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Cumbre de Berlín sobre Libia: estos son los compromisos pactados por los actores externos del conflicto

Vue générale du sommet au sujet de la Libye à Berlin, en Allemagne, le 19 janvier 2020.
Vue générale du sommet au sujet de la Libye à Berlin, en Allemagne, le 19 janvier 2020. © Kay Nietfeld, Pool via Reuters

La cumbre organizada por la ONU y la canciller alemana, Angela Merkel, en Berlín, no logró que entrara en vigor un cese el fuego definitivo en Libia, pero sí reveló el abismo que separa a los dos hombres que ahora mismo se juegan el futuro de un país en llamas: Khalifa Haftar y Fayez al-Sarraj.

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Las potencias extranjeras inmiscuidas en el conflicto libio acordaron apartarse. Pero fue una postal bastante moderada la que entregó la canciller alemana, Angela Merkel, al final del día: el principal objetivo -que era coordinar una tregua permanente que diera paso a un proceso político para poner fin al conflicto- no se cumplió.

Las potencias extranjeras involucradas en el conflicto en Libia acordaron respetar el embargo de armas que la ONU impuso a Libia y a no seguir respaldando ni al Ejército Nacional Libio (ENL), comandado por Haftar, ni a las fuerzas leales al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), que encabeza al- Sarraj.

Un comité especial compuesto por cinco militares de cada lado supervisará la tregua, dijo Merkel. "Sabemos que hoy no hemos resuelto todos los problemas de Libia, pero estábamos buscando un nuevo impulso", señaló la canciller.

La declaración final también incluye un llamado al regreso al proceso político auspiciado por la ONU, el respeto a los derechos humanos y el reconocimiento de que el petroleo libio es de la Compañía Nacional Petrolera de Libia.

Precisamente, el presidente de Rusia, Vladimir Putin dijo que "no perdemos la esperanza de que el diálogo continuará y el conflicto se resolverá" y el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Luigi Di Maio, calificó la cumbre como un "punto de partida" para lograr un alto el fuego y bloquear el flujo de armas hacia Libia que se ha acelerado con la ofensiva de Haftar.
 

مؤتمر برلين حول ليبيا. ألمانيا 19 يناير/كانون الثاني 2019.
مؤتمر برلين حول ليبيا. ألمانيا 19 يناير/كانون الثاني 2019. © رويترز.

 

Una cumbre marcada por las tensiones, pero no por las sorpresas

La jornada diplomática arrancó con el anuncio de la empresa petrolera estatal, NOC, de que los principales campos petrolíferos del suroeste de Libia tuvieron que cerrarse por órdenes directas del ENL.

Esta información precisaba que la cumbre arrojara resultados más contundentes ya que la NOC señaló que los cierres reducirán la producción de petróleo de Libia de 1.2 millones de barriles por día a solo 72,000 barriles por jornada en cuestión de días, reduciendo la principal fuente de ingreso del Gobierno respaldado por la ONU con sede en Trípoli, representado por al-Serraj.

Ante la preocupación del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, el jefe de la diplomacia alemán, Heiko Maas, dijo que Sarraj y Haftar habían acordado "en general" resolver el bloqueo de la producción, sin dar un plazo.

Pero ni Merkel ni la ONU lograron que el mariscal Khalifa Haftar, que trata de tomarse Trípoli para hacerse con el poder, se reuniera personalmente con al-Sarraj, que intenta defenderse del asedio y reiterar que está al mando. La canciller alemana tuvo que atenderlos por separado y después reunirse con las potencias extranjeras, desvelando las grandes diferencias que les ha impedido establecer un diálogo directo. Lo mismo pasó en las conversaciones de la semana pasada que sostuvieron en Moscú, en la que las delegaciones de Rusia y Turquía fungieron como intermediaros entre ambos y de la que emergió un frágil alto el fuego temporal en Libia.

"No perdemos la esperanza de que el diálogo continuará y el conflicto se resolverá"

Todos los asistentes a la cumbre de Berlín tienen intereses que no han abandonado en Libia: el presidente ruso, Vladimir Putin, su homólogo francés, Emmanuel Macron, el canciller de Emiratos Àrabes Unidos y el presidente egipcio, Abdel Fattah el-Sisi, apoyan a Haftar. Mientras el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, también presente junto al jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo y algunos socios de la UE como Italia, representado por su primer ministro Giussepe Conte, respaldan a al-Serraj, junto a la ONU.

Paìses que respaldan al Ejército Nacional Libio comandado por Haftar  y al Gobierno respaldado por la ONU, dirigido por Serraj.
Paìses que respaldan al Ejército Nacional Libio comandado por Haftar y al Gobierno respaldado por la ONU, dirigido por Serraj. © France24


Turquía, por su parte, ha enviado tropas a Trípoli, así como combatientes de Siria, para ayudar al gobierno internacionalmente reconocido del primer ministro de Libia, Fayez al-Serraj, a resistir el asalto del comandante oriental Haftar.

Los enfrentamientos entre Haftar y Serraj que arrancaron desde la ofensiva del pasado abril que emprendió el mariscal, ya han cobrado la vida de más de 2.000 personas y como consecuencia más de 150,000 personas han sido desplazadas luchando por la capital. Aunque la ONU calcula que podrían ser 300.000.

Libia posee las mayores reservas de petróleo en todo Àfrica. Una joya de la que occidente marcó distancia después de que fuerzas apoyadas por la OTAN ayudaran a derrocar a Muamar Gadafi en 2011 y desde entonces los países del golfo pérsico y Rusia posaron sus ojos sobre ella.

Libia no ha tenido una autoridad central estable desde que el dictador Muammar Gaddafi fue derrocado por los rebeldes respaldados por la OTAN en 2011. Durante más de cinco años ha tenido dos gobiernos rivales, en el este y el oeste, con calles controladas por grupos armados.

Con Reuters

 

 

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