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El mundo necesita prepararse para “millones” de desplazados por el cambio climático

Archivo- Un grupo de personas desplazadas por las inundaciones en Gumuruk, Boma, Sudán del Sur, el 1 de noviembre de 2019.
Archivo- Un grupo de personas desplazadas por las inundaciones en Gumuruk, Boma, Sudán del Sur, el 1 de noviembre de 2019. © REUTERS/Samir Bol

Las declaraciones fueron hechas por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados este 21 de enero durante el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, un día después de que Naciones Unidas reglamentara que ningún desplazado por razones climáticas puede ser retornado a su lugar de origen.

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La cifra de desplazados y refugiados en el mundo, una problemática generalmente vinculada a guerras y pobreza, ahora puede registrar un aumento, debido a la emergencia climática. "Debemos estar preparados para una gran ola de personas que se trasladan en contra de su voluntad"…"No me aventuraría a hablar sobre cifras específicas, es demasiado especulativo, pero ciertamente estamos hablando de millones", aseguró Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

Entre las causas más probables están los incendios forestales, como los que en la actualidad se registran en Australia, el aumento del nivel del mar que afecta a las islas, la destrucción de cultivos y ganado en África subsahariana e inundaciones, incluso en lugares considerados desarrollados.

Durante 70 años de existencia, la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, ha focalizado esfuerzos en ayudar a las personas desplazadas como resultado de conflictos, sin tener como primera línea de urgencia, hasta ahora, a los afectados por desastres naturales. Pero eso puede estar por cambiar.

Imagen satelital de los incendios forestales en  Obrost, Victoria, Australia, el 4 de enero de 2020.
Imagen satelital de los incendios forestales en Obrost, Victoria, Australia, el 4 de enero de 2020. © Maxar Technologies/vía REUTERS

El empeoramiento del calentamiento global, señala Filipó, obliga a cambios de normativas con las que se rigen los distintos Gobiernos, pues por ejemplo la firma de la convención sobre el estatuto para los refugiados de la ONU, de 1951, no preveía el cambio climático como una causa para que las personas salieran de sus países y buscaran asilo en otro lugar. A medida que crecen los impactos climáticos, las cuestiones legales se vuelven más complicadas.

"Esta es una prueba más de que los movimientos de refugiados y el problema más amplio de la migración de poblaciones son un desafío global que no puede limitarse a unos pocos países", dijo Grandi.

El registro de la ACNUR, hasta 2019, es de 70 millones de personas que se vieron forzadas a abandonar sus hogares y el presupuesto de la agencia que a principios de la década de los 90 fue de 1.000 millones de dólares al año, aumentó a 8.600 millones de dólares en 2019, ante los conflictos en Irak, Afganistán y Siria. Pero esas cifras pueden seguir en aumento si entran en mayor consideración los que se ven forzados a abandonar sus hogares por cuestiones climáticas.
 

Los refugiados por el cambio climático no pueden ser regresados a sus países

En lo que es considerado como una medida histórica, el lunes 20 de enero, la ONU estableció que es ilegal que los Gobiernos devuelvan a las personas a países donde sus vidas puedan verse amenazadas por la crisis climática, según un fallo del comité de derechos humanos de Naciones Unidas.

Un grupo de personas observa los restos que quedaron de sus hogares, tras los incendios forestales en Valparaíso, chile, el 24 de diciembre de 2019.
Un grupo de personas observa los restos que quedaron de sus hogares, tras los incendios forestales en Valparaíso, chile, el 24 de diciembre de 2019. © Archivo- REUTERS/Rodrigo Garrido

La sentencia, la primera de su tipo, representa un "punto de inflexión" legal y un momento que "abre la puerta" a futuros reclamos de protección para personas cuyas vidas y bienestar han sido amenazados debido al calentamiento global, indican los expertos.

Este resultado se dio en respuesta al caso de Loane Teitiota, un hombre procedente de la nación pacífica de Kiribati, quien presentó una denuncia contra Nueva Zelanda, ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, desde febrero de 2016, luego de que el Gobierno neozelandés le negará su solicitud de asilo. Él fue deportado en septiembre de 2015.

"La decisión sienta un precedente global", dijo Kate Schuetze, investigadora del Pacífico de Amnistía Internacional. "Dice que un estado incumplirá sus obligaciones de derechos humanos si devuelve a alguien a un país donde, debido a la crisis climática, su vida está en riesgo o en peligro de recibir un trato cruel, inhumano o degradante".

Teitiota dice que enfrentó disputas por la tierra y dificultades para acceder al agua potable en su país de origen como resultado de la crisis climática y, por lo tanto, se vio obligado a migrar con su familia a Nueva Zelanda, donde solicitó el estatus de refugiado después de que su visa expirara en 2010.

Si bien el Comité descubrió que la deportación de Teitiota no había sido ilegal porque no enfrentaba un peligro inmediato para su vida en Kiribati, reconoció que el cambio climático representaba una seria amenaza para el derecho a la vida y, de esta manera, las autoridades deben tenerlo en cuenta al examinar una deportación.

La decisión del Comité sugiere que reclamos a futuro en esta materia podrían ser exitosos cuando la evidencia muestre que "los efectos del cambio climático en los estados receptores pueden exponer a las personas a una violación de sus derechos".

Con Reuters y Amnistía Internacional




 

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