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Ríos de Brumadinho muestran las marcas del desastre minero en Brasil, dice ONG

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Sao Paulo (AFP)

Los ríos de la región de Brumadinho siguen mostrando las "cicatrices profundas" del desastre minero que hace un año mató a 270 personas en el sudeste Brasil, según un informe de la ONG Fundación SOS Mata Atlántica divulgado este jueves.

"Las cicatrices profundas aún están abiertas en la geografía, en el río, en las personas y en el medio ambiente", señaló la ONG tras tomar muestras de agua en 21 puntos de las cuencas de los ríos Paraopeba y Alto San Francisco.

El 25 de enero de 2019, el dique de la mina Corrego de Feijao, propiedad de Vale, reventó vertiendo millones de toneladas de residuos en cuestión de segundos en el municipio de Brumadinho, en el estado Minas Gerais.

El informe explica que en los 21 municipios testigo, el agua recolectada registró rastros de contaminación que la hacen "impropia" para el consumo, afectando de forma indefinida a las comunidades que dependían de los ríos.

"El índice de calidad de agua en once puntos fue malo y en nueve puntos pésimo. Sólo en un punto fue regular", dice el balance, realizado en los primeros días de enero.

"Los índices de turbiedad este año continúan en niveles elevados, muy encima de lo establecido en la legislación. En 18 puntos de colecta en el río Paraopeba, los índices superan de 5 a 13 veces los límites máximos permitidos", agrega el documento, de 35 páginas.

En total, 365 kilómetros de este río continúan siendo "impropios" para el consumo.

El Alto San Francisco mostró por su lado rastros de contaminación en los puntos analizados, sin que permita evaluar si hubo algún impacto en otros puntos de su cuenca.

El reporte detectó "concentración de metales pesados" a lo largo del Paraopeba.

También halló hierro, cobre, cromo, manganeso y sulfato, entre otros metales, "en cantidades nocivas para el ambiente y la salud humana, la fauna, los peces y los organismos vivos".

El impacto de la descarga "es aún más perverso y silencioso" aguas abajo. "Lejos de las máquinas, de los vigilantes contratados para impedir el acceso a las áreas contaminadas, se constata que muy poco se hace por el ambiente y los afectados", señala SOS Mata Atlántica.

Variaciones climáticas pueden dificultar aún más la recuperación de la calidad del agua, afirma el texto, que también subraya que la incertidumbre y la percepción de impunidad atormentan a las comunidades afectadas por la tragedia.

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