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Chile: los medios de comunicación tradicionales no se escapan del descontento

La desconfianza de los chilenos hacia los medios de comunicación tradicionales marcó un pico con las protestas antigubernamentales que se libran desde octubre de 2019.
La desconfianza de los chilenos hacia los medios de comunicación tradicionales marcó un pico con las protestas antigubernamentales que se libran desde octubre de 2019. © France 24

"La tele miente" se convirtió en una de las consignas más repetidas durante las protestas del estallido social en el país. Miles de chilenos cuestionan el cubrimiento de los medios a sus realidades, lo que abrió espacio a nuevas plataformas y maneras de narrar.

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El estallido social del 18 de octubre cambió a Chile. También, la forma en la que los chilenos se informan y la percepción que tienen de los medios de información tradicionales.

Junto a las demandas sociales por un mejor sistema de salud, educación y pensiones y salarios dignos, y la exigencia de una nueva Constitución, un grito ha marcado el estallido social: “La tele miente”. Esta se ha convertido en una de las consignas más repetidas en grafitis y pancartas. También, en los cánticos que se realizan a menudo en las manifestaciones. Las transmisiones en vivo de las televisoras se han visto con frecuencia interrumpidas por manifestantes que expresan su descontento o cuestionan la forma en la que algún hecho estaba siendo informado.

Un estudio reciente de la encuestadora Cadem es categórico al respecto: Facebook fue la plataforma más usada como medio de información durante la crisis, lo que refleja que gran parte de los chilenos se volcaron a las redes sociales, y no a los medios, para informarse. Además, la televisión abierta registró una caída de 24 puntos en la confianza de la población. Un 80% de los encuestados cree que es el medio que más se centró en la violencia y los destrozos y un 61% considera que representa los intereses de la élite.
 

Detención violenta de un manifestante por los carabinerios durante una protesta contra el Gobierno en Santiago, Chile, el 21 de noviembre de 2019.
Detención violenta de un manifestante por los carabinerios durante una protesta contra el Gobierno en Santiago, Chile, el 21 de noviembre de 2019. Pablo Sanhueza / Reuters

Un 47% de los encuestados afirma que la televisión abierta es en donde más encontró noticias falsas o inventadas, superando a Facebook que registró un 35%.

Y un 90% de los chilenos creen que los medios de comunicación tradicionales están más interesados en mostrar noticias que haga crecer su audiencia y mejorar sus resultados económicos que en la calidad y cobertura de las noticias.

Los medios alternativos crecen ante la desconfianza y la crisis

El cuestionamiento a los medios tradicionales por sus narrativas sesgadas o sometidas a poderes económicos, a veces incluso desde influyentes grupos culturales chilenos, han llevado al desarrollo de alternativas.

Algunos como ‘Interferencia, un medio web basado en suscripciones que no depende de la publicidad, venían publicando historias desde hacía casi un año antes del estallido. El movimiento social incrementó sustancialmente el número de visitas a su portal web (llegando a 1,7 millones de visitantes únicos en noviembre, por ejemplo) y de suscriptores.

“Somos un medio que no era grande, pero era influyente, ahora hemos ido creciendo. Estamos súper bien situados para el Chile que viene, que es la apuesta que queremos representar”, explicó a France 24 Andrés Almeida, editor general para un Chile que “entiende las cosas desde una perspectiva más ciudadana, más social y también que no tiene esos intereses tan marcados de la prensa tradicional que en Chile es muy muy oficialista y muy comprometida con los grupos económicos”.

La oferta: periodismo de investigación y exclusivas

Formado por una redacción de más de una decena de periodistas jóvenes que pasaron por medios tradicionales, ‘Interferencia’ fue el primer medio en hablar de las víctimas oculares que se han vuelto el símbolo de la represión policial y ha abanderado los  derechos humanos, una temática clave y difícil en Chile por su historia reciente, “un tema muy caro para el país”, sintetiza Almeida. Su apuesta por el periodismo investigativo y el contenido exclusivo que destapa escándalos y secretos oficiales y la incursión en el periodismo de datos y nuevas presentaciones de la información les ha garantizado fidelidad por parte de los usuarios.

“La cobertura de los canales y de los diarios ha sido sesgada en favor de una mirada de poder y nosotros nos entrometimos en esa mirada de poder y de alguna manera desactivamos, o contribuimos a desactivar. Quien principalmente lo hizo fue la ciudadanía que despertó frente a ese tema, pero nosotros hicimos eco de esa necesidad de tener una observación crítica con respecto a lo que decían los medios de comunicación”, otro acierto que “nos impulsó hacia delante”, añade Almeida.

Periodismo en redes sociales en tiempo real y a través de hashtags

Totalmente alejados de los medios tradicionales y de forma orgánica, un grupo de periodistas convocados a través de Facebook y articulados por Whatsapp crearon la serie #Ellosson, que busca retratar las historias de las personas que murieron en Chile bajo el estado de emergencia, cuando los militares tomaron el mando de las calles.

“Sentía que las víctimas de este estallido social o de estas medidas que estaba tomando en ese momento el presidente eran informadas a modo de estadística, de número, y eso me violentaba profundamente”, dice a France 24 Gabriela García, fundadora de esta iniciativa de relatos largos que se publica en redes sociales y que fue recogido por 'The Clinic' en Chile y varios medios internacionales.


García canalizó de esta manera la rabia que sentía al darse cuenta de que los medios chilenos no contaban aquello que ella registraba cada día en las calles y se enfocó en las historias personales quienes murieron durante los nueve días del estado de emergencia (del 19 al 27 de octubre).

“Salió una lista que entregó el Ministerio Público a través del Gobierno donde se mencionaban puros nombres, pero nadie sabía muy bien nada de ellos, quiénes eran, por qué estaban donde estaban, cómo había sido para ellos estar ahí, qué los llevó al lugar donde finalmente murieron… Había familias detrás, heridas, sufriendo, exigiendo sus cuerpos”, relata la periodista independiente que, confiesa, cubrir estas historias ha sido especialmente difícil.

Geolocalización, denuncia y memoria

Un periodismo similar al que hace, de otra forma, el proyecto audiovisual AMA (Archivo de Memoria Audiovisual) “Las historias detrás de las imágenes del octubre rojo chileno”, como reza su descripción.


A través de geolocalización y mapas, el proyecto carga videos grabados por ciudadanos que registran el lugar y momento exacto donde se vulneraron derechos y relata sus historias personales.

Solo un ejemplo de muchos otros medios surgidos en los últimos meses, que exigen que Chile no olvide nunca más las graves violaciones a los derechos humanos que han marcado su historia reciente.

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