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Alberto Fernández viaja a Europa en busca de respaldo para la reestructuración de la deuda argentina

Imagen de archivo del presidente Alberto Fernández a las afueras de la Casa Rosada el día de su posesión. Buenos Aires, Argentina, 10 de diciembre de 2019.
Imagen de archivo del presidente Alberto Fernández a las afueras de la Casa Rosada el día de su posesión. Buenos Aires, Argentina, 10 de diciembre de 2019. © Ricardo Moraes / Reuters

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, se puso al frente de la iniciativa internacional con el fin de conseguir apoyo a la reestructuración de la deuda de su país, clave para evitar la cesación de pagos y poder sostener las cuentas fiscales.

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El presidente de Argentina, Alberto Fernández, inicia una gira por Europa con la misión de obtener apoyo a la reestructuración de la deuda de su país. Para eso viajará a cuatro países europeos: Italia, Alemania, España e Italia, en un recorrido que comienza este viernes 31 de enero por la mañana, con una misa en el Vaticano, donde luego se reunirá con el papa Francisco.

A pesar de que algunas versiones así lo indicaban, no se espera que Fernández le pida al pontífice que tenga algún gesto de mediación con los acreedores del país, según informaron fuentes de la Cancillería argentina. Eso está reservado para el resto de la gira.

Sí se prevé que dialogue con el papa acerca de temas que son centrales para ambos: el combate de la pobreza y la lucha contra el hambre. De hecho, durante el viaje, Fernández celebrará encuentros con David Beasley, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (WFP por sus siglas en inglés), y con Qu Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El Vaticano, anfitrión del ministro de Economía argentino y la directora gerente del FMI

El Vaticano sí será escenario de una discusión acerca de la deuda pública y su sostenibilidad días después del paso del presidente argentino, el 5 de febrero, cuando se desarrolle el taller Nuevas Formas de Fraternidad Solidaria de Inclusión, Integración e Innovación, organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales. Allí participarán el ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva.

En 2020, Argentina debe pagar en torno a 45.000 millones de dólares a sus acreedores. Por otra parte, le debe 44.000 millones de dólares al FMI, de la parte ya desembolsada de la línea de crédito de 57.000 millones de dólares que el organismo le había otorgado al país durante el gobierno de Mauricio Macri (después de las primarias que anticipaban la victoria de Fernández en las elecciones de octubre de 2019, el FMI congeló los desembolsos).

Dice mucho que en este contexto la ponencia de Guzmán en el Vaticano se anuncie con las preguntas: "¿Qué configuración de la deuda pública es compatible con el desarrollo del país?" y "¿cuáles deben ser las condiciones para un crecimiento sustentable en países desiguales?".

Es que se trata precisamente del argumento que Argentina le está presentando al FMI y a otros acreedores con quienes quiere reestructurar la deuda: que se trate de un compromiso sostenible, que el país comience a pagar una vez que haya alcanzado un ciclo de crecimiento que le permita generar las divisas para enfrentar esos compromisos. Es lo que fue a discutir Guzmán con el FMI y acreedores privados en Nueva York esta semana.
Después de su encuentro con Julie Kozack, vicedirectora del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, y Luis Cubeddu, jefe de la misión del organismo para Argentina, el portavoz del Fondo, Gerry Rice dijo que se trató de una reunión muy productiva.

Rice anunció, además, que se espera que la misión del FMI visite Argentina en febrero (sería la primera visita de este tipo desde la asunción de Fernández), "para seguir intercambiando visiones sobre los planes macroeconómicos y la sostenibilidad de la deuda”.

Mientras tanto, este miércoles 29 de enero, la Cámara de Diputados argentina dio media sanción a la llamada Ley de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública (se espera que sea aprobada la semana próxima por el Senado), que faculta al Ejecutivo para renegociar los términos de las obligaciones del país con sus acreedores.

Fernández buscará el apoyo de Francia, Alemania, Italia y España

Luego de visitar al papa, Fernández se reunirá el viernes por la tarde con el primer ministro y el presidente de Italia, Giuseppe Conte y Sergio Mattarella, respectivamente.

El lunes se encontrará con la canciller alemana Angela Merkel y el martes con el presidente del gobierno español Pedro Sánchez.

La última parada de la gira será en París, donde verá al presidente Emmanuel Macron, con quien se siente especialmente cómodo, porque considera que entiende su forma de ver la política exterior, con Argentina como jugador que intenta mantenerse razonablemente neutral ante los conflictos y tensiones globales.

Al menos esa es la imagen que Fernández está intentando enviar al mundo en estos días. Una de mesura y apertura al diálogo, especialmente con los principales países de Occidente en términos económicos y geopolíticos.

Este enfoque pragmático de política exterior ya pudo verse en el viaje de Fernández la semana pasada a Israel, donde fue el único mandatario latinoamericano en participar de un foro internacional de líderes en memoria del Holocausto nazi.

El gobierno de Fernández busca dar una imagen de cercanía con la comunidad internacional

Que Israel fuera el destino de su primera visita oficial fue, de cierta manera, una señal también para Estados Unidos, principal aliado del país de Medio Oriente y clave para que prospere cualquier propuesta argentina en el FMI.

Ese viaje se trató además de una oportunidad para enviar un mensaje: que el gobierno peronista de Fernández no debe ser visto como anti-occidente o anti-globalización.

De hecho, tras la reunión que sostuvo con Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí le agradeció que hubiera mantenido la denominación del grupo libanés Hezbolá como organización terrorista, algo que había decidido el gobierno de su antecesor, Mauricio Macri.

El presidente argentino Alberto Fernández saluda al primer ministro de Israel en funciones, Benjamin Netanyahu, durante un viaje a Jerusalén. 24 de enero de 2020.
El presidente argentino Alberto Fernández saluda al primer ministro de Israel en funciones, Benjamin Netanyahu, durante un viaje a Jerusalén. 24 de enero de 2020. © Oded Balilty / Reuters

Y de acuerdo con declaraciones del canciller argentino Felipe Solá a la emisora local Radio 10, el encuentro con Netanyahu fue tan exitoso que el premier israelí se comprometió con Fernández a intermediar ante Georgieva y Donald Trump respecto a las necesidades de reestructuración de la deuda de Argentina.

En Israel, además, el presidente argentino tuvo la posibilidad de cruzarse con el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, el propio Macron, y otros importantes mandatarios internacionales.

Son todos contactos que pueden ir construyendo consensos, en los cálculos del gobierno argentino.

Cualquier negociación deberá contar con el respaldo de EE.UU.

En el caso del FMI, cualquier acuerdo que se alcance a nivel técnico deberá ser aprobado por el directorio ejecutivo, compuesto por 24 directores. Pocos países eligen a sus propios directores, la mayoría de candidatos son compartidos entre varias naciones. Alemania y Francia son dos de los que tienen directores propios; y junto con España e Italia suman cerca del 15% de los votos del Directorio.

No obstante, el país clave es Estados Unidos, con director propio, cerca de 17% del voto y gran poder de veto. Para timonear las relaciones bilaterales con ese país, Fernández nombró a un experimentado diplomático como embajador en ese país.

Es Jorge Argüello, quien ya se había desempeñado en ese cargo, y al que el presidente le dio poderes especiales, al colocarlo a cargo de la coordinación de los representantes argentinos ante Naciones Unidas, el FMI, la Organización de Estados Americanos y el Banco Mundial.

Argüello también será sherpa del G20 de este año, organizado por Arabia Saudita, otro de los países que nombra a su propio director en el Directorio del FMI.

Así, prácticamente toda la política exterior de Argentina está concentrada en el cabildeo en torno al problema de la deuda, apurando las alianzas y respaldos de cara a la propuesta de reestructuración que el Ministerio de Economía prevé lanzar durante la segunda semana de marzo.

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