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El mariscal Haftar abandona Rusia sin firmar el acuerdo de tregua permanente en Libia

Comandante del Ejército Nacional de Libia (LNA) Khalifa Haftar dándose la mano con el Ministro de Defensa ruso Sergei Shoigu durante su reunión en Moscú, Rusia, el 13 de enero 2020.
Comandante del Ejército Nacional de Libia (LNA) Khalifa Haftar dándose la mano con el Ministro de Defensa ruso Sergei Shoigu durante su reunión en Moscú, Rusia, el 13 de enero 2020. © Reuters

El hombre fuerte en Libia, el mariscal Khalifa Haftar, abandona Rusia sin plasmar su firma en el acuerdo de paz sobre el alto el fuego permanente para poner fin a las hostilidades con el Gobierno de Acuerdo Nacional. El fracaso de las negociaciones de Moscú podría suponer una nueva escalada de violencia en el país.

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Khalifa Haftar se negó a firmar el acuerdo de alto el fuego y abandonó la capital rusa, Moscú, el martes 14 de enero. Una fuente afín al mariscal dijo que éste se negó a aceptar el pacto debido a que no se detalla una línea de tiempo para disolver las fuerzas gubernamentales del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA).

La abrupta salida del general del Ejército Nacional Libio (LNA) hace fracasar los intentos del Kremlin para poner fin al estancado conflicto en Libia. Durante los últimos nueve meses los combates entre las fuerzas de Haftar y el Gobierno de Acuerdo Nacional (reconocido por la ONU) con sede en Trípoli, se intensificaron con crudeza.

Pero Moscú, quién está jugando un importante papel en la geopolítica de Medio Oriente -especialmente en Siria y Libia- se niega a concluir las negociaciones. “Continuaremos los esfuerzos en este sentido. Por ahora, no se ha alcanzado un resultado definitivo”, señaló Serguéi Lavrov, el ministro ruso de Asuntos Exteriores. Lavrov afirmó también que, Rusia y Turquía –integrante mediador en la mesa de negociación- continuaran sus esfuerzos para conseguir el cese de las hostilidades entre las partes enfrentadas en Libia.

Moscú se niega a aceptar el fracaso del acuerdo y pide continuar con los esfuerzos para lograr una tregua definitiva en Libia

“Todos los esfuerzos que los europeos están haciendo ahora, incluidos alemanes, franceses e italianos, los esfuerzos que están haciendo los vecinos libios, Argelia, Egipto, así como los Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Qatar y la Federación de Rusia, queremos unirlos para que todo funcione en una dirección e insto a todas las partes libias a ponerse de acuerdo, y no seguir resolviendo las cosas por la fuerza”, declaró Lavrov desde Sri Lanka a donde ha llegado este martes para una visita oficial.

El acuerdo pretendía alcanzar una tregua permanente en Libia que condujera a recuperar la estabilidad política y social. El país del norte de África -considerado Estado fallido- está sumido en una grave crisis política desde la caída del presidente Muamar Gadafi en 2011. Libia es la puerta de salida de las rutas migratorias subsaharianas hacia Europa, una situación que preocupa especialmente a la Unión Europa, que pide la consolidación del armisticio.

Los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa de Rusia y Turquía se reunieron como parte de un esfuerzo de Moscú y Ankara para patrocinar conversaciones entre partidos rivales en Libia, en la capital rusa.
Los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa de Rusia y Turquía se reunieron como parte de un esfuerzo de Moscú y Ankara para patrocinar conversaciones entre partidos rivales en Libia, en la capital rusa. © Pavel Golovkin / EFE

Por el contrario, el líder del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), Fayez Al Sarraj, y el presidente del Consejo Supremo de Estado, Jaled al Mashri, sí suscribieron el pacto. Un documento por el cual ambas partes se comprometerían a garantizar un “respeto incondicional” del frágil cese de las hostilidades que entró en vigor el pasado 12 de enero. Además, acordaría la delimitación de una línea de contacto, lo que sería acompañado de medidas para estabilizar la situación sobre el terreno y una desescalada sincronizada de las tensiones militares.

La ronda de negociaciones comenzó el lunes 13 de enero y se extendió durante ocho horas, en las que Moscú y Ankara (quienes apoyan a las partes opuestas) intentaron mediar con ambas partes por separado, puesto que el mariscal libio se negó a sentarse en la mesa con Serraj. Tanto el presidente ruso, Vladimir Putin, como su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, hicieron un llamado conjunto a la tegua durante el fin de semana, que fue acogido por Naciones Unidas (ONU).

Turquía acusa a Hafter de perpetuar la guerra con su retirada de las negociaciones

Por su parte, Tayyip Erdogan ha dicho este martes que no se abstendrá de “enseñar una lección” a Haftar, si continúan los ataques contra el Gobierno de Trípoli y acusó al mariscal de querer perpetrar una “limpieza étnica”. “Hay hermanos árabes que no están con Haftar, y Haftar quiere eliminarlos. Haftar busca una limpieza étnica”, denunció el líder islamista turco.

Turquía –que intenta proteger sus derechos (cedidos por el GNA) sobre una vasta área del Mediterráneo oriental- ha enviado un reducido número de asesores militares en apoyo al GNA, frente a las tropas del Ejército Nacional Libio (LNA), que controlan gran parte del país y sus recursos petroleros. Mientras que Rusia que, junto con Emiratos árabes Unidos, Arabia Saudita y Egipto, apoya al líder del LNA, cuenta con una importante red de mercenarios rusos en Libia.

Mevlut Cavusoglu, ministro de Exteriores turco, agregó también que Ankara había hecho todo lo posible para garantizar el alto el fuego y advirtió que, “si Haftar continúa actuando de esta manera, una cumbre de Libia planeada para el domingo en Berlín no tendrá sentido”.

Las conversaciones de paz para Libia en Moscú eran el primer paso para allanar el camino a un proceso diplomático que continuaría en una cumbre en Berlín (Alemania) el próximo 19 de enero, liderada por la canciller alemana, Angela Merkel, con el auspicio de la ONU y que contaría con la participación de los líderes de Turquía, Rusia e Italia.

Las potencias occidentales están ansiosas por estabilizar Libia, que acoge las mayores reservar probadas de crudo de África. Desde el comienzo de la ofensiva contra Trípoli, más de 280 civiles y unos 2.000 combatientes han sido asesinados y hay al menos 146.000 libios desplazados, según la ONU.

Con Reuters, EFE y AFP
 

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