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Familiares afrontan el dolor tras la masacre de familia mormona en México

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Bavispe (México) (AFP)

Kendra Miller se sintió sin tiempo para llorar tras el asesinato en noviembre de su cuñada Rhonita y cuatro de sus hijos, en una de las peores masacres que ha visto México en años de creciente violencia.

"Todos hablaban de cuán devastados, rotos y tristes estaban. Yo me sentía adormecida de muchas formas", dice a la AFP Miller, de 27 años, en el rancho LaMora, el hogar de su familia y de las víctimas en el norteño estado de Sonora.

"Tenía que ver con el hecho de que estaban pasando muchas cosas, (tratar) con la prensa, hacerse cargo de cosas, los funerales y cuidar de los niños", dice mientras cae la noche en la pequeña comunidad de familias mormonas enclavada entre las montañas, cerca de la frontera con Estados Unidos.

Todo cambió en LaMora el 4 de noviembre pasado, cuando la camioneta en la que viajaban Rhonita, de 30 años, y sus hijos fue atacada a tiros cerca de la propiedad.

Ese día también murieron asesinadas Christina Langford Johnson, de 31 años, y Dawna Langford, de 43, quienes viajaban con sus familias en otros dos vehículos del mismo grupo.

El ataque, en el que se estima que participaron unos 40 pistoleros, dejó un saldo de tres mujeres y seis niños fallecidos, además de una bruma de tristeza y consternación en LaMora.

- Era como una vacación -

LaMora, una propiedad rodeada por montañas, caminos de tierra, un río, y granados y nogales, nunca había visto delitos de alto impacto. La tumba de Dawna Langford, quien murió en el ataque con dos de sus hijos, es un recuerdo constante de la tragedia.

Para Kendra Miller, y muchos de sus habitantes, era su remanso de paz. Muchos de ellos, de origen mexicano-estadounidense, van a Estados Unidos a trabajar por temporadas para después volver a LaMora.

"Esto era una vacación. Trabajas en Estados Unidos por unos meses, vienes a casa y descansas con tu familia, vas a acampar o a pescar", dice Miller. "Era como medicina para mi alma porque era pacífico y callado, todo se sentía tan callado".

Dos meses después de la tragedia, el ambiente en el rancho parece darle la razón. Por momentos solamente se escucha el ruido del viento, alterado brevemente por el de los vehículos todoterreno que utilizan sus habitantes.

Sin embargo, el brutal crimen de noviembre trastocó todo. De los cerca de 300 habitantes del lugar quedan menos de 100.

"Muchos de ellos nunca van a regresar porque no se sienten seguros y no quieren poner a sus hijos en ese tipo de riesgo", dice Miller.

Jenny Langford, anciana habitante de la comunidad, describe como un vacío el hecho de que muchos hayan partido.

"Cuando viajo por la propiedad y veo las casas vacías es cuando me pega. Es solo vacío", dice la mujer de 72 años.

-"Que algo bueno salga de esto"-

En Bavispe, el municipio donde se localiza LaMora, ahora hay presencia del ejército mexicano y la Guardia Nacional, que aumentó cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador se reunió con las familias en ese lugar a inicios de enero.

Fue el segundo encuentro del mandatario con los familiares para informarles de avances en la investigación. Las familias Miller y Langford han agradecido varias veces la atención que presta el gobierno federal al caso.

Sin embargo, la exigencia común entre miembros de ambas familias es que se les dé la misma atención que se prestó a LaMora a los cientos de crímenes impunes que ocurren en México.

"Estamos agradecidos por la atención que (el presidente) ha mostrado en este caso y esperamos que se pueda dar a otros que quizá no tienen voz", dice Kenneth Miller, padre de Kendra, un hombre de 58 años, con mirada penetrante y manos fuertes.

"No es el único caso en México y esperamos que algo bueno pueda salir de esto", agrega.

Sus palabras resuenan en un país que rompió un récord de asesinatos en 2019, con 34.582 muertos, el máximo desde que empezó el registro oficial en 1997.

La familia es consciente, sin embargo, de los límites de la justicia.

"Cuando pierdes a tu familia, tres mujeres y seis niños, nunca tienes justicia porque no puedes tener sus vidas de vuelta", dice Kendra Miller.

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