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El Líbano recibe una orden de Interpol para detener a Carlos Ghosn

Archivo: Carlos Ghosn el 25 de abril de 2019 en Tokio, Japón.
Archivo: Carlos Ghosn el 25 de abril de 2019 en Tokio, Japón. Issei Kato / Reuters

El exgerente de Nissan, de 65 años, detenido en Tokio en noviembre 2018, se encuentra en Beirut después de haberse fugado de Japón donde debía ser juzgado en abril próximo. En este país enfrenta dos cargos por ganancias no declaradas a las autoridades de la bolsa y dos acusaciones por abuso de confianza agravada. El empresario se defiende y dice haber huido de un “sistema de justicia parcial”.

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Mientras Japón y Turquía buscan esclarecer las circunstancias en que el exdirectivo salió del archipiélago nipón el pasado lunes 30 de diciembre, Líbano recibió este jueves una orden de detención contra Carlos Ghosn, emitida por Interpol.  "La justicia ha recibido una notificación roja de Interpol que concierne el caso de Carlos Ghosn", indicó Albert Sarhane, ministro de justicia libanés, según la agencia de noticias oficial libanesa ANI. 

La circular roja, que aún debe ser retimida al sistema judicial libanés, pide el arresto preventivo de Ghosn quien es hoy un fugitivo de la justicia japonesa. Sin embargo no existen acuerdos en materia de cooperación judicial o de extradición entre Beirut y Tokio.

Horas después de conocerse la orden de Interpol, se hizo público un comunicado del magnate en el que desmarca a su familia y en específico a su esposa Carole en cuanto a su fuga. "Solo arreglé mi partida, mi familia no jugó ningún papel" dijo Ghosn en la breve comunicación difundida por su defensa. 

¿Como se fugó Carlos Ghosn de Japón? 

Ghosn se encuentra desde el lunes 30 de diciembre en Líbano y aún las circunstancias de su salida sorpresa de Japón, donde estaba en detención domiciliaria desde hace 130 días, permanecen confusas.  

Según las autoridades aeroportuarias libanesas consultadas por la agencia AFP, el hombre de negocios, que posee la nacionalidad francesa, libanesa y brasileña, entró en el país procedente de Turquía, y lo habría hecho con un pasaporte francés y una tarjeta de identidad libanesa.

Una fuente cercana a la investigación confirmó a la agencia AFP este jueves que Ghosn tenía tres pasaportes, dadas sus tres nacionalidades, que permanecían en poder de sus abogados en una caja fuerte. Pero además contaba con un segundo pasaporte francés que “estaba en su poder” y que le “servía de visa de corto plazo” en el archipiélago nipón y por eso necesitaba tenerlo a mano.

El documento de viaje permanecía guardado en un estuche que se abría gracias a una clave que era conocida también sólo por su defensa. En todo caso, reconoce la fuente, este pasaporte podía ser retirado a la fuerza de su estuche.

Ghosn no podía salir al extranjero pero se movía de manera libre en el interior del país donde podía quedarse con algunas restricciones en la duración de sus estadías. Una disposición de la que gozan, según la misma fuente, otros extranjeros en libertad condicional. Si por alguna razón estando fuera de su domicilio en la capital japonesa le controlaban, debía llamar a su abogado para que éste se desplazara y le diera el código.

La misma fuente asegura que Carlos Ghosn no usó ese pasaporte para salir del país ya que en los ordenadores de las autoridades japonesas no consta que se haya presentado a los controles fronterizos bajo su real identidad. En Japón las entradas y salidas de extranjeros quedan grabadas en un sistema informático con fotografía y huellas digitales.

Medio “ilegal” de salida

De allí entonces que se especule sobre un medio “ilegal” de salida de la isla, según destaca la TV pública japonesa NHK, que también cita a fuentes de la investigación. Una hipótesis es que lo hizo en un jet privado que habría salido de la ciudad de Kansai en el oeste de Japón.  

Según consignan los medios locales un avión de ese tipo despegó el 29 de diciembre a las 23 horas desde esta terminal administrada por el grupo francés Vinci y el japonés Orix, hacia Estambul.  Esos mismos medios especulan que el empresario podría haberse fugado en el equipaje que no pasa por los rayos X, lo que es posible en el caso de aviones privados, o haber recibido ayuda diplomática para evitar los controles habituales.

Posteriormente Ghosn habría tomado otro avión privado hacia Beirut, donde ingresó en “toda legalidad” según las autoridades locales y donde fue recibido por su familia. Uno de sus abogados libaneses, Carlos Abou Jaoude, dijo que el ocho de enero Ghosn debe dar una conferencia de prensa.

Entre tanto una persona del entorno del francés desmintió que se haya fugado escondido en la caja de un instrumento de música, como publicó un medio libanés, después de que se supiera que una orquesta fue a tocar estos últimos días a la casa del exgerente.

Investigaciones en Japón y Turquía

La fuga de Ghosn mantiene consternado a Japón donde hasta antes de su arresto en noviembre de 2018 era visto como “el carismático salvador de Nissan”. La justicia japonesa abrió una investigación para determinar las circunstancias de la fuga y varias personas fueron detenidas en Tokio. Esta mañana fue registrado además el que fuera el domicilio del magnate en esa ciudad.

Su salida ilegal desconcertó también a su equipo de defensa que juzgó su actitud de "inexcusable", aunque dicen entender su decepción con la justicia nipona.

Turquía también abrió una investigación y mantiene detenidas a siete personas, cuatro de ellas pilotos, que podrían haber ayudado al francés a llegar a Beirut desde Estambul. Según el sitio web del diario Hurriyet, la nave habría aterrizado el lunes a las 5.30 de la madrugada en el aeropuerto Atatürk cerrado a los vuelos comerciales. Su nombre, sin embargo, no figura en la lista de entradas y salidas de territorio turco.

Símbolo de la diáspora o prueba de los privilegios de los ricos

En Líbano el caso Ghosn también abrió un intenso debate. Si bien el libanés es visto por algunos como un símbolo del éxito económico de la diáspora, para los protagonistas de las manifestaciones en contra de la corrupción que sacuden al país desde octubre, Ghosn es la prueba de la impunidad y los privilegios de los que gozan los más ricos.

La presidencia libanesa negó hoy que el presidente Michel Aoun diera la bienvenida a Carlos Ghosn, el ex jefe de Renault-Nissan.  "No fue recibido en la presidencia y no se reunió con el presidente de la República", dijo un funcionario de gobierno a la AFP.

Por su parte, en entrevista con la una TV  francesa la secretaria de Estado francesa de Economía, Agnès Pannier-Runacher, dijo que Ghosn no será extraditado si viene a Francia. “Francia nunca extradita a sus nacionales; por lo tanto, aplicamos al señor Ghosn como a todo el mundo las mismas reglas del juego, pero eso no quiere decir que el Sr. Ghosn pueda evadir la justicia japonesa ", sentenció.

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