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Emergencia ecológica choca con malestar campesino en Alemania

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Berlín (AFP)

Agricultores y ecologistas se manifestaron sucesivamente en las calles de Berlín el viernes y el sábado, signo de las tensiones entre un mundo campesino en crisis y una opinión pública alemana cada vez más sensible a las cuestiones medioambientales.

Los carteles instalados el viernes en los tractores ilustraban la ira de los manifestantes: "Recuerden que la agricultura nos alimenta", "agricultores arruinados, alimentos importados", "no hacen nada, pero lo saben mejor que nosotros".

En un ambiente tenso, este encuentro precedió al que reunió el sábado en la Puerta de Brandeburgo y en el centro de Berlín a unas 27.000 personas, según los organizadores, para reclamar un "cambio del modelo agrícola" tras la llamada del colectivo ecologista "Wir haben es Satt" (¡Estamos hartos!).

Los dos eventos se celebran con motivo de la "Grüne Woche", 85ª Feria de la Agricultura alemana, que reúne a los agricultores de todo el país desde el viernes.

"Wir haben es Satt" pide una "reforma de la política agrícola" en favor de las "pequeñas explotaciones", la "protección de los suelos", la "biodiversidad" y el "bienestar animal", explica a la AFP Saskia Richartz, portavoz del colectivo.

"Esta gente no tiene nada que ver con la agricultura", comenta por su parte Mark, de 22 años, joven agricultor del norte de Brandeburgo.

-Protección de insectos

La brecha entre agricultores y ecologistas se amplió en Alemania en los últimos años, mientras que las movilizaciones por el clima están impulsando al gobierno a actuar más a favor de la ecología.

Las principales organizaciones agrícolas temen que el endurecimiento de las normas ambientales agrave sus dificultades económicas y limite su competitividad.

Desde hace varios meses, el colectivo de agricultores "Landschaft Verbindung" manifiesta en todo el país contra la política medioambiental de Berlín. Critica especialmente las restricciones de uso de fertilizantes para luchar contra la contaminación de los cursos de agua, que deben aplicarse este año, y el "plan de protección de los insectos" anunciado a principios de septiembre por el gobierno de Angela Merkel.

Fruto de un compromiso entre los ministerios de Medio Ambiente y de la Agricultura, este programa implica en particular una prohibición del uso del glifosato para 2023 y la prohibición, antes de 2021, de los herbicidas e insecticidas en las zonas "ecológicamente vulnerables".

Según el colectivo, estas normas van a "amenazar a las empresas agrícolas alemanas", lo que "aumentará las importaciones de productos alimenticios extranjeros".

Las nuevas normas sobre bienestar animal están también en la mira del colectivo, mientras que Berlín anunció su intención de prohibir ciertas prácticas, como la trituración de pollitos y la castración en vivo de cerdos "de aquí a 2021".

Sin embargo, los ecologistas y los agricultores tienen luchas comunes, como la lucha contra el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, punto fuerte de la protesta campesina, que es también una consigna de los ecologistas.

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