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Asia conmemora los 15 años del devastador tsunami en el Océano Índico

Un grupo de mujeres realiza una ceremonia para conmemorar a las víctimas del tsunami de 2004 en la Bahía de Bengala en Chennai, India, el 26 de diciembre de 2019.
Un grupo de mujeres realiza una ceremonia para conmemorar a las víctimas del tsunami de 2004 en la Bahía de Bengala en Chennai, India, el 26 de diciembre de 2019. P. Ravikumar / Reuters

El 26 de diciembre de 2004, un terremoto en la isla de Sumatra desencadenó un tsunami que cobró la vida de al menos 230.000 personas en un solo día. Este jueves hay homenajes en distintos puntos del sudeste asiático y reviven las historias de esperanza y dolor. 

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“Cuando estoy sobre las olas, todos mis miedos desaparecen, puedo confrontar el pasado y encontrar la paz”, cuenta el surfista Dery Setyawan, quien perdió a muchos de sus familiares y allegados en el tsunami del 26 de diciembre de 2004. Ese día, las olas alcanzaron los 30 metros en su localidad natal de Lampuuk, en la isla de Sumatra, Indonesia, donde de 7000 habitantes sobrevivieron 300. “El surf fue el mejor remedio para el trauma que sufrí”, dice este hombre de 35 años, padre de dos hijos.

Fue justamente en el norte de esta isla donde inició la catástrofe. Un terremoto de magnitud 9,1 desencadenó en un tsunami que causó daños incalculables en Indonesia, Sri Lanka, India, Tailandia y otros nueve países. Las ondas del fenómeno natural llegaron a sentirse en algunas costas del este de África.

Este jueves 26 de diciembre, 15 años después de la tragedia, se organizaron homenajes en distintos puntos del sudeste asiático. Entre otros, en la provincia de Aceh, Indonesia, donde murieron al menos 125.000 personas y desaparecieron poblaciones enteras bajo las olas. 

“Todavía tengo miedo”: el dolor que sobrevivió al tsunami de 2004

La localidad Banda Aceh, capital de dicha provincia, fue particularmente afectada. Allí todavía se encuentran fosas comunes que fueron cavadas de urgencia tras la catástrofe. Decenas de cuerpos fueron exhumados el año pasado, entre estos, el de una mujer con su permiso de conducción en el bolsillo. 

En Lampuuk, el surfista Dery Setyawan perdió a su madre, sus dos abuelas, su hermano, que entonces era un niño, así como a muchos de sus amigos. En los años siguientes, Setyawan cuenta que los habitantes de esta localidad cercana a Banda Aceh se acercaban al mar con miedo: “mirábamos las olas solamente para verificar que el nivel del agua no bajara”, un signo que presagia la llegada de un tsunami.

Pero Setyawan se sobrepuso al miedo apenas un año después. “Ya no tengo la impresión de que esta ola es la misma que la que nos destruyó, ya no pensamos así. De hecho, las olas de la playa ahora son nuestras amigas”, dice Setyawan, quien hoy es surfista profesional y compite en distintas playas del mundo.

Pero no todos lograron procesar el duelo de esa manera. Muy cerca del pueblo de Setyawan, en Banda Aceh, Abdul Hadi Firsawan perdió a su madre, su padre, sus hermanos y hermanas en el tsunami. Todos desaparecidos. “Todavía rezo para algún día volver a ver a mis seres queridos, pero ya fue hace 15 años”, dice Abdul.

Su dolor tiene eco en otros 12 países. “Todavía me persigue… puedo recordarlo todo el tiempo”, cuenta la joven Suwannee Maliwan, de 28 años, quien perdió a sus padres y a otros cinco familiares cuando las olas impactaron la provincia de Phang Nga, Tailandia. “A veces sueño que viene una ola. Todavía tengo miedo”, dice la joven y añade que aunque a veces quisiera irse de allá, hay algo que se lo impide: “nací aquí, mi mamá y mi papá murieron aquí”.

En Tailandia, donde murieron más de 5.300 personas, las autoridades organizaron un evento conmemorativo en el que hicieron un llamado a estar mejor preparados para los desastres.

Tras el tsunami, la región busca mejores sistemas de alerta y atención a emergencias

“El gobierno quiere mejorar los estándares… y construir conciencia en todos los sectores para preparar y proteger a la gente en contra de los desastres”, afirmó este jueves en la ceremonia conmemorativa Nipon Bunyamanee, el ministro adjunto del Interior tailandés. El funcionario añadió que el 26 de diciembre ha sido designado como el día nacional para la prevención de accidentes.

En Indonesia, ha habido esfuerzos para reconstruir la región con cerca de 25.600 construcciones entre residencias, escuelas, edificios comerciales y gubernamentales. Además el gobierno dice estar trabajando por mejorar los sistemas de alerta y emergencia.

Tras el desastre, los países del Índico, incluidos Tailandia, Sri Lanka, India, Yemen y Tanzania, entre otros, crearon un sistema de alerta temprana, lo que ha aumentado su capacidad de reacción, aunque el mantenimiento ha sido deficiente en el archipiélago indonesio.

Un barco con planta de energía en medio de la tierra en Punge Jurong, Banda Aceh, Indonesia. Como esta, hay varias embarcaciones que quedaron encalladas lejos del mar tras el tsunami del 26 de diciembre 2004. Hoy muchas son museos o sitios conmemorativos de la catástrofe. 20 de diciembre de 2019.
Un barco con planta de energía en medio de la tierra en Punge Jurong, Banda Aceh, Indonesia. Como esta, hay varias embarcaciones que quedaron encalladas lejos del mar tras el tsunami del 26 de diciembre 2004. Hoy muchas son museos o sitios conmemorativos de la catástrofe. 20 de diciembre de 2019. Hotli Simanjuntak / EFE

El país invirtió en 2008 en un caro sistema con 22 boyas para monitorear el movimiento marítimo. Cuatro años después estas dejaron de funcionar porque fueron vandalizadas o no se les hizo mantenimiento. Los sismógrafos con los que cuenta el país son menos eficientes.

Ahora, en medio de críticas, el gobierno busca volver a instalar otras 12 boyas y una red de fibra óptica. Cada boya puede costar alrededor de 355.000 dólares y se calcula que los 1.000 km de fibra óptica costarán cerca de 71 millones de dólares. 

"¿Por qué más boyas ahora? Es un montón de dinero para nada", denunció a Efe el geofísico del Instituto Indonesio de Ciencias (LIPI) Danny Hilman Natawidjaja. El experto consideró que hay otras alternativas menos caras como los dispositivos de medición del nivel del mar (IDSL, en inglés), desarrollados por el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.

Entre otras críticas, hay quienes denuncian que además de la inversión en estos sistemas de alerta y monitoreo, es necesario difundir mejores campañas para preparar a la población para responder mejor a este tipo de emergencias.

Con Reuters, AFP y EFE

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