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Resumen 2019

El año del clamor feminista en México

Mujeres mexicanas participan el 2 de noviembre de 2019, en Ciudad de México, de una marcha para pedir justicia por las víctimas de feminicidio.
Mujeres mexicanas participan el 2 de noviembre de 2019, en Ciudad de México, de una marcha para pedir justicia por las víctimas de feminicidio. Sáshenka Gutiérrez / EFE

El 2019 marcó en la sociedad mexicana un antes y un después en la lucha de las mujeres por frenar la violencia en su contra. Más de 800 feminicidios y el conocimiento de casos que estremecieron a la comunidad hicieron que miles de mujeres irrumpieran en las calles para hacerse escuchar y gritar: "¡Ni una menos!".

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Varios acontecimientos relevantes marcaron 2019 en México, ya sea económicos -como la firma del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá- o de seguridad -como la muerte de 137 personas en Hidalgo por la explosión de un ducto clandestino de gasolina- o la brutal masacre de una familia de mormones en Sonora. Pero el fenómeno que más sacudió a la sociedad fue sin duda el flagelo del feminicidio y el reclamo de las mujeres por la violencia contra ellas.

Los gritos de “¡Ni una menos!”, “¡No estamos todas, pero no estamos solas!”, “¡Ni una más, ni una más, ni una asesinada más!” y “¡No fue suicidio, fue feminicidio!”, resonaron fuerte y claro en las principales avenidas y plazas de toda la República y, sobre todo, en el corazón de la capital, en más de una ocasión.

Han sido gritos acompañados de pintas en monumentos históricos, antorchas con fuego y vidrios rotos en comercios y edificios de Gobierno, como la única manera -de acuerdo con algunas activistas- para hacer visible la tragedia y que las miradas se centren, aunque sea a la postre, en el fondo del problema.

La rabia y la indignación tienen razones de sobra. Los últimos informes (octubre) arrojan la cifra de 809 feminicidios en 2019, 86 más que en el mismo lapso de 2018, es decir un incremento de 11,9%, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Seguridad.

Si se suman las víctimas de feminicidio y homicidio ocurridas entre enero y octubre en el país, el resultado es que han matado a más de 3.100 mujeres, lo que equivale a 10 mujeres asesinadas al día en México, como resalta ONU Mujeres.

De los países de América Latina y el Caribe, México es el segundo con más casos de feminicidios, solo por debajo de Brasil, según el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y El Caribe de la CEPAL, con cifras de 2018.

Pero más allá de las cifras, lo que ha generado conmoción entre la población mexicana son casos concretos y visibles de violencia feminicida. Solo por mencionar algunos, entre los que más revuelo mediático levantaron, está el caso de Abril Pérez Sagaón. La tarde del 25 de noviembre, mientras miles de mujeres salían a las calles a protestar en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Abril recibió un disparo en la nuca que horas más tarde le causó la muerte.

Su exesposo, Juan Carlos García, un ex CEO de Amazon, se convirtió de inmediato en el principal sospechoso, por una simple razón: meses atrás -según la denuncia penal- la golpeó con un bate de béisbol mientras dormía. Aquella agresión lo llevó a la cárcel, donde solo permaneció 49 días porque el juez Federico Mosco González reclasificó el delito, de feminicidio en grado de tentativa al de “lesiones y violencia familiar”. Prófugo, Juan Carlos alega en una carta enviada a las autoridades de la Ciudad de México que es inocente del asesinato.

En Oaxaca, otro caso que indignó a la sociedad es el de la saxofonista María Elena Ríos Ortiz, de 26 años, quien sufrió severas lesiones en el rostro y partes de su cuerpo, luego de que el 9 de septiembre un hombre le roció ácido.

Tras el ataque -del que la víctima identifica como responsable a un empresario gasolinero y exdiputado oaxaqueño- la familia de María Elena ha pedido la intervención del presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pues asegura que han recibido amenazas de muerte.

Diez mujeres son asesinadas cada día en México por el hecho de ser mujer

Como estos, los casos de agresiones contra mujeres y feminicidios se cuentan por decenas cada mes y los relatos son desgarradores. Lo mismo una maestra de danza -Sonia Pérez- que apareció asesinada en el teatro de la Universidad Autónoma del Estado de México, o el caso de una joven -Cintya Gabriela Moreno- cuyo cuerpo fue hallado en la cajuela de un taxi en Toluca. Así también el de una estudiante de la Universidad de Guanajuato -Ana Daniela Vega-, que pretendió hacerse pasar por suicidio.

Estos y muchos otros crímenes más han generado un movimiento en México que, si bien no es unificado –pues hay distintos grupos de activistas con métodos diferentes de protesta–, sí es articulado y ha logrado hacerse escuchar.

El 25 de noviembre, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, AMLO hizo un llamado a “sumarnos todos para evitar la violencia contra las mujeres, vamos a seguir trabajando de manera coordinada. Ese es el compromiso que hemos adquirido, el que tenemos con las mujeres en su conjunto”, señaló.

Acompañado de las titulares del Instituto para las Mujeres (Inmujeres), Nadine Gasman, y de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), Candelaria Ochoa, el Presidente y las funcionarias presentaron el “Programa Integral para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres 2019-2024” (aunque en el sitio oficial aún permanece la versión 2014-2018) y hablaron de las acciones que lleva a cabo el Gobierno para atender la problemática.

La titular de la Conavim detalló que el órgano a su cargo tiene cuatro ejes de trabajo, catorce estrategias y cien acciones que tienen que ver con declarar y dar seguimiento a la Alertas de Violencia de Género contra las Mujeres; atender los centros de justicia; el Programa Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres y las campañas de difusión.

En el acto también estuvieron las presidentas de la Cámara de Diputados y del Senado de la República, quienes hablaron de las leyes que han sido aprobadas en el Congreso para atender la situación vulnerable de la población femenina, entre las que destaca la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Denuncian ausencia de una política de Estado ante la emergencia nacional

Sin embargo, para algunas activistas feministas como Yndira Sandoval, coordinadora del Colectivo Las Constituyentes CDMX Feministas e integrante del Parlamento de Mujeres, quien opina que “ha habido una serie de acciones, sí, y algunas no son paliativas, tienen marco jurídico, pero no se termina por reconocer el problema, y cuál es el problema, que es un asunto de emergencia nacional, de seguridad nacional y de derechos humanos. Si no se reconoce así, todo lo que se ha hecho, que sin duda es un gran avance, se vuelven hechos aislados”.

Diez mujeres son asesinadas cada día en México.
Diez mujeres son asesinadas cada día en México. Sáshenka Gutiérrez / EFE

En entrevista con France 24, la activista señala: “Si tú me preguntas qué haría falta, me parece que una política de Estado, y al decir esto implica al Poder Judicial, el Legislativo y el Ejecutivo, y yo veo que hay temas en los que avanza el Legislativo que no tienen un reflejo en el Ejecutivo. No estamos las mujeres en el presupuesto. Las mujeres representamos la mayoría de la población pero representamos el 0.5% en el presupuesto de egresos de la Federación, y eso es una gran contradicción”, lamenta.

Para Sandoval, es claro que hay programas y proyectos, mas no una política pública de Estado. Pero además –apunta–, se trata de un tema de derechos, “y el derecho a vivir libre de violencia no está reconocido, pues sí tenemos una Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, mas no un ‘derecho’. Los derechos reconocidos son los que están en la Constitución y tienen legislación secundaria y por ende alguna serie de políticas públicas. Es como el derecho a la educación, por ejemplo”.

Necesario que los 32 estados se comprometan

Candelaria Ochoa, titular de la Conavim, comparte la opinión de que a pesar de los programas de atención no hay una política pública de Estado integral. “Todos los días digo que hoy la Conavim está más presente que nunca y lamento muchísimo que durante 10 años se haya simulado una política de prevención de violencia contra las mujeres”.

Asegura que la Comisión trabaja para hacer medibles las acciones del programa integral de atención. “Si nosotros no logramos revisar y comprender que lo que nos importa es llegar a indicadores concretos para disminuir la violencia, no vamos a poder intervenir en ella”, reconoce la funcionaria en entrevista con France 24, y precisa que es tarea de todos los gobiernos.

El gran pendiente, admite, es que los 32 gobiernos se comprometan con una política para erradicar la violencia contra las mujeres. Ochoa señala que “son dos espacios en donde hay que intervenir, sin duda el Gobierno o gobiernos tienen gran responsabilidad para atender, prevenir y erradicar la violencia, pero también el cómo intervenimos para cambiar el modelo cultural de desigualdad es muy importante, y en ese sentido se requieren no sólo políticas de atención y de prevención, sino también cambiar el modelo cultural, necesitamos un cambio de mentalidades para poder transformar condiciones de desigualdad donde las mujeres somos objeto y por lo tanto somos consideradas de menor valía”.

Mapa de feminicidios registrados en América Latina 2018.
Mapa de feminicidios registrados en América Latina 2018. France 24

Por su parte, la diputada federal Wendy Briceño, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género, destaca que en la Cámara baja, junto con Conavim, actualizaron la legislación en materia de Alertas de Género para establecer “que todos los poderes deben trabajar de manera coordinada, que una alerta no sólo atañe a un gobierno en específico; que tiene que haber indicadores muy claros para su seguimiento, para su evaluación; que debe haber un plan estratégico, y garantizar la máxima difusión en el tema”.

La iniciativa ahora fue turnada al Senado en espera de su aval. Refiere modificaciones al marco jurídico -algunas consumadas y otras en proceso- en materia de violencia digital, violencia obstétrica y violencia política.

Educación para la igualdad, desde preescolar

Para la doctora Lucía Melgar Palacios, coordinadora de investigación y proyectos académicos en el Programa Universitario de Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), si bien se han aprobado varias leyes y se han hecho reformas a las leyes aprobadas, “no hay una voluntad política del gobierno para que haya un cambio. La ley por sí misma no va a cambiar nada, y menos si no se aplica”.

La especialista cita el caso de Abril Pérez, donde el juez determinó que el intento de feminicidio fue “violencia intrafamiliar”, y advierte que no es una excepción, sino algo muy recurrente. Duda de la capacitación de los jueces en materia de justicia con perspectiva de género y lamenta que en el país haya una impunidad de 95% en los crímenes contra mujeres.

La también profesora-investigadora del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer en el Colegio de México refiere que es necesaria la impartición de educación para la igualdad en las escuelas. Desde la antes de la primaria debería haber programas de prevención de la violencia.

“Este Gobierno no tiene una política de género integral, más bien una política que va en contra de la igualdad de género, por varias razones, al eliminar los recursos para las estancias infantiles dificulta la situación de las mujeres que trabajan”. Recuerda también el intento de suprimir los recursos para los centros de atención a mujeres violentadas -que finalmente se revirtió gracias a la presión social- y lamenta que el discurso oficial sea conservador.

“En las universidades se sigue protegiendo a los acosadores y a los violadores, por eso no me sorprende que se hayan cansado de arrastrar en la UNAM, en la UAM, el ITAM… casos de acosos que no se resuelven, entonces si las instituciones no dan respuesta, ¿cuál es la salida?”

El freno de alumnas al acoso en la Universidad Nacional Autónoma de México

A mediados de noviembre, las preparatorias 9, 6 y 3 de la UNAM se fueron a paro de labores para protestar por la que califican de nula respuesta de las autoridades ante denuncias de acoso sexual de profesores contra alumnas. Ese día las estudiantes también realizaron una marcha.

En la Universidad Nacional otros facultades también se han ido a paro de labores. En todos los casos existen denuncias de profesores e incluso directivos.

La principal queja de las víctimas y sus compañeras solidarias es el presunto encubrimiento de las autoridades educativas. Las protestas en la Universidad, en la ciudad y en el país, coinciden activistas feministas, no van a parar y se radicalizarán aún más mientras sigan ocurriendo casos de acoso, agresiones y asesinatos de mujeres.

La irrupción del movimiento #MeToo, que denunció en redes sociales casos de acoso, abuso y agresiones, marcó la pauta para lo que durante todo el año se convirtió en una movilización mayor, que trascendió y que tuvo sus momentos más elocuentes en la marcha feminista del 25 de noviembre y la réplica en México, cuatro días después, del llamativo performance 'Un violador en tu camino', que idearon feministas chilenas.

La ola de denuncias, con todo y los elementos radicales, no debe parar y las protestas van a venir a más, de acuerdo con activistas como Yndira Sandoval. El feminismo es creativo y es un movimiento muy diverso -apunta-, pero el reto para los distintos grupos es articularse en los ejes en los que sí tienen coincidencias, como es la lucha por la erradicación de la violencia.

“No podemos seguir sólo poniendo nuestras energías en las manifestaciones sino exigir acciones afirmativas, marco jurídico y políticas públicas”. La conciencia, coinciden las activistas, ya ha sido despertada en México y 2019 fue el año en que se logró de manera más contundente. 

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