jornada de "horrible" y dio un panorama desalentador al asegurar que "no vamos a poner fin a estos incendios hasta que tengamos lluvias reales".

Y es que no son pocos los esfuerzos por apagar las llamas, que amenazan a los australianos. Son unos tres mil los bomberos que luchan contra "condiciones peligrosas, difíciles e inestables", como los cambios de dirección del viento, o la elevación de la temperatura que podría subir a 47 ° C.

Solo al norte de Sídney más de 460,000 hectáreas han sido devastadas por los incendios y al oeste se destruyó un número aún sin confirmar de propiedades, en la región de las "Montañas Azules".

El país, acostumbrado a los incendios, está abrumado

Australia está acostumbrada a la necesidad de combatir incendios forestales cada año, pero el inicio temprano de la temporada este 2019, la agresividad del fenómeno y las temperaturas récord, se sumaron como fuente de preocupaciones en el país. El calentamiento global es la nueva carta en la mesa de discusión.

Además de las pérdidas materiales, también se eleva la preocupación en medio de una creciente "emergencia de salud pública", señalada por figuras médicas, debido a los humos tóxicos que asfixian a Sídney.

Kim Loo, miembro de la ONG Doctores por el Medio Ambiente, dijo que no se pueden predecir los efectos de la tragedia en la salud de los ciudadanos: "el conjunto de los habitantes de Nueva Gales del Sur quien se enfrenta a vapores de humo prolongados y, como nunca ha pasado antes, no sabemos qué sucederá”. Meses, incluso años, "serán necesarios para descubrir” las consecuencias.

Loo explicó que los niños, los adultos mayores y las personas que trabajan al aire libre están particularmente en riesgo.

Los servicios médicos no están preparados para manejar la situación y los hospitales están desbordados con pacientes que presentan cuadros de problemas respiratorios o agotamiento debido a las temperaturas altas.

Con Reuters y EFE
 

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