Saltar al contenido principal

Denuncian toma paramilitar en Bojayá, pueblo colombiano símbolo del conflicto

La comunidad de Pogue, parte de Bojayá, Chocó, unos días antes de la incursión paramilitar que denuncian los habitantes y las organizaciones civiles.
La comunidad de Pogue, parte de Bojayá, Chocó, unos días antes de la incursión paramilitar que denuncian los habitantes y las organizaciones civiles. David González / France 24

Chocó, región afro del país cafetero, vive una emergencia humanitaria tras las amenazas de grupos ilegales que disputan su territorio y obligan al confinamiento de la población. Denuncian que por lo menos 300 paramilitares llegaron a Pogue, un caserío de Bojayá. France 24 estuvo hace pocos días allí.

Anuncios

No pasaba en Colombia hace años, no por lo menos desde la firma del Acuerdo de Paz entre la exguerrilla de las FARC y el Estado en el 2016. Un grupo de 300 paramilitares, según denuncian habitantes y organizaciones civiles, llegó el 31 de diciembre a una comunidad afro, no muy lejos de la frontera con Panamá, a tomar control.

Y los hechos suceden en un caserío que hace parte de un pueblo que evoca todos los horrores del conflicto que los colombianos se esfuerzan por dejar atrás: Bojayá. Un municipio vivo en la memoria de los colombianos, luego de que en el 2002 en medio de enfrentamientos entre paramilitares y la guerrilla de las FARC, por lo menos 80 personas murieran mientras se resguardaban en la iglesia.

La mayoría de las víctimas de esa masacre de 2002 eran habitantes de Pogue, una comunidad afro que vive en precarias condiciones sobre un río que desemboca en el Atrato. Hoy de nuevo ese caserío está en alerta: hombres armados pertenecientes a un grupo que ha venido fortaleciéndose desde el 2019 en la región, las Autodefensas Gaitanistas o Clan del Golfo, estarían allí a pesar de las continuas advertencias de la población.

José de la Cruz Valencia, líder del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, advirtió: "Hay una toma del control por esta gente, los paramilitares".

Según los habitantes, los hombres armados llegaron, entregaron regalos y amenazaron con asesinar a los líderes que denunciaran su presencia. Así lo expuso la Comisión de Justicia y Paz, organización civil de derechos humanos.

Y así lo presenció un equipo de France 24 que viajó a la zona a hacer un reportaje sobre las denuncias de la comunidad, apenas unos días antes de la incursión paramilitar. En el río hay un alto control por parte de efectivos militares del Ejército colombiano.

Incluso para llegar a Pogue el equipo periodístico tuvo que pasar por los retenes y controles que tiene el Ejército en el vecino pueblo de Vigía del Fuerte. Lo que no explica cómo 300 hombres habrían podido movilizarse con tanta facilidad a tres horas de ese puesto de control.

"El Estado nunca llegó a ocupar los territorios que dejaron las FARC"

Una fuente con la France 24 habló en Quibdó, que pidió mantener su nombre en reserva debido a la delicada situación de seguridad, dijo que en Napipí Y Opogadó, que también hacen parte de Bojayá, la relación entre la fuerza pública y los paramilitares es evidente. "No es raro verlos hablando juntos, incluso los paramilitares se abastecen de gasolina cerca de los controles del Ejército", dijo a este medio.

Un habitante y líder social de la zona, amenazado de muerte por estos grupos, dijo que a pesar del Acuerdo de Paz, "el Estado nunca llegó a ocupar los territorios que dejaron las FARC. Pero sí lo hizo el ELN". Y que la situación "se agravó desde hace un año, luego del rompimiento de los diálogos con esa guerrilla y la ofensiva paramilitar".

"Se da una nueva avanzada del paramilitarismo y llegan hasta Bocas de Opogadó, allá estuvieron más de seis meses haciendo control y presencia en esas comunidades. Con el agravante de que hubo asesinatos selectivos, el 31 de diciembre la comunidad de Pogue se vio sorprendida con la llegada de entre 300 y 600 hombres. Hasta ahora no se sabe qué ha pasado con la población civil porque allá no hay comunicación", dijo a France 24 la fuente.

El Gobierno de Iván Duque ha negado en varias oportunidades los presuntos vínculos del Ejército con grupos paramilitares. Y dos días después de conocer los hechos, ordenó el despliegue de un operativo militar:

Además, los comandantes del Ejército y las Fuerzas Armadas se trasladaron a la zona para verificar la situación de orden público.

Organizaciones civiles y Defensoría ya habían publicado varias alertas sobre el riesgo en la zona

Lo cierto es que lo sucedido en Bojayá era algo que distintas organizaciones venían denunciando desde hace tiempo. La misma Defensoría, que hace parte del Ministerio Público, emitió una alerta en octubre de 2019 en la cual advertía no solo de la presencia de grupos armados, sino del confinamiento de la población civil por la siembra de minas antipersona, reclutamiento forzado de menores y enfrentamientos entre los grupos.

Chocó, que fue una zona que tuvo un alto control territorial por parte de la exguerrilla de las FARC, especialmente en el Medio Atrato, donde está ubicado Bojayá, es ahora un escenario de disputa. Los dos principales grupos son las llamadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia o Clan del Golfo, que buscan controlar los corredores del narcotráfico que salen al Pacífico y al Atlántico.

Por otro lado, la guerrilla guevarista del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que además del control de economías ilegales busca ocupar los espacios dejados por las FARC. El frente Cimarrón opera en la zona y los habitantes de Pogue contaron a France 24 que poco después del rompimiento de las negociaciones entre el Gobierno de Iván Duque y esa guerrilla, un año atrás, vieron pasar un grupo de 100 guerrilleros hacia la parte alta del río.

Mapa de actores que hacen presencia en Bojayá, fuente organizaciones civiles
Mapa de actores que hacen presencia en Bojayá, fuente organizaciones civiles France24

Uno de los líderes sociales dijo 'off the record' que desde la salida de las FARC del territorio se han multiplicado los cultivos de coca. En 2018, Colombia tuvo una cifra histórica en cultivos de coca, según la ONU, con 169.000 hectáreas de sembradas con la hoja.

En su más reciente informe de la Misión de Verificación, la ONU advirtió que la situación en el Chocó "es motivo de alarma" y registró las cifras de la Defensoría que hablan del desplazamiento de 3.200 personas de "17 comunidades étnicas del Alto Baudó y el confinamiento de ocho comunidades". Una de ellas, Pogue.

Bojayá, un pueblo en duelo desde hace 17 años 

El escalamiento del miedo y la violencia en Bojayá tiene un alto significado en Colombia. El pueblo es símbolo de lo que fue el conflicto colombiano, que dejó más de 200.000 civiles muertos y 80.000 desaparecidos, por lo que allí sucedió en 2002.

Una bomba artesanal disparada por las FARC en su intento por contener el avance de los paramilitares cayó sobre la iglesia del pueblo donde se refugiaba cerca de un centenar de personas. Niños, mujeres y ancianos murieron al instante.

El pasado 17 de noviembre, tras años de trabajo de Medicina Legal y organizaciones expertas que trabajaron en la identificación y exhumación de los cadáveres, los restos fueron entregados finalmente a sus familiares. Y la comunidad pudo cerrar una parte del duelo.

Pero lo hizo en medio del dolor de la sombra de la violencia que se cierne de nuevo sobre el pueblo. Un habitante de la zona recordó que antes de la masacre de 2002 varias organizaciones, incluyendo la Defensoría, enviaron alertas y llamados de urgencia, pero nadie los escuchó.

Esta vez, la historia de una tragedia anunciada podría repetirse.

Boletines de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.