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Acuerdo post-Brexit: comenzó 'la batalla del después' entre Londres y Bruselas

El primer ministro británico Boris Johnson describe la postura negociadora de su gobierno con la Unión Europea después del Brexit, durante un discurso en Greenwich, Londres, Gran Bretaña, el 3 de febrero de 2020.
El primer ministro británico Boris Johnson describe la postura negociadora de su gobierno con la Unión Europea después del Brexit, durante un discurso en Greenwich, Londres, Gran Bretaña, el 3 de febrero de 2020. © Frank Augstein / Reuters

La fiesta en Westminster y la cuenta regresiva en el 10 de Downing Street son parte del pasado. El Reino Unido ya no pertenece a la Unión Europea desde el viernes 31 de enero y hoy ha comenzado 'la batalla del después' entre Londres y Bruselas. Boris Johnson y Michel Barnier mostraron sus cartas para la negociación que empieza.

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A distancia, el negociador europeo Michel Barnier y el primer ministro británico Boris Johnson, que deben sentarse a la mesa a comienzos de marzo, expresaron sus objetivos para la nueva etapa que comienza entre Reino Unido y la Unión Europea (UE). Pero solo tienen nueve meses por delante, un período en el que llegar a acuerdo no parece fácil.

El Reino Unido es muy dependiente del mercado europeo y sus 440 millones de consumidores, por lo que la UE sigue siendo su principal socio comercial. Y de no llegar a un acuerdo con Bruselas, ambas partes deberán regirse por las reglas de la Organización Mundial de Comercio.

Desde Bruselas, Barnier dio a conocer el mandato de negociación que le dieron los 27 y dijo que la UE está "dispuesta a proponer un acuerdo comercial muy ambicioso como pilar central", un texto que elimine todos los derechos de aduanas y cuotas entre la isla y el bloque europeo. Sin embargo, y este es el gran ‘pero’ de la UE, Europa no aceptará la emergencia de "una economía desregulada en sus fronteras que saque partido a "ventajas comerciales desleales". "No somos ingenuos", sentenció Barnier este 3 de febrero.

En el mismo sentido, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aclaró que "mientras más próximo esté el Reino Unido de la Unión europea, más fácil será el acceso al mercado comunitario".

Boris Johnson: "No hay necesidad de un acuerdo de libre comercio que implique aceptar las reglas de la UE"

Desde una escuela militar de Londres, Johnson se refirió al lugar del Reino Unido en el mundo y declaró que su país no "espera hacer competencia desleal", aunque tampoco desea ser obligado a seguir las normas de la Unión Europea para tener un acuerdo de libre comercio con Bruselas. 

"No hay necesidad de un acuerdo de libre comercio que implique aceptar las reglas de la UE sobre política de competencia, subsidios, protección social, medio ambiente o algo similar, como tampoco la UE debería estar obligada a aceptar las reglas del Reino Unido", dijo Johnson.

La elección de Gran Bretaña, dijo el líder británico, fue entre un acuerdo como el que Canadá tiene con la UE o un acuerdo mucho más distante como Australia.

Johnson agregó que espera que sus amigos europeos entiendan que "es inútil que un acuerdo de libre comercio signifique aceptar todas las reglas de la UE sobre la competencia, las subvenciones, la protección social el medio ambiente y otras".

Para hacer ceder a la Unión Europea, el británico volvió a comparar su país con una mariposa "que sale de su crisálida" con la ambición de expandir el comercio de su país fuera de Europa, a través de acuerdos comerciales simultáneos con Nueva Zelanda y Estados Unidos. De hecho, durante su primer encuentro como parte del G7 de Biarritz, en Francia, Trump prometió a Johnson "un gran acuerdo comercial" "rápido" tras el Brexit. 

La pesca, punto de la discordia entre Reino Unido y la UE

Uno de los temas que se prevé difícil será el acuerdo pesquero. El Reino Unido tiene las aguas más ricas en fauna de la Unión Europea y hasta ahora, los miembros del bloque tenían iguales derechos o cuotas de explotación. Francia, el país que más mar comparte con el Reino Unido, y Dinamarca, son muy dependientes de las aguas británicas. Un 30% de las ganancias del sector pesquero francés provienen de la otra ribera de La Mancha.

El de la pesca es uno de los sectores donde "el riesgo de ruptura es más grave", ha reconocido Barnier. Pero Johnson ha insistido que para su país es vital "recuperar el control" de sus ricas aguas y que los "barcos británicos" tendrán la prioridad.

En esta situación la pesca puede volverse esa moneda de cambio que el Reino Unido utilizaría para introducir los servicios financieros de la City en el continente.

En julio habrá una primera evaluación de los avances. Antes del viernes 31 de enero, Francia advirtió que la urgencia "no debe transformarse en precipitación" y que si por París fuera, estas discusiones podrían prolongarse más allá de 2020. Una muestra de que el fantasma del 'no deal', o Brexit sin acuerdo, sigue planeando sobre este divorcio.

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