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México irá a La Haya para denunciar el hostigamiento de Bolivia a sus sedes diplomáticas

Oficiales de policía de Bolivia se ubican en la entrada de la embajada de México en La Paz, el 24 de diciembre de 2019.
Oficiales de policía de Bolivia se ubican en la entrada de la embajada de México en La Paz, el 24 de diciembre de 2019. David Mercado / Reuters

El canciller mexicano Marcelo Ebrard anunció que el Gobierno mexicano recurrirá a la Corte Internacional de Justicia por lo que considera como “asedio” de las fuerzas de seguridad contra la embajada en La Paz, donde están asilados nueve exfuncionarios de Evo Morales. El Ejecutivo interino boliviano negó las acusaciones.

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La tensión entre México y Bolivia sumó un nuevo capítulo. Este jueves 26 de diciembre, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció que denunciará a su par boliviano ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por el “asedio” de las fuerzas de seguridad bolivianas contra las sedes diplomáticas mexicanas en La Paz, donde se encuentran asilados nueve exfuncionarios de la administración de Evo Morales.

El canciller, Marcelo Ebrard, confirmó que se hará una presentación ante el alto tribunal, con sede en La Haya (Países Bajos), por lo que entienden como una “violación a las obligaciones diplomáticas” por parte del Ejecutivo interino liderado por Jeanine Áñez.

El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) explicó que México recibió el 15 de noviembre a varios solicitantes de asilo en la embajada de La Paz y en la residencia oficial del embajador en esa ciudad boliviana. Ebrard explicó que se solicitó que se les otorgaran “salvoconductos” para permitirles la salida del país.

En el recuento, el canciller agregó que el Gobierno “de facto” de Áñez emitió, diez días después, las órdenes de arresto contra cuatro de los nueve exfuncionarios de Evo Morales asilados en las dependencias mexicanas, por lo que, indicó Ebrard, “de acuerdo al derecho internacional, lo que predomina y prevalece es el derecho de asilo”.

Pese a esto, el responsable de Relaciones Exteriores mexicano señaló que el lunes 23 de diciembre, cerca de “90 elementos no solicitados de Policía y Ejército” de Bolivia se ubicaron en los alrededores de la embajada y la residencia, superando largamente el número habitual de seis unidades.

Por ese motivo, continuó Ebrard, el Gobierno mexicano se contactó con las autoridades “de facto” para expresar su “preocupación” y entabló comunicación con Naciones Unidas (ONU) y otros organismos internacionales para solicitar el respeto a la Convención de Viena.

Según el canciller, la respuesta del Ejecutivo interino boliviano no fue “acorde a los principios internacionales de respeto, y no solo respeto, garantía a la integridad de las sedes diplomáticas”, por lo que decidieron proceder con la presentación ante la Corte Internacional de Justicia –y no a la Corte Penal Internacional, como la nombró Ebrard en algunos pasajes de la rueda de prensa, antes de corregirse después-.

La CIJ es el principal órgano judicial de la ONU y está encargado de resolver las disputas entre Estados, además de emitir opiniones consultivas sobre asuntos y remitirle órganos o instituciones especializadas de la ONU.

López Obrador llamó a Bolivia a evitar vulnerar la soberanía de México: “Eso no lo hizo ni Pinochet”

Además de la denuncia ante la CIJ, Ebrard indicó que iniciaron contactos con la comunidad internacional porque ni en los “peores momentos” de golpes militares de los años 70 y 80 las dependencias diplomáticas en el extranjero de México –país con larga tradición en asilo político- estuvieron en riesgo.

En la misma línea, el presidente Andrés Manuel López Obrador instó a Bolivia a que “recapacite y respete” el derecho de asilo y “se aleje de cualquier tentación de tomar o vulnerar nuestra soberanía”. “Eso no lo hizo ni (el exdictador de Chile, Augusto) Pinochet”, subrayó.

Las tensiones entre México y Bolivia se dispararon el 12 de noviembre cuando el Gobierno mexicano le concedió el asilo al depuesto presidente Evo Morales y, en los días posteriores, le permitió realizar declaraciones políticas desde su territorio.

Bolivia negó las acusaciones y acusó a México de “injerencia”

La respuesta de Bolivia no se hizo esperar. A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores, a cargo de Karen Longaric, desestimó las acusaciones de “asedio” de las fuerzas de seguridad y señaló que el refuerzo de la presencia de efectivos fue en respuesta a un pedido de la embajada de México.

“En fechas 19 y 29 de noviembre de 2019, y en reiteradas solicitudes verbales, la embajada de México solicitó al gobierno boliviano refuerzos policiales en la residencia de la embajadora de México. En este sentido, la Cancillería boliviana atendió este requerimiento pidiendo al Ministerio de Gobierno que se atienda esa solicitud”, explicó el comunicado, aunque sin hacer referencia al hecho del 23 de diciembre denunciado por México.

En la dura respuesta, el Ejecutivo interino de Bolivia acusó a la “subsecretaría para Latinoamérica y el Caribe de la Cancillería mexicana y su Embajada acreditada en Bolivia” de mostrar “a la opinión pública y a la comunidad internacional un escenario que no existe”.

“Han tergiversado y distorsionado la verdad respecto a las medidas de seguridad en dicha embajada, y han manifestado que temen que las fuerzas del orden ingresen a esa embajada a sacar a los asilados. Eso no puede estar más alejado de la verdad. Bolivia es un país respetuoso de la Convención de Viena”, remarcó el texto.
Además, la cancillería boliviana expresó su “profunda preocupación por la injerencia de México en los asuntos internos de Bolivia” y llamó al “diálogo constructivo” entre los países.

Según el área de Relaciones Exteriores de Bolivia, la decisión de México de dar asilo a Evo Morales “quien no era ni es un perseguido político” y el hecho de permitirle hacer declaraciones “desestabilizadoras” representaron una interferencia en la política boliviana que ayudó a “lavar la imagen autoritaria y antidemocrática del señor Evo Morales”.

Asimismo, la cancillería boliviana aseguró haber atendido “todos los requerimientos de la embajada de México” y acusó a sus pares de no actuar con reciprocidad. En ese sentido, señaló que la decisión de las autoridades mexicanas de no entregar a los cuatro exfuncionarios de Evo Morales sobre los que pesan órdenes de captura se hizo “de manera desafiante” y “haciendo disquisiciones que no correspondían y que pueden considerarse injerencia en los asuntos internos de otros Estados”.

Con EFE y Reuters

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