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En Noruega está Svalbard, el lugar de la Tierra que se calienta más rápido

Situado en el Ártico, a medio camino entre Noruega y el Polo Norte, está el archipiélago de Svalbard: uno de los lugares más recónditos del mundo donde las consecuencias del calentamiento global son más visibles y dramáticas.
Situado en el Ártico, a medio camino entre Noruega y el Polo Norte, está el archipiélago de Svalbard: uno de los lugares más recónditos del mundo donde las consecuencias del calentamiento global son más visibles y dramáticas. © Arte

En un sitio recóndito del Ártico se encuentra la ciudad más al norte del mundo: Longyearbyen, la capital del archipiélago de Svalbard, cuyos menos de tres mil habitantes son testigos directos de las dramáticas consecuencias que ha traído consigo el calentamiento global.

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En ningún lugar del planeta el sol calienta tanto como lo hace en el archipiélago de Svalbard. Pero este no es su único récord: el sitio habitado más al norte del mundo también tiene la peor huella de carbono y ostenta el deshonroso primer puesto en lo que a destrucción por el cambio climático se refiere.

Svalbard está situado en el Ártico, a medio camino entre Noruega y el Polo Norte y lo que está pasando allí es apenas "un adelanto de lo que pasará en el mundo entero". Al menos eso cree el Instituto Polar Noruego, cuyo director Kim Holmen lleva años investigando el fenómeno del calentamiento global en la zona y ha sido testigo de sus visibles y fatales consecuencias, en especial en las últimas cuatro décadas (y con mayor énfasis en la última).

"Aunque por arte de magia elimináramos las emisiones, emisiones cero, ya hemos cambiado tanto la atmósfera que necesitaríamos de 20 a 30 años para que el océano volviera a un nivel normal. Así que, nos guste o no, la temperatura, incluso en esta situación mágica e hipotética, seguiría aumentando durante 20 años más", advierte.

Y es que uno de los lugares más recónditos del mundo hoy llueve más que hace diez años, pero su temperatura también ha sido superior a la normal, año tras año. "El dióxido de carbono aumenta y con él las temperaturas. La Tierra estaba más fría y en la década de 1930 el Ártico se comienza a calentar", agrega Holmen.

El fiordo de hielo… sin hielo

Los fiordos son valles inundados de aguas de mar que rodean los glaciares. Issfjord, que significa "fiordo de hielo", es uno de los más grandes del Svalbard, que hoy está cubierto en un 60% por glaciares. Pero su nombre entró en desuso hace aproximadamente una década porque ya no hay hielo.

Francisco Mattos es un documentalista que se instaló en el glaciar de Longyear hace ocho años y ha vigilado de cerca de su desaparición. "Es impresionante porque antes había mucho más hielo. Se supone que este el desierto ártico, pero durante los ocho años que llevo aquí, cada vez hay más lluvias y más fuertes y el agua empieza a formar túneles dentro del glaciar cada vez más grandes".

Pero no solo los glaciares han sufrido las consecuencias del cambio climático. La habitabilidad de la región también está en peligro. El 19 de diciembre de 2015, una avalancha se llevó consigo al menos 11 casas y dejó dos muertos, mientras que dos años después, 200 personas tuvieron que ser evacuadas permanentemente de sus casas por un evento similar.

"La última oportunidad de ver osos polares"

Es probable que el archipiélago Svalbard no estuviera igual de poblado hoy si hace más de cien años no se hubiera descubierto el potencial de la que es una de sus principales actividades: la explotación de carbón, aunque esto lo convierta en el causante de la peor huella de carbono en el planeta, si se cuentan las emisiones de dióxido de carbono por persona.

Pero ahora el turismo ha sustituido al mineral en la capital Longyearbyen como fuente principal de ingresos. Miles de visitantes llegan hasta este recóndito lugar para practicar lo que se conoce como "turismo de extinción", ya que puede ser la última oportunidad de ver a los osos polares.

Los osos polares se ven cada vez más afectados por el calentamiento global con el derretimiento del hielo del Ártico, obligándolos a pasar más tiempo en tierra donde compiten por la comida.
Los osos polares se ven cada vez más afectados por el calentamiento global con el derretimiento del hielo del Ártico, obligándolos a pasar más tiempo en tierra donde compiten por la comida. © AFP
En momentos en que el cambio climático ha ascendido a los puntos prioritarios de la agenda internacional, las cicatrices del archipiélago de Svalbard hablan por sí solas, como bien lo resume el director del Instituto Polar Noruego: "Podríamos tener nada más que agua en el Ártico en unos diez o 20 años, quizás antes, pero en 20 años, es seguro".
 

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