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España: El debate de investidura de Sánchez comienza en medio de una nueva polémica en Cataluña

Pedro Sánchez subido al estrado del Congreso de los Diputados durante uno de sus discursos del debate de investidura. 4 de enero de 2020.
Pedro Sánchez subido al estrado del Congreso de los Diputados durante uno de sus discursos del debate de investidura. 4 de enero de 2020. Sergio Pérez / Reuters

La jornada de debate entre las fuerzas parlamentarias dio comienzo en el Congreso de los Diputados español menos de 24 horas después de que la Junta Electoral Central decidiese suspender de sus funciones al presidente de Cataluña, Quim Torra, poniendo en riesgo el pacto de Sánchez con los independentistas.

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La primera de las tres jornadas clave para investir como presidente de España a Pedro Sánchez se inició en el Congreso de los Diputados de Madrid con el debate entre los partidos políticos. El domingo 5 de enero está previsto que se realice la primera votación, en la que Sánchez perderá porque no goza de mayoría absoluta, pero el martes 7 de enero se convertirá, previsiblemente, en presidente del Gobierno al alcanzar la mayoría simple, es decir, más síes que noes.

La investidura está rodeada por la polémica. El Partido Socialista ganó las elecciones del 10 de noviembre, pero con tan solo 120 escaños. A 56 de los 176 necesarios para obtener la mayoría absoluta. Esto hizo que Sánchez se viese obligado a pactar con la formación izquierdista Unidas Podemos, con la que formará el primer Gobierno de coalición de la historia reciente de España.

Además de contar con la formación de Pablo Iglesias, el presidente en funciones español estuvo negociando durante estos dos meses el voto afirmativo o la abstención de diversas formaciones regionalistas, nacionalista e independentistas. Esto incluye a partidos vascos como el Partido Nacionalista Vasco o EH Bildu o al independentista Esquerra Republicana de Cataluña.

El sí y la abstención de estas formaciones se ha dado en medio de una crisis territorial que envuelve a España y que afecta especialmente a Cataluña desde que se condenase a prisión a varios líderes del proceso que llevó a la celebración de un referéndum sobre la independencia de esta comunidad autónoma española, considerado ilegal por Madrid.  

El Partido Socialista ha encabezado unas complejas negociaciones en las que se ha acordado con Esquerra Republicana de Cataluña establecer una mesa de diálogo para resolver el conflicto en Cataluña. Una forma de solucionar el problema por la vía política y no la jurídica, como hasta ahora se resolvieron la mayoría de problemáticas presentadas. Pero esto no ha gustado a los tres partidos nacionales que representan a la derecha y la extrema derecha española.

Partido Popular, Ciudadanos y el extremista Vox no suman para gobernar, pero llevan semanas criticando los movimientos de Sánchez y sus pactos con Unidas Podemos y, en especial, con los independentistas. Hasta tal punto que decidieron actuar.
 

Inhabilitación al presidente de Cataluña a 24 horas de la investidura

Estas tres formaciones decidieron denunciar ante la Junta Electoral Central que el presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, el independentista conservador Quim Torra, no retiró carteles en apoyo a los políticos en prisión durante las elecciones de noviembre. La decisión de la JEC de inhabilitar a Torra se dio a menos de 24 horas para el debate. Algo que no gustó a los socios de la futurible coalición de gobierno, que la tildaron de partidista.

Esta decisión ha sido entendida por sectores del Partido Socialista y Unidad Podemos como una última intentona de dinamitar el acuerdo con los independentistas progresistas de Esquerra Republicana de Cataluña.

Hay que recordar que el independentismo no es un solo bloque, de hecho, tiene numerosas tensiones internas y fricciones. Esquerra Republicana tiene posiciones más dialogantes con el Estado español, en especial si el Gobierno es de izquierdas como se prevé, pero el partido de Quim Torra y Carles Puigdemont (Juntos por Cataluña) no comparte estas tesis.

La inhabilitación de 18 meses contra Torra no es definitiva, ya que la condena la debe de ratificar el Tribunal Supremo, pero si se diese, debería abandonar su cargo. Esto precipitaría nuevas elecciones en Cataluña y más tensiones entre los independentistas de Esquerra Republicana y Juntos por Cataluña.

Tras una reunión, desde Esquerra, se aseguró que a pesar de la condena de la JEC reafirman su “compromiso con la abstención y la formación de un gobierno progresista en España”.

Con EFE y Reuters
 

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