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Idlib, miles de civiles atrapados en los bombardeos del Gobierno sirio

Civiles caminan cerca de los escombros de los edificios dañados en la ciudad de Idlib, Siria, 27 de mayo de 2019.
Civiles caminan cerca de los escombros de los edificios dañados en la ciudad de Idlib, Siria, 27 de mayo de 2019. Khalil Ashawi / Reuters

Idlib, en el noroeste de Siria, es más que el último bastión de los grupos rebeldes y la oposición siria. Desde hace semanas se intensificaron los bombardeos del Gobierno de Bashar al Assad, con la ayuda de la aviación rusa, causando cientos de víctimas mortales.

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En tan solo dos días, al menos 25.000 civiles huyeron en masa de la región siria de Idlib hacia la frontera turca, tras una brutal campaña de bombardeos liderados por las fuerzas del Gobierno sirio del presidente Bashar al Assad, que cuenta con el respaldo aéreo de su aliado, Rusia.

Unas cifras que aumentan a los 80.000 civiles desplazados en la última semana, según la Unión de Organizaciones de Asistencia Médica y Socorro (UOSSM), una ONG médica estadounidense. “Huimos del bombardeo. Aviones de combate rusos están atacando, hay helicópteros, misiles y cohetes. La mitad de Maarat al-Numan fue destruida. Mi ciudad natal fue destruida, por eso me trasladé allí y ahora, está también destruida”, explicó Ibrahim al-Tah, desplazado sirio junto a su familia. Y añadió que cientos de civiles siguen atrapados en dicha localidad: “algunas personas no tienen un automóvil para salir, para trasladar sus pertenencias o simplemente no tienen un lugar donde ir”.

Colchones desgastados, caravanas de automóviles cargados de las últimas pertenencias rescatadas entre los escombros, juguetes para niños. Es la escena que deja la huida de miles de residentes de Maarat al-Numan -una ciudad en ruinas- en del sur de la provincia de Idlib, después de los ataques del Gobierno sirio y ante el preludio de una ofensiva militar terrestre a gran escala.

El último enclave rebelde alberga, además de grupos yihadistas –que sirven de excusa a al Asad para justificar los bombardear sobre esas localidades- al menos 3 millones de civiles. La mayoría de ellos llegados de otras regiones del país huyendo de la guerra civil que el próximo marzo entrará en su noveno año. Su destino es incierto, pese a que organizaciones de derechos humanos están preparando “corredores humanitarios”, los insurgentes tienen prohibido la salid a los civiles de ese territorio, usados como escudos humanos.

El Ejército sirio dijo que había ganado más de 20 aldeas y colinas y que se estaba acercando a uno de los 12 puestos de observación turcos en el noroeste, parte de un acuerdo con Moscú y Teherán en 2017 para evitar combates a gran escala en Idlib. “Muchos pueblos y ciudades se han convertido en pueblos fantasmas. El bombardea de “tierra quemada” de Rusia está ayudando al Ejército a ganar terreno”, dijo un activista local.

“Sin lugar, sin refugio, nos dirigimos hacia lo desconocido”, la guerra desgarra a las familias desplazadas

Muchos residentes de las localidades afectadas dijeron que muchas aldeas estaban ahora desiertas. “Estamos huyendo nuevamente debido al fuerte bombardeo del criminal Bashar al Assad. Ayer, más de 400 cohetes golpearon en Maarat al-Numan. Nuestros niños no pudieron dormir, lloraban cada hora”, dijo Abu Osama, desplazado procedente de la ciudad de Homs. “Ahora nos dirigimos hacia lo desconocido, no sabemos qué sucederá. Sin hogar, sin refugio, sin carpas, sin ayuda, nos dirigimos hacia lo desconocido”, lamentó el sirio.

La provincia de Idlib ha estado controlada desde el inicio de la guerra en 2011 por facciones rebeldes, siendo la última región que se escapa del control de Damasco, para dominar todo el país y que mantiene una ofensiva constante sobre la zona, pese a los millones de civiles que siguen atrapados allí. De hecho, Bashar al Assad se trasladó el pasado octubre a la primera línea de combate, junto a las tropas sirias, por primera vez desde que comenzó la guerra.

La violencia y los sistemáticos bombardeos han hecho que la zona sea cada vez más peligrosa para las miles de personas que están intentando abandonar el sur de Idlib. El Gobierno central de Damasco, que controla ya el 70% de Siria, prometió en repetidas ocasiones recuperar la región insurgente durante este 2019, controlada principalmente por Hayat Tahrir al Sham (HTS), una alianza yihadista dirigida por exafiliado de Al Qaeda en Siria, Frente al Nusra.

Si bien el pasado agosto Damasco anunció un alto el fuego, en las últimas semanas se intensificó la campaña de bombardeos, mientras aumenta el número de bajas civiles, al menos 280 murieron -40 en los últimos días-. La población civil siria sigue siendo la mayor damnificada. “No sé dónde iré, si voy a encontrar una casa para mi familia o qué nos sucederá a nosotros”, dijo otro de los desplazados.

Naciones Unidas cifra en más de 500.000 desplazados en Idlib desde el pasado abril

Sin embargo, las cifras del Observatorio Siria de Derechos Humanos (con sede en Reino Unido) son más dramáticas. La organización registró la muerte de 1.315 civiles por fuego de Damasco y Moscú –entre ellos 335 niños y 242 mujeres- desde el 30 de abril hasta el 20 de diciembre.

Mientras que la ONG Save The Children estima en 200.000 los niños que se han visto desplazados de sus hogares con sus familias o no acompañados, y que se encuentran en campos informales en la frontera con Turquía, desde que comenzaron las operaciones militares en Idlib. Y Naciones Unidas (ONU) estima en más de 500.000 las personas desplazadas desde el inicio de la campaña en abril.

En Siria, más de 2,5 millones de personas prenden ahora de una campaña que la ONU ya advirtió el año pasado que podría provocar una tragedia humanitaria, incrementada por la llegada del invierno y las bajas temperaturas. Las personas que viven en las zonas superpobladas en la frontera con Turquía, que reciben a miles de personas desplazadas cada día, se encentran en situación de extrema emergencia, según las organizaciones.

Turquía no “puede” recibir a más refugiados sirios

Actualmente, Turquía alberga a unos 3,7 millones de refugiados sirios, la mayor población refugiada del mundo, alertando sobre un posible incremento. Ankara busca también el apoyo internacional para los planes de asentar a 1 millón de sirios en parte del noreste de Siria que sus fuerzas y sus aliados rebeldes sirios confiscaron a la milicia kurda YPG en una incursión transfronteriza el pasado octubre.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo el domingo 22 de diciembre que Turquía no puede manejar una nueva ola de migrantes sirios y agregó –en tono amenazante- que las naciones europeas sentirán el impacto de tal afluencia si no se detiene la violencia en la región de Idlib. "Si la violencia hacia el pueblo de Idlib no se detiene, este número aumentará aún más. En ese caso, Turquía no llevará esa carga de migrantes por sí sola", dijo Erdogan.

El mandatario añadió que Ankara estaba haciendo todo lo posible con Rusia –aliado del presidente sirio- para detener los bombardeos sobre la provincia de Idlib. Una delegación turca se trasladará a Moscú para discutir los desarrollos en Siria, el lunes 23 de diciembre.

Con Reuters, medios locales y EFE

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