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Guinea Bissau: unas presidenciales para tratar de recuperar la estabilidad política

El ex primer ministro y candidato presidencial, Domingos Simoes Pereira. 27 de noviembre de 2019..
El ex primer ministro y candidato presidencial, Domingos Simoes Pereira. 27 de noviembre de 2019.. Christophe Van Der Perre / Reuters

Alrededor de 700.000 personas están llamadas a las urnas para elegir al nuevo presidente de Guinea Bissau, en una segunda vuelta que se prevé reñida, entre dos ex primeros ministros: Domingos Simoes Pereira, jefe del principal partido del país, y el opositor Umaro Sissoko Embalo.

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Domingos Simoes Pereira, líder del Partido Africano por la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), el principal partido del país, ganó la primera vuelta con más del 40% de los votos. El segundo más votado y con quien se enfrentará Pereira es Umaro Sissoko Embalo, líder de la formación disidente, Madem G-15.

"La pelea va a estar reñida", aseguró Vincent Foucher, investigador del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia, quien fue contactado por France 24. “El PAIGC ganó todas las elecciones, menos una, desde el advenimiento de la política multipartidista. Pero su rival, Embalo, reunió a muchos disidentes del PAIGC e hizo alianzas con los candidatos más importantes derrotados en la primera vuelta”.

Umaru Sissoko Embalo obtuvo el 27,7% de los votos, logrando unir a su alrededor a los partidarios de Nuno Gomes Nabiam, quien quedó en tercer lugar con el 13% de los votos, y el actual jefe de Estado, José Mario Vaz, que terminó en cuarto lugar con el 12%.

Sin embargo, las instrucciones para votar podrían no ser seguidas. “La distribución de votos no es automática debido a las divisiones políticas dentro de los partidos. Nuno Gomes Nabiam, por ejemplo, decidió apoyar a Umaro Sissoko Embalo unilateralmente, sin consultar a los líderes de su movimiento, el cual decidió unirse después a Domingos Simoes Pereira”, afirmó Paulin Maurice Toupane, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad (ISS), con sede en Dakar, durante una entrevista con Jeune Afrique.

El ex primer ministro y candidato presidencial, Umaro Sissoko Embalo. 27 de noviembre de 2019.
El ex primer ministro y candidato presidencial, Umaro Sissoko Embalo. 27 de noviembre de 2019. Christophe Van Der Perre / Reuters

La estabilidad del país, el gran tema de las elecciones

El principal desafío en Guinea Bissau sigue siendo lograr la estabilidad en todo el territorio. Este país, ubicado en África occidental, de habla portuguesa y con 1,8 millones de habitantes, ha vivido dieciséis intentos de golpes de Estado y cuatro golpes militares desde su independencia en 1974.

El último ocurrió en 2012, entre la primera y la segunda vuelta de las presidenciales, lo que llevó al derrocamiento del entonces primer ministro, Carlos Gomes Junior. Este fue candidato en las elecciones de este año y obtuvo apenas el 2% de los votos.

La elección en junio de 2014 de José Mario Vaz, ex miembro del PAIGC, pretendía pacificar al país, atrapado por la corrupción y el narcotráfico. Pero Guinea-Bissau entró en una nueva zona de turbulencia catorce meses después, tras la caída en agosto de 2015 del primer ministro, Domingos Simoes Pereira.

Después de esto, Umaro Sissoko Embalo ocupó el cargo entre noviembre de 2016 y principios de 2018. En total, más de siete primeros ministros han sido nombrados por el presidente saliente. El último de este grupo, Aristide Gomes, fue apoyado por la comunidad internacional y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO). Su misión era preparar las elecciones presidenciales, pero, su salida unas semanas antes de los comicios hizo pensar que el país podría caer de nuevo en una profunda crisis y atraer de nuevo el fantasma de un golpe militar.

Sin embargo, los militares permanecieron en silencio durante todo el proceso electoral. Se dijo que ellos tenían “razones para intervenir, pero no lo hicieron. Además, se cree que el ejército seguirá siendo neutral”, dijo a AFP el analista político, Thierno Diallo. El ejército ya no piensa en “fomentar golpes de Estado” y ya no se entromete en la política, aseguró el general Biague Na Ntam.

Gente votando durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Guinea Bissau. 29 de diciembre de 2019.
Gente votando durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Guinea Bissau. 29 de diciembre de 2019. Christophe Van Der Perre / Reuters

La urgencia de una reforma constitucional

¿Será suficiente la elección de un nuevo presidente para sacar a Guinea-Bissau de 40 años de inestabilidad política? Para Gilles Yabi, la crisis es mucho más profunda. “Guinea-Bissau generalmente organiza buenas elecciones en términos de credibilidad del proceso. Pero poco tiempo después, cae de nuevo en crisis políticas derivadas tanto del comportamiento irresponsable de sus líderes políticos como de las fallas institucionales”, explicó el fundador del think tank Wathi, ubicado en Dakar, para RFI.

Para pasar la página sobre la crisis política es urgente reformar la constitución, cuya interpretación es una fuente de tensión. De esta manera, se lograría esclarecer el papel de las instituciones políticas y sus gobernantes. Este es un punto en el que los dos candidatos que se enfrentaron el pasado jueves estuvieron de acuerdo durante un tenso debate televisado.

“El régimen de Guinea-Bissau es mixto, con un primer ministro proveniente de la mayoría parlamentaria que gobierna y un presidente que tiene influencia sobre ciertas cosas. Algunos piensan que debería adoptarse un régimen claramente presidencial, pero otros dicen que debería ser régimen parlamentario”, dijo el investigador del CNRS, Vincent Foucher.

Además de los problemas políticos, el país también debe salir de la pobreza y responder a las necesidades de la gente.

Artículpo traducido del original en francés
 

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