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Resumen 2019

El año del terremoto político en Bolivia

Partidarios de Evo Morales sostienen banderas en su favor durante una marcha en La Paz, Bolivia, 12 de noviembre de 2019.
Partidarios de Evo Morales sostienen banderas en su favor durante una marcha en La Paz, Bolivia, 12 de noviembre de 2019. Luisa González / Reuters

Con la renuncia de Evo Morales a la Presidencia, Bolivia vivió en 2019 un seísmo político, que reconfiguró en 48 horas el escenario y la correlación de fuerzas del país como el momento crucial de una crisis originada en la jornada electoral del 20 de octubre y saldada con la muerte de 34 personas.

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Fue el mayor evento noticioso del país por encima del desastre ecológico sufrido en septiembre en los bosques de la Amazonía y la Chiquitanía con la quema de cinco millones de hectáreas por incendios provocados que se descontrolaron y estaban autorizados por el entonces mandatario Evo Morales para que los campesinos y empresarios limpiaran sus tierras agrícolas.

La gravedad del daño al medioambiente fue un duro golpe a la imagen del ahora exgobernante en las semanas previas a esa votación, a la que concurrió para buscar un cuarto mandato con el aval de una decisión del Tribunal Constitucional, pero que contradecía la Constitución.

Desde la dimisión de Morales producida el 10 de noviembre y la asunción de Jeanine Áñez a la Presidencia el 12 de ese mes, tras cinco renuncias consecutivas a la sucesión constitucional, hay una intensa polémica sobre cómo esos días cambiaron la historia de la nación suramericana.

Están quienes defienden que Morales fue acorralado por una insurrección de 21 días de la clase media urbana causada por las denuncias de fraude en los comicios, pero también quienes culpan a la Policía y las Fuerzas Armadas de un presunto golpe por haber sugerido su salida del poder.

Archivo: El presidente de Bolivia, Evo Morales, asiste a una ceremonia en el puerto de Jennefer, Santa Cruz, Bolivia, el 30 de octubre de 2018.
Archivo: El presidente de Bolivia, Evo Morales, asiste a una ceremonia en el puerto de Jennefer, Santa Cruz, Bolivia, el 30 de octubre de 2018. David Mercado / Reuters

El abrupto fin del ciclo del presidente más longevo de Bolivia (13 años, nueve meses y 18 días) era impensado días antes de la renuncia porque estaba confiado en sus bases y las fuerzas de seguridad y, además, nadie se lo imaginaba cediendo el poder al que se aferraba desde el 2006.

La crisis se saldó con la muerte de 34 personas, la mitad de ellas en dos luctuosos eventos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) calificó como masacres ocurridas en la ciudad de El Alto y en la localidad de Sacaba, durante intervenciones de las fuerzas de seguridad contra protestas de seguidores de Morales.


En su trayectoria, Morales sumó tres triunfos contundentes por mayoría absoluta en los comicios del 2005, 2009 y 2014, pero fue derrotado en un referendo sobre la reelección del 2016, cuyo resultado ignoró dando inicio a una escalada de cuestionamientos que siguieron hasta su renuncia.

Richter: Evo Morales no supo leer la demanda de alternabilidad

El analista Jorge Richter dijo a France 24 que la crisis fue producto de que el proyecto hegemónico del partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), nació con una "deformación congénita", que consistió en buscar "permanecer indefinidamente en el poder y en el ejercicio de la Presidencia".

Según el politólogo, Morales no supo leer el mensaje del referendo del 21 de febrero del 2016 cuando se rechazó cambiar la Constitución para permitirle otra reelección, ni la ruptura con la clase media cuando en 2017 se forzó la repostulación al cuarto mandato con el aval del Tribunal Constitucional.

"La sociedad toma el camino de la movilización para hacer valer un mandato, hablo del 21-F, y un deseo de alternancia en el poder político", dijo el politólogo para hablar de los orígenes de la crisis.

Según Richter, también es evidente que las Fuerzas Armadas y la Policía han vuelto a tener un rol gravitante en la política, lo cual supone un peligro para la democracia del país porque retiraron su apoyo a Morales y después se constituyeron en la "fortaleza" del gobierno de Áñez.

El analista dijo que recordará el 2019 como el año de "la anormalidad institucional del país y de la contravención de la Constitución Política del Estado, que se está empezando a establecer como una conducta corriente, que no asombra, ni causa molestia en los bolivianos", lamentó.

Dulón: Bolivia pasará a la historia porque no derivó en otra Venezuela

Para el analista Jorge Dulón, este año será recordado como el del final del ciclo político del MAS y porque, a su juicio, se evitó una deriva a escenarios más violentos como lo que se desarrollaron en otras naciones que también estaban alineados al denominado bloque del socialismo del Siglo XXI.

"No hemos caído en los errores que han cometido países como Venezuela y Nicaragua, donde los líderes antidemocráticos han podido conseguir sus objetivos en el sentido de quedarse en el poder, de perpetuarse en el poder y desarrollar ciertas estrategias para eliminar a la oposición", subrayó.

También destacó que este año se recordará por "la revolución de las pititas", como popularmente se llama a la movilización de la clase media urbana contra Morales porque se usaron pitas o cordones en sus bloqueos. Se trató de una participación social inédita en mucho tiempo en el país.

Partidarios del presidente Evo Morales y de la oposición se enfrentan durante una protesta, luego de que Morales anunciara su renuncia el domingo 11 de noviembre en La Paz, Bolivia.
Partidarios del presidente Evo Morales y de la oposición se enfrentan durante una protesta, luego de que Morales anunciara su renuncia el domingo 11 de noviembre en La Paz, Bolivia. Carlos García Rawlins / Reuters

Para Dulón el 2019 además pasará a la historia como el de un "fraude enorme desde un punto de vista electoral" con base en el informe dado a conocer por la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre las "irregularidades sistemáticas" en el proceso electoral.

Al contrario, el analista Richter dijo que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, tuvo una actuación "poco seria" y no ofreció "elementos fiables" al haber denunciado un fraude cuando, según subrayó el politólogo, la auditoría encargada sobre la elección solo habla de "irregularidades".

La polémica continúa, mientras los jueces electorales que guiaron la cuestionada elección están presos acusados de manipular esos comicios.

Tras la crisis, Bolivia se encamina a nuevas elecciones que podrían tener lugar entre fines de abril y principios de mayo de 2020, un proceso al que no podrá presentarse como candidato Morales, actualmente refugiado en Argentina.

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