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El planeta arde: con 2019 culminó la década más caliente desde que se tienen registros

Bushfires are common in Australia's arid southeast but spread far into the tropical northeast in January as climate change continued to push up summer temperatures
Bushfires are common in Australia's arid southeast but spread far into the tropical northeast in January as climate change continued to push up summer temperatures AFP/File

La Organización Meteorológica Mundial aseguró que 2019 no solo se convirtió en el segundo año más caluroso, sino que cerró la década más cálida que ha experimentado el planeta desde que hay registros. Los científicos prevén climas cada vez más extremos.

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Los devastadores incendios de Australia, la sofocante y mortal ola de calor que azotó a Europa en 2019, la sequía que padecen en Chile y algunas zonas de África y los huracanes y tifones cada vez más potentes y letales, emergen como la visión apocalíptica de un futuro que se transformó en el hoy. Y el informe que publicó este 15 de enero la Organización Meteorológica Mundial (OMM), no solo explica esta tendencia de fenómenos que cada vez impactan al mundo con más fuerza, sino que arrojó datos que conviene no ignorar: 19 de los 20 años más calurosos han ocurrido durante las últimas dos décadas.

Pero eso no es todo: el año pasado, que se convirtió en el segundo más caluroso después de 2016, según los registros que compiló la OMM con ayuda de datos de la NASA y la Oficina Meteorológica de Reino Unido, alcanzó una temperatura global promedio de 1.1 grados Celsius (2.0 Fahrenheit) por encima de los niveles preindustriales. Los niveles preindustriales representan la línea base que usan los científicos para medir qué tanto se ha elevado la temperatura de la tierra con respecto a la época previa a la Revolución Industrial, es decir, antes del Siglo XIX.

Temperatura global promedio 1880-2019.
Temperatura global promedio 1880-2019. © France24

Y este progresivo calentamiento del planeta tiene, indiscutiblemente, la impronta humana. "Terminamos con una atribución de estas tendencias a la actividad humana de más o menos el 100 por ciento", dijo Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de la NASA para Estudios Espaciales.

“Estadísticamente”, dijo Kate Marvel, científica investigadora de la NASA y la Universidad de Columbia, “sabemos que el planeta está más cálido que antes de la Revolución Industrial. Sabemos porqué. Sabemos lo que significa y podemos hacer algo al respecto".

El Acuerdo de París: un pacto que no ha logrado reducir las emisiones contaminantes

Los gobiernos de todo el mundo acordaron estampar sus firmas en el Acuerdo de París de 2015 que se puso como objetivo limitar las emisiones de combustibles fósiles lo suficiente como para limitar el calentamiento global a 1.5 Celsius (2.7 Fahrenheit) por encima de los niveles preindustriales. Pero las tendencias prevén que el mundo está en camino a elevar la temperatura actual tres grados más.

Por ello, en 2018 un informe publicado por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC), explicó que si se quiere cumplir la meta de mantener la temperatura en 1,5 grados Celsius habría que disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 45% para el año 2030. Ahora solo quedan diez años para lograrlo. De no hacerlo, las consecuencias, según Naciones Unidas serían apocalípticas: los arrecifes de coral desaparecerían, unas diez millones de personas más quedarían expuestas a un aumento catastrófico del nivel del mar, tifones, huracanes e incendios cada vez más potentes y bajísimos suministros de agua para hacer frente a la crisis climática, lo que, en conjunto, fraguaría un escenario sin precedentes que, para este punto, no tendría reversa.


Pero disminuir las emisiones contaminantes, el punto clave de este asunto, no se ha logrado. En 2019, los gases de efecto invernadero batieron récord incluso cuando disminuyeron ligeramente en Estados Unidos, que se retiró del Acuerdo de París, la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera ahora se encuentra en el nivel más alto en la historia humana, una barrera que no se habría observado probablemente en los últimos tres millones de años.

Pero si Estados Unidos, el principal emisor de gases de efecto invernadero histórico del mundo y el principal productor de petróleo y gas, comenzó el proceso de retirada del Acuerdo de París el año pasado y no reacciona, Francia, que se ha comprometido frontalmente contra la lucha contra el cambio climático, tampoco avanza. El primer objetivo oficial del país, que abordaba el reto de bajar las emisiones de 2015 a 2018, no se cumplió. Durante este tiempo solo disminuyeron un 1,1% del 1,9% que se tenía previsto.

"Lo que suceda en el futuro realmente depende de nosotros"

El presente no luce alentador, según los estudios, y mucho menos el futuro. Un estudio publicado esta semana, enmarcado en el Informe Especial del IPCC sobre el océano y la criosfera en un clima cambiante, arrojó que 2019 no solo fue el más caliente registrado para los océanos en todo el planeta, sino que justamente estos cuerpos de agua, que son los medidores más importantes del cambio climático, han absorbido por muchos años cerca del 93% del calor adicional que los humanos han producido a través de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Otro análisis paralelo que hizo el diario estadounidense ‘The Washington Post’ a la literatura sobre el cambio climático, que alimenta los argumentos de los activistas ambientales, entre esos el llamado a la acción de Greta Thunberg, aseguró que “algunos países, incluidos Suiza y Kazajstán, se han calentado por dos grados Celsius. Y el Ártico, otro mecanismo natural de equilibrio del planeta, parece estar tambaleando".

Denis Bailbouse, REUTERS | People look at the Pizol glacier as they take part in a mourning ceremony as awareness to climate change, Switzerland, September 22, 2019.

A este punto: “en el hielo marino del Ártico se incrementa el vapor atmosférico del agua. Son cambios en los glaciares en Alaska. Son cambios en la capa de hielo de Groenlandia”, dijo Benjamin Santer, investigador del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore. “La evidencia no está solo en la temperatura de la superficie”, apuntó el experto, según recogió el diario estadounidense.

Pero todavía hay esperanzas. Quedan diez años de margen de acción, aunque el poder recaiga en los gobiernos y hombres más poderosos del mundo, que hasta ahora le han dado la espalda al planeta. Zeke Hausfather, investigador climático de Berkeley Earth, asegura que “todavía no tenemos ninguna señal de desaceleración del calentamiento global" y que "lo que suceda en el futuro depende mucho de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero como sociedad”, por lo que enfatizó que “lo que suceda en el futuro realmente depende de nosotros".

Pero, de momento, "podemos levantar una bandera roja”, sentenció Gavin Schmidt.

Con Reuters OM

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