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Resumen 2019

Protestas globales (2/2): las calles tiemblan desde Europa a Asia

Manifestantes alzan sus manos en Hong Kong como símbolo de protesta contra la violencia policial, en una imagen de archivo del 30 de noviembre de 2019.
Manifestantes alzan sus manos en Hong Kong como símbolo de protesta contra la violencia policial, en una imagen de archivo del 30 de noviembre de 2019. Thomas Peter / Reuters

Este 2019 se cierra como uno de los más convulsos en la historia reciente. Oleadas de protestas atravesaron los cinco continentes: algunas tumbaron presidentes, otras derogaron leyes, y algunas no lograron sus objetivos. Varias se apagaron al cabo de poco tiempo, pero muchas siguen vivas. Esta segunda parte de 'Protestas globales' recorre Europa, Medio Oriente, África y Asia.

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Igual que en América Latina, las protestas se sucedieron como caen las piezas de un dominó en Medio Oriente. Las primeras fueron en Irak: empezaron el 1 de octubre contra la corrupción del Gobierno y lograron la renuncia del primer ministro, Adel Abdul Mahdi. Son las movilizaciones más masivas desde la caída de Saddam Hussein. Les siguieron las movilizaciones en Líbano, uno de los países más estables de la región y que sin embargo salió masivamente a la calle el 17 de octubre contra un impuesto sobre servicios de Internet como Whatsapp. Ese fue el inicio de un ciclo de protestas que aún no ha terminado y que también se cobró el cargo del primer ministro, Saad Hariri.

Ezequiel Kopel, periodista especializado en Medio Oriente, subraya en entrevista con France 24 que algo que une a las protestas en Líbano e Irak es que el sectarismo religioso que suele dividir la población en esos países “no es lo más importante”, sino que las movilizaciones “pudieron atravesar estas barreras” en ambos estados. También que las marchas despertaron “un profundo resentimiento contra la intromisión de Irán en sus asuntos”. 

Un manifestante carga varios cocteles molotov durante las protestas del 12 de diciembre en Bagdad, la capital de Irak.
Un manifestante carga varios cocteles molotov durante las protestas del 12 de diciembre en Bagdad, la capital de Irak. Khalid al-Mousily / Reuters

Pero Irán vive su propia convulsión. Desde mediados de noviembre, también atraviesa fuertes protestas desencadenadas por una súbita alza de los precios de la gasolina. Amnistía Internacional denunció que la respuesta gubernamental a las movilizaciones dejó más de 200 muertos. En Irak, las cifras oficiales alcanzan los 400. “La violencia masiva usada tanto por el Gobierno iraquí como por Irán marca que no quieren arriesgarse”, subraya Kopel. 

Para el comunicador, los tres países se quejan “contra la corrupción, el autoritarismo, la falta de oportunidades y la persistencia de sistemas que deciden solo a favor del bienestar de unos pocos”. 

Argelia y Sudán tumbaron a sus presidentes

Argelia volvió a salir a las calles después de las elecciones del domingo 12 de diciembre, unas elecciones que ganó el exprimer ministro Abdelmadjid Tebboune, en una jornada marcada por la abstención. Y es que las protestas buscan el fin de una era política marcada por los mandatos de Abdelaziz Bouteflika, quien renunció en abril de 2019 debido a la presión popular después de 20 años en el poder. 

Sin embargo, muchos temen que la elección de Tebboune sea una continuación de la élite argelina. Así hablaba Reda, un manifestante en las calles de Argel: “Tebboune es falso. Salimos para denunciar que no tenemos presidente y que no pararemos de salir a la calle. No nos representan”. 

Un manifestante sudanés tiene una bandera nacional mientras se encuentra en una barricada a lo largo de una calle, exigiendo que el Consejo militar de transición del país entregue el poder a los civiles, en Jartum, Sudán, el 5 de junio de 2019.
Un manifestante sudanés tiene una bandera nacional mientras se encuentra en una barricada a lo largo de una calle, exigiendo que el Consejo militar de transición del país entregue el poder a los civiles, en Jartum, Sudán, el 5 de junio de 2019. Reuters

Las protestas encauzaron el cambio de régimen de una manera distinta en Sudán, donde lograron la renuncia del expresidente Omar al-Bashir también en abril de este año. Sin embargo, en este caso el Ejército acordó un Gobierno de transición con representantes civiles para dar protagonismo a las voces de las protestas. 

Meses más tarde, se empiezan a ver los frutos de esta decisión en el país africano. Por ejemplo, Al-Bashir está siendo juzgado en dos procesos de corrupción. El nuevo primer ministro, Abdellah Hamdok, disolvió el partido del expresidente y derogó una ley que restringía el consumo de alcohol de las mujeres. 

Francia suma un año de inquietud en las calles

El viejo continente no ha estado exento de convulsiones. La más sostenida se vive en Francia, donde el movimiento de los chalecos amarillos puso en jaque al presidente Emmanuel Macron cuando intentó subir el precio del combustible. No solo lograron revertir el alza sino que también consiguieron una subida del salario mínimo de 100 euros. 

Pero las concesiones de Macron no han sido suficientes para aplacar a una Francia que, un año después, sigue reclamando mejoras sociales, recientemente con una huelga de transporte que paralizó el país. Priscilla Ludosky, una de las caras de los chalecos amarillos, denunciaba la falta de respuesta del Gobierno a la agencia AFP: “No es normal que todavía estemos en la calle, después de un año”. 

Un manifestante del movimiento de los chalecos amarillos lleva una bandera francesa en las calles de París, en una imagen de archivo del 8 d ediciembre de 2018.
Un manifestante del movimiento de los chalecos amarillos lleva una bandera francesa en las calles de París, en una imagen de archivo del 8 d ediciembre de 2018. Christian Hartmann / Reuters

Por otro lado, España también atravesó unas semanas de inestabilidad en octubre cuando se emitió el juicio contra los líderes independentistas catalanes, sentenciados a varios años de prisión por la organización de un referendo de autodeterminación no autorizado por España. El movimiento independentista catalán salió a la calle con una virulencia inaudita y llegó a bloquear el aeropuerto de Barcelona. 

Hong Kong, la protesta que nunca termina

Pero el bloqueo más famoso de un aeropuerto sucedió en Hong Kong. Más allá de un ejemplo del trasvase de métodos e ideas de las protestas a nivel global, fue una de las acciones más fuertes y emblemáticas de las protestas en el territorio autónomo de China. Las marchas no han parado desde que en junio miles de honkoneses salieron a la calle para rechazar una ley de extradición que habría permitido trasladar a la China continental a los acusados en Hong Kong.

Un manifestante con una máscara de Guy Fawkes ondea una bandera durante una marcha del Día de los Derechos Humanos, organizada por el Frente Civil de Derechos Humanos, en Hong Kong , China, el 8 de diciembre de 2019.
Un manifestante con una máscara de Guy Fawkes ondea una bandera durante una marcha del Día de los Derechos Humanos, organizada por el Frente Civil de Derechos Humanos, en Hong Kong , China, el 8 de diciembre de 2019. Danish Siddiqui / Reuters

En las marchas se vivieron fuertes enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, que en un caso llegaron a disparar un arma de fuego, aunque sin herir a nadie. Las acciones de la policía avivaron aún más las protestas, que empezaron en junio de 2019 y que son de las más organizadas que trae la oleada de movilizaciones globales.

El proyecto de ley, que muchos honkoneses temían que se convirtiera en un paso hacia una pérdida de autonomía del territorio, fue retirado por la dirigente de Hong Kong, Carrie Lam. Sin embargo, seis meses después, no parece que nada pueda apagar el fuego de las protestas. 

Ni en Hong Kong, ni en el mundo.

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