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Estados Unidos: Pete Buttigieg aventaja a Sanders en una apretada carrera por el caucus de Iowa

Democratic presidential candidate and former South Bend, Indiana mayor Pete Buttigieg speaks during a campaign stop in Portsmouth, New Hampshire, U.S., February 4, 2020.
Democratic presidential candidate and former South Bend, Indiana mayor Pete Buttigieg speaks during a campaign stop in Portsmouth, New Hampshire, U.S., February 4, 2020. REUTERS - BRENDAN MCDERMID

Con el 62% escrutado, los resultados parciales de las asambleas demócratas empiezan a dibujar un paisaje electoral más claro: Buttigieg saborea de cerca la victoria en Iowa en un territorio que había abonado Bernie Sanders. El gran perdedor de la jornada es Joe Biden.

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Cuatro precandidatos demócratas saltaron con fuerza a la especie de cuadrilátero en la que, por estos días, se convirtió Iowa. Pero, por ahora, el mejor parado es Pete Buttigieg. El exalcalde de South Bend, Indiana, cuenta con el 26% del respaldo en las asambleas. Tambaleándose, aunque sin rozar el suelo, le sigue el senador de Vermont, Bernie Sanders, con 25,1%. Elizabeth Warren, en tercer lugar, registra un 18,3%, mientras el exvicepresidente Joe Biden se mantiene en el cuarto lugar con apenas el 15,6%. Por debajo, solo queda Amy Klobuchar, en quinto lugar, con el 12,6%.

El apoyo en las asambleas demócratas es diferente al voto popular. En este último indicador, Sanders obtuvo el resultado más abultado, pero estos números no cuentan para elegir a los delegados que son los que tendrán la última palabra en la Convención Demócrata de Julio. Ellos son los que definirán al candidato demócrata que le disputará la presidencia a Donald Trump el tres de noviembre de 2020.


Por eso, este caucus de Iowa, en el que están en juego 41 delegados, es tan importante. De ganar, Buttigieg se llevaría al bolsillo una victoria crucial en este ciclo electoral. El precandidato de 38 años, veterano de guerra en Afganistán y el más joven de la contienda, había tomado fuerza, pero Iowa era un estado donde las movilizaciones respondían en su mayoría a Bernie Sanders, quien reunió a un amplio número de entusiastas jóvenes para trabajar en este estado.

El discurso del exalcalde, enraizado en su figura de hombre abiertamente homosexual, incluyente, progresista y de centro, sedujo a muchos ciudadanos y rezagó a otros candidatos como Joe Biden, que, si bien no apostó todo por conquistar Iowa, sigue siendo el precandidato demócrata más fuerte a nivel nacional.

Caucus demócrata de Iowa: ¿un empujón para los republicanos?

Pero la jornada se vio eclipsada por la demora en la entrega de los resultados, que le dieron paso a una serie de especulaciones y elevó la incertidumbre de los ciudadanos y de los precandidatos y sus campañas que, en principio, se mantuvieron optimistas, pero luego criticaron la falta de celeridad.

"Como líder del Partido Demócrata, me disculpo profundamente por esto", dijo a los periodistas el presidente del Partido en Iowa, Troy Price. "Hemos estado trabajando día y noche para asegurarnos de que estos resultados sean precisos", declaró. 

Algunos demócratas se han quejado durante mucho tiempo de que el estado agrícola tiene un papel fundamental en la elección del candidato presidencial del partido y por eso han cuestionado el conteo, que decidió hacerse de forma manual para asegurar “controles de calidad” y revisar las “inconsistencias” que recibieron.

“Desconcertante” fue la palabra que utilizó Sanders para calificar el hecho, que fue aprovechado por el Partido Republicano, que la misma noche del tres de febrero, realizaron su propio caucus en Iowa, donde -sin sorpresas- Donald Trump salió elegido entre un puñado de candidatos que no le representaban partido alguno.

“El caucus demócrata es un desastre sin mitigar. Nada funciona, así como cuando ellos dirigen el país”, aseguró el presidente Donald Trump en su cuenta de Twitter, este 4 de febrero, pero un día antes los dirigentes del Partido Demócrata tuvieron que salir a desmentir las teorías de sabotaje que había impulsado algunos sectores republicanos.

Los demócratas de Iowa estaban interesados ​​en ser más transparentes en los caucus de este año después de las quejas de Sanders sobre los de 2016, cuando él y su rival Hillary Clinton obtuvieron aproximadamente el mismo número de delegados. Pero las cosas no resultaron como estaban previstas. El Partido Demócrata de Nevada dijo que, para sus asambleas presidenciales del 22 de febrero, no usaría la misma aplicación de Iowa para el conteo.

Una campaña contrareloj para derrotar a Trump

Iowa, como mencionaron algunos expertos, podría brindar algunas pistas sobre cómo se va a desarrollar la contienda demócrata rumbo a la Casa Blanca. Después de más de un año de campaña y más de 800 millones de dólares en gastos, el terreno común en el seno de la batalla de la oposición es intentar derrotar a Trump.

Ya con Iowa mediamente definido, ahora los candidatos miran hacia New Hampshire, donde se realizará el siguiente caucus el 11 de febrero. Michael Bloomberg, exalcalde de Nueva York, y quien ingresó tarde a la carrera, decidió no competir en el primer estado del calendario para concentrarse en los estados que reúnen más delegados como California o Texas.

Los precandidatos presidenciales del partido demócrata, Joe Biden, Bernie Sanders y Pete Buttigieg, durante el último debate previo a las elecciones primarias, en Iowa, Estados Unidos, el 14 de enero de 2020.
Los precandidatos presidenciales del partido demócrata, Joe Biden, Bernie Sanders y Pete Buttigieg, durante el último debate previo a las elecciones primarias, en Iowa, Estados Unidos, el 14 de enero de 2020. © REUTERS/Shannon Stapleton

Las apuestas todavía son moderadas y, aunque Sanders le ha ido ganando terreno a Biden, el exvicepresidente sigue siendo más fuerte en la esfera nacional, aunque Buttigieg se va abriendo paso entre los pesos pesados. De lograr superar los obstáculos camino a la Presidencia, Buttigieg, se convertiría en el primer presidente estadounidense abiertamente homosexual si fuera elegido. Pero, para ello, tiene a grandes dinosaurios de la política en medio y a un atornillado Trump que se enfila a salir librado de la que ha sido, hasta ahora, una de sus batallas más importantes: el 'impechment'.

Con Reuters

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