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Registros en Alemania por supuesto "fraude" en motores diésel Mitsubishi

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Fráncfort (AFP)

La Justicia alemana efectuó el martes una serie de allanamientos en el marco de una investigación por "fraude" que implicaría a motores diésel instalados en vehículos del grupo japonés Mitsubishi.

Diez lugares en varias regiones alemanas fueron visitados como parte del caso sobre los niveles de contaminación de motores diésel amañados, que ya ha salpicado a varios grupos, informó la fiscalía de Fráncfort en un un comunicado.

"Existe la sospecha" de que motores diesel instalados en "vehículos de la marca Mitsubishi" están equipados con un programa" que hace que parezcan menos contaminantes de lo que lo son en realidad, explicó la fiscalía.

La investigación afecta a "responsables de un grupo automovilístico internacional", a "dos proveedores de equipos internacionales" y a una empresa comercial, precisó.

Los representantes de Mitshubishi en Alemania fueron contactados, pero no reaccionaron por el momento a los anuncios de la fiscalía.

"Como importador, no tenemos informaciones adicionales", indicó un portavoz a la AFP, remitiendo al grupo japonés.

El proveedor de equipos Continental, segundo grupo mundial del sector, confirmó a la AFP que tres de sus locales habían sido registrados y que la empresa fue "citada en la investigación como testigo".

"Cooperamos totalmente con las autoridades", agregó un portavoz.

Los allanamientos, que se dirigen todos a "locales comerciales", tuvieron lugar principalmente en Hesse, Baviera y Baja Sajonia, y se refieren específicamente a motores diesel 1,6 y 2,2 litros certificados según las normas EURO 5 et EURO 6.

- Múltiples investigaciones -

Los allanamientos se enmarcan en el gran escándalo de los motores diésel manipulados, que estalló en 2015, cuando el fabricante alemán Volkswagen confesó haber equipado 11 millones de vehículos con un programa informático que falsea el nivel de las emisiones contaminantes.

Desde entonces, varios fabricantes y proveedores de equipos se vieron salpicados por el llamado "dieselgate".

Mitsubishi Motors, que forma parte desde 2016 de la alianza Renault-Nissan, admitió ese mismo año que había maquillado los niveles de consumo de carburante de varios modelos de vehículos vendidos en Japón.

Sin embargo, el grupo no mencionó nada acerca de una eventual manipulación de sus emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), que dieron lugar a los registros en Alemania.

El proveedor Bosch, que pagó unos 400 millones de euros en multas en Alemania y Estados Unidos sin admitir su culpabilidad, indicó a la AFP no haber sido objeto de los registros del martes.

Varias fiscalías alemanas iniciaron investigaciones en este caso, en el que se remitió a la justicia al actual y al antiguo jefe de Volkswagen, así como a varios actuales y antiguos empleados del fabricante.

A Volkswagen, el escándalo le costó más de 30.000 millones de euros en llamados a revisión de vehículos y gastos judiciales. En enero, el grupo anunció que había iniciado unas negociaciones para alcanzar un acuerdo amistoso en el juicio en el que se enfrenta a cientos de miles de clientes en Alemania.

La alianza Renault-Nissan-Mitsubishi trata actualmente de volver la página de la era Carlos Ghosn, cuyo detención y posterior acusación en Japón a fines de 2018 debilitó los estrechos vínculos entre los grupos.

Acusado de malversación de fondos, el antiguo jefe clama su inocencia y se refugió en el Líbano para huir de un juicio según él injusto.

Japón reclama la extradición del empresario quien tiene las nacionalidades francesa, libanesa y brasileña.

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