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Los países del Sahel se comprometen a reforzar la lucha contra el yihadismo

Emmanuel Macron se reunió con los mandatarios de Malí, Ibrahim Boubacar Keita; Burkina Faso, Roch Marc Christian Kabore; Níger, Mahamadou Issoufou; Mauritania, Mohamed Ould Ghazouani y Chad, Idriss Deby el 13 de enero de 2020 en Francia.
Emmanuel Macron se reunió con los mandatarios de Malí, Ibrahim Boubacar Keita; Burkina Faso, Roch Marc Christian Kabore; Níger, Mahamadou Issoufou; Mauritania, Mohamed Ould Ghazouani y Chad, Idriss Deby el 13 de enero de 2020 en Francia. © Regis Duvignau / Reuters

Francia y sus cinco socios del Sahel en África occidental acordaron intensificar su cooperación militar para combatir la insurgencia yihadista que amenaza la región. 

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Este 13 de enero los mandatarios de Francia y los cinco países de la región africana de Sahel se reunieron para evaluar la presencia militar francesa en Mali, Burkina Faso, Níger, Chad y Mauritania, una franja del oeste y el centro de África conocida como el Sahel.

La discusión no es nada fácil pues la presencia de 4.500 militares franceses desde 2014 con la Operación Barkhane está generando sentimientos en contra de Francia en varios de las naciones del Sahel, especialmente en Mali y Burkina Faso, que han sido dos de los más golpeados en la escalada de los ataques yihadistas.

Por su parte, Francia cataloga su presencia como necesaria para atacar a los grupos armados y, específicamente, el presidente francés, Emmanuel Macron, quiere que los presidentes del Sahel respalden el papel que está cumpliendo su país en esta región africana.

“Espero que aclaren y formalicen su solicitud con respecto a Francia y la comunidad internacional. ¿Nos quieren allí? ¿Nos necesitan? Quiero respuestas claras y acertadas sobre estas preguntas”, dijo Macron en diciembre de 2019, cuando invitó a los cinco mandatarios del Sahel a la reunión.

Al final de la reunión, los presidentes de Francia y Burkina Faso, Emmanuel Macron y Rock Marc Christian Kaboré, respectivamente, explicaron que el nuevo acuerdo incluye la creación de un comando conjunto entre las fuerzas galas de la Operación Barkhane y los militares de dichos países africanos, donde los dos tomen las decisiones.

Además, respondieron a una de las más fuertes críticas de la presencia militar extranjera. En la reunión acordaron que necesitan pruebas contundentes de la eficacia de la operación. “Jugamos con la credibilidad de los estados y la coordinación porque existen sentimientos en nuestros países de que no hay resultados de estas operaciones”, dijo Kaboré. 

Macron explicó que los objetivos de este comando conjunto son, primero, luchar contra el terrorismo que hay en el Sahel; y segundo, defender el derecho a preservar la autonomía de los países africanos. “El objetivo político es complementario con el objetivo militar porque la meta de nuestros enemigos es la caída de la soberanía nacional”, señaló el mandatario francés luego de anunciar el refuerzo con 220 militares más. 

El presidente francés también reiteró su llamado a las fuerzas internacionales, europeas y de la OTAN, a respaldar la operación militar en la región africana. 

Los sentimientos a favor

El principal argumento que usa Francia para justificar su presencia militar en el Sahel es que, sin ellos, habría un “terrorismo sin control y un incremento de la migración en Europa”, como lo aseguró a CNews en julio de 2019 el general François Lecointre, comandante de las fuerzas armadas francesas.

Esto debido a que los cinco países africanos no cuentan con el dinero ni las tropas necesarias para enfrentar a los diversos grupos armados que tienen algunas conexiones con el grupo Estado Islámico y Al Qaeda.

La mayoría de los actos violentos se concentran en el centro del Sahel, mayoritariamente en el norte de Burkina Faso, el sur de Mali y noroccidente de Níger, en la zona llamada de las "tres fronteras". Allí, los grupos Frente de Liberación Macina, el Estado Islámico en el Gran Sahara y el Ansaroul Islam generan dos tercios de la violencia y han desplazado a más de 900.000 personas, de acuerdo con el Centro Africano para Estudios Estratégicos.

Algunos de los ataques más fuertes de los últimos meses ocurrieron en Níger, donde murieron 71 soldados en un atentado en un campo militar en enero y 14 funcionarios de la ONU cayeron en otro ataque en diciembre; y en Burkina Faso, cuando murieron 14 civiles, muchos de ellos niños, en el momento en el que su bus escolar pasó junto a una bomba que había en el camino. Además, 13 soldados franceses murieron en Sahel en noviembre de 2019.

Por eso, uno de los resultados de la reunión entre Francia y el G5 fue que centrarían sus operaciones militares en las tres fronteras. 

El aumento de las críticas

Sin embargo, a pesar de la presencia militar de Francia, que además de las tropas incluye 530 vehículos y cerca de 40 aeronaves, la violencia de los grupos yihadistas ha aumentado en el Sahel más que en cualquier otra región de África. Desde 2015, allí los atentados a manos de grupos islamistas se han duplicado cada año, según el Centro Africano para Estudios Estratégicos.

La falta de grandes resultados ha generado críticas por la presencia prolongada de las Fuerzas Militares. Por ejemplo, Maureen Magee, directora regional de Consejo Noruego para los Refugiados, afirmó que “la respuesta militar en el Sahel es parte del problema” y explicó que esto se debe a que solo en 2019 dichas operaciones en Mali obligaron a 80.000 personas a desplazarse.

Además de los resultados, las críticas contra la presencia francesa en el Sahel se han enfocado en los sentimientos anticolonialistas. El viernes 10 de enero, hubo protestas en Bamako, capital de Mali, donde cientos de manifestantes sostuvieron carteles afirmando que la presencia de Francia era dañina para la región.

Oumar Mariko, del partido de oposición Solidaridad Africana para la Democracia e Independencia, quien fue a la protesta, aseguró que esto era “para los acomplejados que piensan que después de Francia solo viene el diluvio, mientras se unen a Francia”.

En línea con estas críticas, el presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, afirmó que le exigirán a Francia una “relación respetable y respetuosa”. Mientras que el mandatario de Burkina Faso, Roch Marc Christian Kaboré, y quien busca la reelección en noviembre, se pronunció en la misma línea en una entrevista que dio a tres medios locales: “la forma y el contenido (propuestas por Francia) carecen de tacto”.

Adicionalmente, algunas actuaciones de militares que tienen el apoyo de las fuerzas francesas han sido denunciadas por violaciones a los Derechos Humanos.

De acuerdo con Jean-Hervé Jezequel, director del Proyecto Sahel de Crisis Group, en Mali las milicias se han armado a plena vista del Gobierno y han cometido masacres étnicas, como la de marzo de 2019, cuando murieron 134 personas de la comunidad Fulani.

En ese mismo país, la Federación Internacional para los Derechos Humanos y la Asociación de Mali para los Derechos Humanos (AMDH, por sus siglas en francés) denunciaron que militares que tienen el apoyo francés estaban arrestando arbitrariamente e incluso torturando en el marco de las acciones contra el terrorismo.

El mapa internacional

Más allá de las opiniones a favor o en contra, lo que está en juego es la imagen de Francia frente al descontento por su presencia en la región y un mapa político internacional.

Abdelhak Bassou miembro de Policy Center for the New South, resume la tensión en una frase: “Su partida (la de Francia), en el estado actual de las cosas, dañaría su imagen de poder y se asimilaría a una derrota frente al terrorismo en el Sahel; y su mantenimiento reforzaría las aversiones de una población cansada de una presencia extranjera que comienza a parecerse a una ocupación”.

Estos son los puntos de apoyo permanente.
Estos son los puntos de apoyo permanente. © FRANCE 24

Hasta ahora, Francia no ha logrado consolidar un apoyo militar por parte de la Unión Europea y especialmente de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que le pide al país europeo una solicitud formal que todavía no ha llegado.

Esto a pesar de que Francia ha presionado para obtener un mayor respaldo. “No olvidemos que Gao (en Mali) queda a la misma distancia de París que Mosul (en Irak). La lucha contra los subsidarios de Daesh (como se llama al Estado Islámico en Francia) y Al Qaeda es crucial”, aseguró en diciembre la ministra de las Fuerzas Armadas, Florence Parly.

Por su parte, Estados Unidos considera a Francia como “un gran compañero” en la lucha contra el terrorismo en Sahel, como lo aseguró el entonces Secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, en abril de 2017. Las Fuerzas Militares de ambos países tienen cierto grado de cooperación en temas logísticos en el Sahel dado que el país norteamericano está en la región desde 2007 con su Comando en África, Africom.

A pesar de ello, Estados Unidos está considerando retirar sus tropas de dicha región africana. “Si los estadounidenses deciden retirarse de África sería una mala noticia para nosotros. Ahora, espero poder convencer al presidente Trump que la lucha contra el terrorismo, con la cual está profundamente comprometido, también se juega en el Sahel”, declaró Macron.

Al hecho de que Francia ha estado casi sola en el Sahel se suma que la eventual intervención de Rusia debilite aún más sus razones para permanecer en la región.

Según el Ministerio de Defensa de Rusia, ellos ya firmaron con Mali un acuerdo de cooperación militar. En la reunión Rusia-África de octubre de 2019, el presidente de Burkina Faso invitó a los oficiales rusos a establecer una “alianza estratégica” con la región de Sahel para luchar contra el terrorismo.

El analista Bassou explica que esto puede poner en alerta a la OTAN, pues si no apoya a Francia, las circunstancias serían más favorables para la entrada de Rusia en una región que la organización ha descuidado.

La presencia internacional en Sahel es clave no solo porque es un corredor del desierto de Sahara que une al occidente del continente con el oriente, sino además porque es una zona rica en petróleo, uranio, oro, gas y coltán.

Con RFI y medios internacionales

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