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Una meticulosa investigación sigue la pista a cada paciente para frenar la propagación del coronavirus

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París (AFP)

La investigación a que se somete cada paciente infectado con el nuevo coronavirus es tan meticulosa que puede implicar a decenas de personas, pues hay que encontrar a todo aquel con el que entró en contacto y asegurarse de que no contamine a otros a su vez.

"El objetivo es contener la epidemia rompiendo las cadenas de transmisión", explicó a la AFP Bruno Coignard, de la agencia sanitaria Salud Pública Francia, encargada de dirigir estas investigaciones en Francia.

Estas responden a "protocolos estandarizados" y los países intercambian periódicamente sobre el tema, bajo la égida de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el plano internacional, el proceso se ha seguido con otras epidemias, como el SRAS en 2002-2003 o el Ébola en 2014.

"Una vez confirmado un caso, las autoridades se esfuerzan por identificar (...) a las personas con las que ha estado en contacto cercano, para asegurarse de que no corren el riesgo de propagar la infección", indicó el médico Bharat Pankhania, de la Universidad de Exeter (Inglaterra).

Es lo que se llama "contact tracing" (seguimiento de contactos).

Todo comienza por un interrogatorio del paciente, para identificar a las personas con las cuales estuvo en contacto desde que aparecieron los síntomas (se parte del principio que antes no era contagioso, incluso si es una de las incógnitas que que hay).

Una vez que esas personas son identificadas, son contactadas por epidemiólogos que las clasifican en tres niveles de riesgo: cero/insignificante, bajo, moderado/alto.

El más alto corresponde a "estrechos contactos, cara a cara, a menos de un metro, durante una duración suficientemente prolongada, 10/15 minutos", según Coignard. Es, por ejemplo, la situación de una pareja.

Por el contrario, el nivel más bajo concierne al personal sanitario, con poco riesgo al estar bien protegido, o a las personas "que tienen contactos muy ocasionales y furtivos" con el enfermo.

"Si se cruza con él en la calle, no hay razón para tener una transmisión", subraya Coignard.

Más difícil de medir, el nivel intermedio, bajo, se deja a la apreciación del epidemiólogo.

- Confinamiento -

A continuación se dan instrucciones a las personas según su nivel de riesgo.

En el caso más elevado, se les pide que permanezcan en casa, que tomen su temperatura dos veces al día y que se comuniquen con las autoridades sanitarias si presentan síntomas.

Los servicios médicos les telefonean todos los días para garantizar un seguimiento activo.

Las personas con nivel de riesgo intermedio también deben tomar su temperatura dos veces al día y reportarse en caso de síntomas o fiebre, pero pueden salir.

Para esos dos niveles de riesgo, el seguimiento dura 14 días, periodo máximo estimado de incubación (intervalo entre el momento en que se contrae el virus y se desarrollan los síntomas).

Las personas en nivel de riesgo considerado cero/insignificante no tienen que hacer nada en particular.

Desde la familia y los amigos hasta los vecinos en un avión o el personal sanitario, estas investigaciones pueden potencialmente alcanzar a "varias decenas" de personas y movilizar a muchos profesionales, dice Coignard. Todo depende de la rapidez de detección de un caso positivo y del número de personas con las que ha estado en contacto.

Si la epidemia se acelerara en lugares donde los sistemas de salud son frágiles, el sistema de atención de la salud se vería sometido a una gran presión en los países desarrollados. Una perspectiva que preocupa a la OMS.

"Si la epidemia se propagara a nivel mundial (...) el sistema británico podría tener dificultades para verificar cada caso sospechoso", comenta el profesor Martin Hibberd, de la London School of Hygiene & Tropical Medicine.

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