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Brexit: algunas claves sobre la transición, Escocia e Irlanda del Norte

Un manifestante muestra su descontento contra el Brexit en una manifestación frente el Parlamento Europeo en Bruselas, Bélgica, el 30 de enero de 2020.
Un manifestante muestra su descontento contra el Brexit en una manifestación frente el Parlamento Europeo en Bruselas, Bélgica, el 30 de enero de 2020. © Francois Lenoir / Reuters

Cuando este 31 de enero los relojes marquen las 11 de la noche en Reino Unido, medianoche en Europa, el país quedará finalmente fuera de la Unión Europea. En France 24 en Español consultamos a varios expertos sobre las preguntas clave que necesitan respuestas urgentes sobre el proceso de transición, la crisis constitucional de Escocia por su sentimiento independentista y la compleja frontera invisible en Irlanda del Norte.

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La fecha del divorcio se ha modificado en varias ocasiones. Pero esta vez es definitivo: el 31 de enero es la fecha fijada por el primer ministro británico Boris Johnson para formalizar la separación entre el Reino Unido y la Unión Europea. Los defensores del Brexit llaman a esta fecha el "día de la independencia", pero lo preciso es que el Reino Unido solo saldrá del bloque comunitario el 31 de diciembre de 2020.

Expertos coinciden en que lo más difícil de la negociación está por empezar. Lo primero será el acuerdo comercial y esa futura relación de dos aliados y vecinos.

Un periodo de transición permeado de negociaciones

Desde el 1 de febrero hasta el 31 de diciembre de 2020, Reino Unido iniciará el periodo de transición en el que debe negociar la futura relación bilateral que incluye temas tan sensibles como la cooperación en inteligencia y un ambicioso acuerdo comercial.

Johnson ha dicho que el acuerdo de comercio estará negociado en diez meses, pero los expertos lo dudan. La historia muestra que este tipo de acuerdos nunca se concluyen en menos un año. Los diálogos arrancarán oficialmente el 3 de marzo.

El experto del Instituto para Gobernar del Reino Unido, Tim Durrant, calificó de ambiciosa la fecha del primer ministro, aunque previó que habrá avances. "Lo que probablemente pasará es que habrá un acuerdo antes del 31 de diciembre, pero va a ser más básico, más simple y no va a incluir todo lo que quieren Londres y Bruselas y van a tener que seguir negociando después del periodo de transición para finalizar todos los aspectos de las relaciones futuras permanentes".

Pero, ¿qué se negociará? Durrant lo explica así: "Van empezar con un acuerdo sobre el comercio de los bienes, porque el Gobierno quiere que siga el comercio de los bienes manufacturados. Aquí en Reino Unido tenemos fábricas de carros que usan partes que vienen de todos los países de la Unión Europea y el Gobierno quiere que haya comercio libre de estos bienes".

Otro punto clave es la agricultura: "Mucha de nuestra comida viene de otros países de la UE, de España, de Francia, de los Países Bajos y si no hay acuerdo que incluya la agricultura, hay una posibilidad de que los precios de la comida pueden aumentar", agrega Durrant.

Entre febrero y diciembre de este año, Reino Unido se mantendrá tanto en el Mercado Común como en la Unión Aduanera. La prioridad del Gobierno británico será negociar un acuerdo bilateral con Estados Unidos.

Escocia prepara un nuevo grito de independencia

La inminencia del Brexit reavivó los ánimos independentistas en Escocia, el segundo país más grande del Reino Unido. También los impulsó la arrasadora victoria del Partido Nacionalista Escocés en las pasadas elecciones generales, en las que la formación encabezada por Nicola Sturgeon obtuvo 48 sillas en el Parlamento británico, de 59 posibles para Escocia.

El gobierno local ha prometido un nuevo referendo para independizarse del Reino Unido, aunque en 2014 los escoceses ya votaron en contra de la separación. Para convocarlo, el Gobierno regional escocés requiere tanto el aval del Parlamento británico como del primer ministro Johnson, que ha dicho que no lo permitirá. Es previsible que en los próximos meses se dé una batalla política y jurídica entre quienes reclaman el derecho de ser un país soberano y quienes lo rechazan.

El profesor James Mitchell, de la Universidad de Edimburgo, explica que "el futuro de Escocia es difícil de predecir". "Los dos referendos -independencia y Brexit- han contribuido a la incertidumbre. La cuestión de la independencia de Escocia sigue viva y el proceso del Brexit aún no está claro", agrega. Para Mitchell, "mucho dependerá de la forma que tome el Brexit y de cómo se comporte el Gobierno del Reino Unido respecto a Escocia. Cuanto más disruptivo se vuelve el Brexit, mayor incertidumbre e imprevisibilidad".

La actitud de las autoridades británicas también "jugará un papel importante" si "muestra respeto por la opinión escocesa" y reconoce su preferencia por "un Brexit más suave", explica el profesor. "Un Brexit duro combinado con una falta de respeto continuo  antagonizará a muchas más personas en Escocia y podría conducir a un mayor apoyo a la independencia", agrega.

Sin embargo, Mitchell ve "poco probable, casi inconcebible", un segundo referendo de independencia en 2020. "Pero será difícil resistirse a la demanda, ya que una mayoría en el Parlamento escocés ha luchado por el compromiso de celebrar un referendo. No permitir esto solo aumentará las tensiones y socavará la legitimidad del Gobierno del Reino Unido". 

Irlanda del Norte, la frontera caliente

Con el Brexit, la frontera hoy invisible entre Irlanda del Norte, perteneciente al Reino Unido, y la República de Irlanda, miembro de la Unión Europea, volverá a estar activa. Eso significa que los controles fronterizos tendrán que implementarse de nuevo.

Las consecuencias del Brexit sobre esa frontera evidencia otro temor: el Acuerdo de paz del Viernes Santo, firmado en 1998. Romper ese acuerdo podría revivir rencillas entre unionistas y republicanos o protestantes y católicos. Esta frontera caliente fue el gran palo en la rueda durante las negociaciones del Brexit.

En Irlanda del Norte hay más incertidumbres que certezas. Así lo explica la experta Katy Hayward de Queen’s University de Belfast. "Estará en una posición inusual entre el Reino Unido y la UE. Por un lado, estará completamente fuera de la UE, por ejemplo para el acuerdo de circulación de personas. En otras formas, seguirá siendo parte del Mercado Común de la UE. Por lo tanto, una situación de limbo". 

Además, Hayward augura que el Acuerdo de paz que dibujó la frontera estará "bajo presión". "Existe la preocupación de que en las negociaciones sobre el futuro del Reino Unido y la UE podamos ver nuevas tensiones en la relación británico-irlandesa", alerta. 

Gales, la despensa agrícola del Reino Unido

Gales tiene una relación de dependencia económica con su hermano mayor, el Reino Unido, y también con la Unión Europea. Por ello, el Brexit también genera un ambiente de incertidumbre por la posibilidad de que algunos recursos extras no sigan llegando.

Gales votó a favor del Brexit en el referendo de 2016. Fue, con Inglaterra, los únicos países donde ganó "leave" (irse) en esa consulta. Escocia e Irlanda del Norte votaron mayoritariamente para permanecer en el bloque europeo.

Pero el gran temor de los granjeros y de la industria agrícola galesa es el impacto a corto plazo y a futuro que puede dejar un acuerdo de libre comercio con súper potencias como Estados Unidos, que da grandes apoyos a sus agricultores y que podría competir con la principal economía de la región. 

Aunque más incipiente que en Escocia, el partido nacionalista galés Plaid Cymru también busca su independencia del Reino Unido. Tiene menos posibilidades que Escocia, pues obtuvo apenas cuatro sillas en el Parlamento británico en las pasadas elecciones generales.
 

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