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Los pros y los contras de la dolarización en Ecuador, 20 años después

Trabajadoras empacan rosas para exportar en una plantación en Cayambe, Ecuador, el 8 de febrero de 2019.
Trabajadoras empacan rosas para exportar en una plantación en Cayambe, Ecuador, el 8 de febrero de 2019. © Rodrigo Buendia / AFP

Mientras que la dolarización cuenta con absoluto respaldo popular, algunos expertos advierten que la dependencia del petróleo y el aumento de la deuda externa pueden socavar el sistema.

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Hace 20 años, el 9 de enero del 2000, el entonces presidente de Ecuador, Jamil Mahuad, tomó una medida drástica: dolarizar la economía. El abandono del sucre se dio luego de la peor crisis financiera que haya enfrentado el país sudamericano. En marzo de 1999, los ecuatorianos vivieron un feriado bancario; el sistema financiero dejó de funcionar durante 5 días. En ese lapso, el gobierno decretó el congelamiento de depósitos durante un año, medidas extremas que buscaban prevenir los retiros masivos e intentar atajar una hiperinflación.

Según le dijo a France 24 el economista Pablo Dávalos, la liberalización de los mercados bancarios creó una burbuja especulativa que estalló en 1999. "El manejo corporativo de la política económica determinó que esa crisis bancaria se transformara en una crisis monetaria porque obligó a que el Banco Central entregara la reserva internacional para los bancos en problemas y, al entregar la reserva internacional, el Banco no tenía la posibilidad de defender el tipo de cambio".

La dolarización fue la última movida de Mahuad, señalado por su cercanía con la banca. Doce días después del anuncio de la medida, el presidente fue derrocado. A pesar del costo político y de las pérdidas que implicó en su momento, hoy en día los ecuatorianos defienden la dolarización a capa y espada. "La gente no quiere saber nada de salirse de la dolarización", aseguró Víctor Hugo Albán, presidente del Colegio de Economistas de Pichincha, en entrevista con France 24.

Estabilidad monetaria y movilidad social, los grandes aportes de la dolarización

A partir de la dolarización, la inflación en Ecuador comenzó a disminuir rápidamente. De un 96% anual en el 2000, según cifras del Banco Mundial, pasó a un 37% en el 2001 y a un 12% en el 2002. Desde entonces no ha vuelto a sobrepasar el 10% anual.

"Antes, con el sucre, la devaluación, la inflación y las emisiones inorgánicas, se amanecía con un valor diferente del sucre y eso afectaba a la clase media que tenía sueldos fijos y no había una compensación a los sueldos de manera permanente entonces se incrementaba la pobreza", señaló Albán. De acuerdo con un estudio del Banco Mundial, "en 1999 los niveles de pobreza con base en el consumo habían alcanzado al 60% de la población". Según la Cepal, la tasa de pobreza total en Ecuador en el 2018 fue del 24,2%.

Para Albán, aparte de los beneficios sociales, están los económicos: "En lo económico tenemos un presupuesto un tanto más real. Sabemos qué se tiene, cuál es el déficit, porque no se puede cubrir con emisiones inorgánicas".

Una clienta prueba un atuendo bordado a mano estilo Puruha en una tienda en Riobamba, Ecuador, el 1 de julio de 2017.
Una clienta prueba un atuendo bordado a mano estilo Puruha en una tienda en Riobamba, Ecuador, el 1 de julio de 2017. © Juan Ceballos / AFP


Esa estabilidad, una inflación controlada y una mayor capacidad adquisitiva han permitido la movilidad social y han mejorado la capacidad de endeudamiento de las personas. Hoy en día el salario mínimo en Ecuador es de 400 dólares, uno de los más altos de la región. Aunque son grandes los beneficios de la dolarización, algunos analistas consideran que también ha traído efectos negativos, mientras que otros señalan que se trata de problemas de la economía ecuatoriana, más allá de que esté dolarizada.

¿Desindustrialización o dependencia histórica en los 'commodities'? Elementos que opacan el éxito de la dolarización

Para George Selgin, director para las Alternativas monetarias y financieras del Instituto Cato, en Washington, la dolarización no es la causa de algunas fallas de la economía ecuatoriana, que persistirían aún sin implementar esta medida.

"Recientemente ha habido dificultades, el crecimiento se ha ralentizado, pero el principal problema es que Ecuador sigue siendo muy dependiente de sus exportaciones petroleras, entonces es inevitable que su economía oscile de acuerdo con el precio del crudo. Esta sería una realidad así no estuvieran dolarizados", le dijo Selgin a este medio.

Selgin considera que el hecho de que los ecuatorianos compren bienes en países vecinos porque el dólar es muy fuerte -algo que se ha visto como un efecto negativo de la dolarización- se debe principalmente a los altos aranceles de esos productos en Ecuador. "Bajar los aranceles con respecto a los países cercanos probablemente sería más beneficioso para los ecuatorianos que meterle mano a la dolarización", añadió. 

Para Dávalos, uno de los efectos positivos de la dolarización, una mayor capacidad adquisitiva, tiene también su lado oscuro. Afirma que la fortaleza del dólar, que permitió un dinamismo del consumo, dio pie a un proceso de desindustrialización y reprimarización porque se volvió más rentable importar que producir.

"Se produce una desindustrialización de la economía al extremo que se empiezan incluso a importar bienes agrícolas porque no existen políticas que apoyen la producción agrícola, porque es mucho más barato traer frutas de Perú u hortalizas y verduras de Colombia que producirlas en Ecuador (…) Para sostener el esquema de dolarización, se necesitan flujos positivos en balanza de pagos, aumentar las exportaciones y controlar las importaciones", opina el experto.


La deuda externa como soporte de la dolarización

Además de la desindustrialización, Dávalos también destaca las dificultades que ha enfrentado la dolarización debido a la dependencia en las exportaciones petroleras. Y es que a partir del 2014, cuando comienza a bajar el precio del crudo, el gobierno ecuatoriano tuvo que buscar otras alternativas para garantizar un flujo constante de dólares. Esa alternativa fue la deuda externa. El economista destaca que en tan solo 5 años, la deuda externa pasó de representar un 12% a un 40% del PIB.

El actual Gobierno de Lenín Moreno acordó el año pasado un programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que le otorga una línea de crédito por 4.200 millones de dólares. Además, el programa de servicio ampliado del FMI sustenta otros aportes de organismos internacionales que superan los 10.000 millones de dólares.

Por su parte, Moreno se comprometió a reducir el déficit de Ecuador, por lo que en 2019 tomó medidas tales como la suspensión del subsidio de combustibles; una decisión que desató fuertes protestas e hizo tambalear su mandato. A pesar de la política de austeridad de Moreno, el Instituto Internacional de Finanzas (IIF) prevé que el déficit para el 2020 solo bajará al 3,9% del PIB desde un 4,1% en 2019.

Más allá de los problemas que pueda enfrentar la economía ecuatoriana, la dolarización parece ser un punto de acuerdo entre el Gobierno y la población. Según Seglin, Ecuador "no puede ni debe" volver a una divisa propia.

En la acérrima defensa de este sistema por parte de los ecuatorianos subyace la desconfianza que sienten por las autoridades monetarias de su país. "Hay poco que ganar y mucho que perder" con una divisa propia, asegura Seglin, "y los riesgos de un abuso de poder son considerables".

 

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