Saltar al contenido principal

Acusaciones de violación en el patinaje: "solo la punta del iceberg" para el deporte francés

La expatinadora Sarah Abitbol mientras competía en los Campeonatos de Europa en Suecia, en 2003.
La expatinadora Sarah Abitbol mientras competía en los Campeonatos de Europa en Suecia, en 2003. © Jacques Demarthon / AFP

Las autoridades deportivas francesas solían decir que tenían menos escándalos de abuso sexual que otros porque su sistema de identificación funcionaba mejor. Con esa creencia, ahora destrozada, el Gobierno promete acciones contundentes para enfrentar una crisis que agita a la federación de patinaje sobre hielo de Francia.

Anuncios

Cuando la exministra de Deportes, Laura Flessel, declaró a fines de 2017, en el apogeo del movimiento #MeToo, que "no hay código de silencio en el deporte francés", su reclamo causó consternación entre los expertos de ese campo, que habían advertido durante mucho tiempo que el abuso generalizado estaba teniendo lugar bajo un velo de secretismo.

Poco más de dos años después, la ola del #MeToo finalmente ha alcanzado al deporte francés, amenazando con hundir al antiguo jefe de la federación de patinaje de Francia, apodado "el Insumergible".

El lunes 3 de febrero, la sucesora de Flessel, Roxana Maracineanu, convocó a Didier Gailhaguet, líder de los deportes de hielo franceses durante más de dos décadas, por una serie de acusaciones de violación que han sacudido el mundo del patinaje artístico, y le exigió su renuncia.

La medida siguió a días de revelaciones explosivas puestas en marcha por la diez veces campeona nacional de patinaje Sarah Abitbol, ​​quien acusó a su exentrenador, Gilles Beyer, otro antiguo campeón, de violarla a principios de la década de 1990, cuando tenía entre 15 y 17 años.

El miércoles, el día que Abitbol lanzó un libro que detalla su terrible experiencia, el diario deportivo 'L’Equipe' publicó un extenso informe sobre denuncias de abusos sexuales en patinaje, natación y tenis. Bajo el título "El fin de la Omertá” (en referencia al código de silencio utilizado por la mafia siciliana), el periódico publicó las declaraciones de otras tres patinadoras que acusaron al mismo entrenador, y a otros dos, de abuso y violación cuando eran menores.

"El peso de los hechos y su continuación en el tiempo ilustran que existe una disfunción general dentro de la federación", advirtió Maracineanu en diálogo con periodistas después de las conversaciones del lunes. "Didier Gailhaguet no puede absolverse de su responsabilidad moral y personal, por lo que le he pedido que asuma todas sus responsabilidades y renuncie", agregó.

Asimismo, la ministra adelantó que remitiría el tema a la fiscalía "para que se pueda llevar a cabo una investigación criminal", amenazó con retirar el reconocimiento estatal de la federación y prometió ayudar en la creación de una "asociación de víctimas".

Al salir del encuentro, Gailhaguet ensayó una disculpa limitada: "Cometí errores, no faltas". Cuando se le preguntó si renunciaría, agregó: "Pensaremos en todo eso".

Pero este martes 4 de febrero, los fiscales abrieron una investigación preliminar sobre las acusaciones hechas por Abitbol y otras. El fiscal de París, Rémy Heitz, aseguró en un comunicado que la investigación además "tendrá como objetivo identificar a todas las otras víctimas que puedan haber sufrido abusos similares".

"Una federación dirigida como una mafia"

Las revelaciones llegaron apenas una semana después de que un tribunal francés dictara una pena de 18 años de cárcel para el entrenador de tenis Andrew Geddes por violar a cuatro jugadoras menores de edad. Las impactantes acusaciones no son una sorpresa, según Philippe Liotard, sociólogo de la Universidad de Lyon, que ha escrito numerosos artículos sobre abuso sexual en el deporte.

"Los rumores de lo que sucede en el patinaje han estado circulando desde hace algún tiempo", dijo Liotard a France 24. "Lo interesante es que ahora hay personas dispuestas a escuchar estas denuncias, incluso en los medios", agregó.

De acuerdo al profesor Greg Décamps, que dirige el departamento de Psicología de la Universidad de Burdeos, los expertos han sostenido durante años "que estas cosas suceden en todos los deportes y todas las federaciones" y el patinaje francés marca "un caso particularmente sórdido".

"Por un lado, tienes una federación dirigida como una mafia, donde los directivos se cubren, protegen y amenazan mutuamente", afirmó. "Y por el otro, están las víctimas, que fueron silenciadas, y las otras que sabían lo que estaba sucediendo, estaban demasiado asustadas para hablar", detalló.

En su libro y en una entrevista con el semanario francés 'L’Obs', Abitbol apuntó que había intentado en repetidas ocasiones señalar el comportamiento de su entrenador, pero que se enfrentó "a un silencio organizado". "Básicamente, todos me dijeron '¡Toma tus medicamentos y cállate!' Obedecí. Tomé mis medicamentos y me quedé en silencio", añadió.

La expatinadora, ahora de 44 años, le dijo a 'L'Obs' que después de retirarse mencionó sus reclamos contra su entrenador al entonces ministro de Deportes, Jean-Francois Lamour, quien supuestamente respondió: "Sí, tenemos un archivo sobre él, pero vamos a cerrar los ojos".

El exministro le contó al semanario francés que no recordaba esa conversación.

El entrenador de Abitbol, ​​Gilles Beyer, continuó su carrera como director del equipo francés e instructor nacional durante varios años más. Según 'L’Equipe', fue objeto de dos investigaciones a principios de la década de 2000, luego de las quejas de algunos padres. Después de la segunda investigación, el Ministerio de Deportes rescindió su contrato como asesor técnico, pero continuó entrenando y permaneció cerca de la federación de patinaje, cuyo presidente Didier Gailhaguet declinó hacer comentarios cuando la prensa lo contactó.

El viernes, Beyer admitió haber tenido relaciones "íntimas" e "inapropiadas" con la excampeona de patinaje y le dijo a la agencia AFP que lo sentía "sinceramente". La declaración provocó una rápida reprimenda de Abitbol, ​​quien enfatizó que su entrenador no había confesado haberla violado.

Los jóvenes deportistas, a merced de sus entrenadores

Los comentaristas han descrito las revelaciones que sacudieron a la federación de patinaje como "solo la punta del iceberg", señalando que otros deportes también tienen un historial pésimo cuando se trata de casos de abuso sexual y actúan sobre ellos.

A fines del año pasado, el sitio web de investigación 'Disclose' publicó un informe que documenta 77 casos de "disfunciones mayores" en 28 deportes diferentes. Los casos involucraron al menos a 276 víctimas, la mayoría de ellos niños menores de 15 años.

Décamps resaltó que los jóvenes atletas son particularmente vulnerables y que, ansiosos por el éxito deportivo, pueden terminar fácilmente bajo el control de los entrenadores, muchos de ellos excampeones idolatrados por sus posibles sucesores.

"Todos los deportistas temen por sus carreras. Algunos incluso se convencen de que soportar ese abuso es un paso necesario en el camino para ganar oro, porque ‘todos han pasado por esto’. Quieren ser acompañados y entrenados de la A a la Z por alguien que pueda convertirlos en campeones, y para lograr este objetivo están dispuestos a ser ‘manejados con rudeza’. Esto crea un contexto en el que la influencia de un entrenador puede transformarse fácilmente en algo siniestro", explicó.

Liotard comparó la sumisión de los atletas a la autoridad de sus entrenadores con la de los bailarines y alumnos de ballet en las escuelas de música más competitivas. El hecho de que los entrenadores ayuden a “dar forma” y “transformar” los cuerpos de los atletas jóvenes a veces puede fomentar la ambigüedad.

"El deporte puede exponer a los jóvenes a las relaciones íntimas con los adultos: las sesiones de entrenamiento pueden extenderse hasta altas horas de la noche, los entrenadores a menudo llevan a los niños a casa y luego pasan las noches en los hoteles para los encuentros fuera de casa", subrayó.

Denunciar los abusos y apoyar a las víctimas, deudas pendientes de las federaciones deportivas

Erradicar cualquier posible ambigüedad es el objetivo de una "carta de buena conducta" elaborada por la ONG Colosse aux pieds d’argile ("Gigante con pies de barro"). Distribuido a las escuelas y academias de todo el país, el estatuto enumera 16 cosas que un entrenador nunca debe hacer, como bañarse con jóvenes o colocarlos en el asiento delantero de su automóvil.

"Si los niños y sus entrenadores respetan nuestro estatuto, nadie se encontrará en una situación de peligro", sostuvo el fundador de la ONG, Sébastien Boueilh, un exjugador de rugby que fue abusado en su juventud.

En siete años recorriendo escuelas primarias y secundarias en la Francia metropolitana y en el extranjero, Boueilh dice que aún no ha podido visitar un solo establecimiento sin encontrarse con una víctima de abuso. "El año pasado visitamos 300 instituciones y en cada una de ellas al menos dos personas se abrieron sobre sus experiencias", admitió.

El antiguo rugbier espera que más personas hablen a raíz de las revelaciones de Abitbol, ​​incluidos los funcionarios, la mayoría de ellos hombres, como los entrenadores, en las 92 federaciones deportivas de Francia y los miles de clubes, tanto profesionales como aficionados, repartidos por todo el país.

"Algunos clubes y federaciones prefieren 'trasladar' el problema a otro lugar en lugar de informarlo, para no empañar su nombre y su deporte", explicó.

Según los hallazgos de 'Disclose', en el 77% de los casos, los perpetradores de abuso sexual pudieron continuar su trabajo mientras estaba pendiente una investigación judicial, o cambiarse a otro puesto después de una condena penal, a pesar de que es ilegal que personas declaradas culpables de un delito sexual entrenen a menores.

Para garantizar que los problemas se marquen adecuadamente, Décamps aseveró que "el Gobierno debe proporcionar a los funcionarios garantías de que sus carreras no se verán afectadas cuando denuncien casos de abuso sexual".

La ministra de Deportes, excampeona mundial de natación, impulsa cambios en la regulación

Décamps y otros expertos han sido invitados a asistir a una conferencia organizada por el Ministerio de Deportes francés el 20 de febrero para discutir formas de abordar el abuso sexual en los deportes, incluso mediante el control de los entrenadores, muchos de ellos voluntarios.

El deporte francés depende en gran medida de la inversión personal de unos 3,5 millones de trabajadores voluntarios, desde los directores de pequeños clubes deportivos hasta los conductores que acompañan a los niños a las competiciones. En su caso, la falta de un marco legal hace que sea difícil detectar y descartar a personas con un pasado delictivo. Los voluntarios que deseen entrenar a un equipo de aficionados no necesitan presentar antecedentes penales, ni sus empleadores deben verificar el registro nacional de delincuentes sexuales.

"Estamos hablando de pedofilia, claramente de cosas inadmisibles en la sociedad", dijo Maracineanu, la primera campeona mundial de natación de Francia, a la radio estatal francesa a raíz de las revelaciones de Abitbol. "En el deporte es aún menos aceptable ya que los padres, cada año, confían a sus hijos sin hacerse esta pregunta. Necesitan poder seguir haciendo eso", agregó.

Su compromiso marca un cambio bienvenido para Boueilh, acostumbrado a la inacción del Gobierno.
Argumentando que sus predecesores habían hecho "muy poco", destacó: "Es alentador ver que finalmente tenemos una ministra que ha decidido tomar el toro por los cuernos".

Artículo fue adaptado de su original en inglés.

Boletines de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.