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Resumen 2019

Protestas globales: América Latina como espejo del mundo (1/2)

El arcoiris envuelve a los manifestantes que salieron a las calles en Santiago de Chile para protestar contra el modelo económico del país, en una imagen de archivo del 24 de octubre.
El arcoiris envuelve a los manifestantes que salieron a las calles en Santiago de Chile para protestar contra el modelo económico del país, en una imagen de archivo del 24 de octubre. Iván Alvarado / Reuters

Este año 2019 se cierra como uno de los más convulsos en la historia reciente. Oleadas de protestas atravesaron los cinco continentes: algunas tumbaron presidentes, otras derogaron leyes, y algunas no lograron sus objetivos. Varias se apagaron al cabo de poco tiempo, pero muchas siguen vivas. Esta primera parte de 'Protestas globales' se centra en qué nos dice el momento actual del estado del mundo y en América Latina, la región más agitada.

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Parece que el mundo entero está indignado. Desde Hong Kong hasta Chile, pasando por Líbano, Argelia y Francia, millones de personas se han tomado las calles en una oleada de protestas que hacía años que no se repetía. Las indignaciones son muchas y se expresan de maneras muy distintas: en algunos casos, los motivos son económicos. En otros, son disputas territoriales. En algunos, es la corrupción. Pero en todos, más allá de la primera chispa que prende la llama de las manifestaciones, se termina impugnando de manera general una clase política dirigente. 

“Hay un descontento generalizado a nivel mundial con el sistema”, apunta José Ángel Hernández, doctor en Historia Contemporánea y director del departamento de Historia de la Universidad Sergio Arboleda, en una entrevista con France 24. “El crecimiento exponencial” económico en el mundo “no se manifiesta en cuanto al bienestar uniforme de la población”, explica, por lo que la ciudadanía que se siente excluida del sistema político y del progreso económico sale a la calle para reivindicar su espacio. Para el historiador, este es uno de los pocos puntos en común que mantienen las protestas alrededor del globo.

No son pocos los jefes de Estado que han caído a raíz de las protestas, ni las políticas que se han revertido por causa de las manifestaciones. Y a pesar de haber logrado algunos de sus objetivos, en muchos casos la meta final de las protestas es inconcreta. “La mayoría de la juventud”, protagonista en gran parte de las protestas, “ha sido totalmente desideologizada y ahora se manifiesta en un descontento pero sin una ideología clara y evidente”, subraya Hernández.

Las protestas se encendieron en todos los continentes.
Las protestas se encendieron en todos los continentes. France 24

Eso no ha evitado que se movilizaran. Más allá de las protestas inscritas en los marcos nacionales de cada país, 2019 también ha sido el año de las protestas transnacionales. El movimiento Fridays for Future recorrió todos los continentes en huelgas por el clima impulsadas por estudiantes que reclamaban lo mismo, aunque desde puntos distintos: acciones para frenar el cambio climático. Por otro lado, el mundo fue testigo de cómo una coreografía inventada en Chile para denunciar la violencia machista, la canción "Un violador en tu camino", se extendió como la pólvora primero en América Latina y luego al resto de los continentes, en un reclamo común impulsado gracias a Internet y las redes sociales. 

En Hong Kong, las protestas asumieron la famosa frase de Bruce Lee: “Be water, my friend”, “sé agua, amigo mío”. Y es que si los objetivos de las protestas no son claros, tampoco lo son sus liderazgos: la voz cantante en las manifestaciones de Hong Kong y del resto del mundo parece ser líquida, cambiante y adaptable. “No hay líderes carismáticos”, asegura Hernández, algo que sintoniza con los reclamos de más democracia de las protestas. “Para algunos eso es bueno (...) La democracia tendría que ser la que acabara con los líderes carismáticos”, agrega. 

América Latina se remueve desde Chile hasta Colombia

Sin lugar a dudas, el continente más sacudido en los últimos meses de este 2019 ha sido el latinoamericano. En octubre, estallaron Ecuador y Chile. En noviembre, Bolivia y Colombia. Eso sin contar el revuelo político a inicios de año en Venezuela y los meses continuados de protesta que aún se mantienen en Haití. 

En Ecuador y Chile, las protestas empezaron por una medida económica que parecía insignificante, como el aumento de los precios de la gasolina y de la tarifa de transporte respectivamente. El Gobierno ecuatoriano se desdijo y las protestas se calmaron al cabo de dos semanas. En cambio, en Chile aún siguen las manifestaciones a pesar de haber logrado un compromiso para debatir en un referendo la apertura de un nuevo proceso constitucional. 

Una manifestante sostiene la bandera wiphala, símbolo del movimiento indígena en Bolivia, en una manifestación en Bogotá, Colombia, el 4 de diciembre de 2019.
Una manifestante sostiene la bandera wiphala, símbolo del movimiento indígena en Bolivia, en una manifestación en Bogotá, Colombia, el 4 de diciembre de 2019. Luisa González / Reuters

Colombia salió a las calles por un paro nacional convocado contra una serie de reformas laborales, pensionales y tributarias, pero las protestas terminaron señalando al Gobierno conservador de Iván Duque por muchos más motivos, como la implementación del acuerdo de paz con las FARC o la protección del medio ambiente. 

Haití lleva meses en las calles con picos de movilización que paralizaron el país durante semanas enteras para pedir la renuncia del presidente, Jovenel Moise, quien se mantiene en el cargo a pesar del rechazo popular y de ser la imagen, para los manifestantes, de la corrupción que mantiene el país en la pobreza. 

El supuesto fraude electoral de Evo Morales en Bolivia desató una oleada de protestas de sus detractores que terminó con la renuncia del entonces presidente, forzado por el Ejército. Las acusaciones de golpe de estado llevaron a enfrentamientos entre sus seguidores y opositores que sumieron al país en el caos durante semanas. 

Manifestantes tiran piedras durante las manifestaciones de Ecuador, en una imagen de archivo del 11 de octubre de 2019, en Quito.
Manifestantes tiran piedras durante las manifestaciones de Ecuador, en una imagen de archivo del 11 de octubre de 2019, en Quito. Carlos Garcia Rawlins / Reuters

El motivo: "la brecha entre la clase gobernante y los ciudadanos"

Para David Hernández, analista en El Orden Mundial y Doctor en Relaciones Internacionales, “el punto en común entre las distintas protestas es que reflejan una brecha entre la clase gobernante y los ciudadanos”. “Da igual al final qué tipo de Gobierno hay, si de izquierdas o conservador: la ciudadanía siente que el actual sistema político no está dando respuestas a sus necesidades y surge este malestar”, agrega para France 24. 

La región entera atraviesa un momento de incertidumbre, especialmente en el plano económico. Según el Fondo Monetario Internacional, el crecimiento del continente se ha desacelerado del 1% en 2018 a 0,2% en 2019. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) aseguró que la pobreza en la región aumentará este año del 30,1% al 30,8% y la pobreza extrema pasará del 10,7% al 11,5%, lo que conlleva que 72 millones de personas se encontrarán en esta situación. 

El cuerpo de un manifestante yace en la iglesia de San Francisco en El Alto, Bolivia, muerto en enfrentamientos entre seguidores y detractores del expresidente Evo Morales, en una imagen del 20 de noviembre de 2019.
El cuerpo de un manifestante yace en la iglesia de San Francisco en El Alto, Bolivia, muerto en enfrentamientos entre seguidores y detractores del expresidente Evo Morales, en una imagen del 20 de noviembre de 2019. David Mercado / Reuters

Las protestas manifiestan una voluntad de cambio que ha encontrado resistencia en la mayoría de Gobiernos. A pesar de las concesiones hechas por el presidente chileno, Sebastián Piñera, tras semanas de protestas, la primera reacción de su Ejecutivo fue militarizar las calles. La misma ONU denunció abuso de fuerza por parte de la policía y contabilzaron 350 casos de lesiones oculares, 113 torturas, 24 violaciones sexuales y 26 muertes en investigación. En Colombia, los antidisturbios asesinaron a un joven que se manifestaba al dispararle con un artefacto en la cabeza. En Ecuador, al menos 7 personas murieron en el marco de las protestas.

Y no parece que esta voluntad de cambio vaya a frenar. En Chile y Colombia, las protestas no han terminado. “Las protestas van a seguir replicándose en 2020, incluso se pueden llegar a intensificar, porque no se están planteando soluciones para los problemas que existen en América Latina”, advierte Hernández. Además, varias citas electorales añadirán inestabilidad a la región, como los comicios a la Asamblea Nacional de Venezuela, el referendo en Chile o las elecciones extraordinarias en Bolivia. “Mientras exista desafección y desencanto por parte de la ciudadanía, las protestas van a seguir replicándose por todo América Latina”, concluye David Hernández.

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