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La tribu Guaraní Mbya, de luto por un pedazo de tierra en Brasil

La tierra indígena del Brasil pone de relieve los problemas ambientales.
La tierra indígena del Brasil pone de relieve los problemas ambientales. © AFP

La tribu Guaraní Mbya de Brasil se alza en homenaje a los árboles talados cerca del Pico del Jaraguá, en Sao Paulo. Vestidos de luto celebran un funeral a modo de protesta por la deforestación de su selva, puesto que el ayuntamiento local otorgó la licencia para la construcción de cinco edificios.

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Con sus cuerpos pintados de negro y vistiendo ropas oscuras en señal de luto. Así honran docenas de miembros de la tribu Guaraní Mbya de Brasil a los árboles caídos junto a su aldea. Lloran, cantan y realizan ritos funerarios por un trozo de bosque perdido en el borde de la ciudad más grande de América Latina, Sao Paulo.

Tras escuchar el sonido de las motosierras, los indígenas se apresuraron a llegar al sitio, en la base del Pico Jaraguá, pero ya había comenzado la tala, el pasado 30 de enero. ¿El motivo? La construcción de cinco edificios en una zona poblada por la naturaleza. "Dos empleados de la empresa vinieron en diciembre para decirnos que no nos asustáramos por las motosierras", dijo el líder tribal David Fernandes a la agencia internacional AFP.

Ataviados con tocados de plumas, algunos de los presentes sostenían flechas y mostraban su enfado, lo que alarmó a los empleados de la constructora encargada de la tala, que llamaron a la policía y se refugiaron en una choza cercana.

"No hay ninguna ciudad aquí. Solo hay bosque. ¿Cómo pueden las autoridades dar una licencia para construir aquí? No ha habido ningún diálogo. Es nuestro derecho tener voz y voto sobre lo que nos afecta", se quejó el líder de la tribu.

Tras su movilización, la constructora Tenda suspendió temporalmente la tala 

Debido a su firmeza, la tala del bosque ha sido suspendida temporalmente. Pero los trabajadores esperan volver para construir los cinco edificios de apartamentos para residentes de bajos ingresos, cuya licencia fue concedida por el ayuntamiento local.

Hasta los años 50, la tribu vagaba por la región de Jaraguá, una zona de la selva atlántica. Décadas después, el pueblo en el que se asentaron fue reconocido por el Gobierno de Brasil, pero también invadido por la expansión de la metrópolis.

Sin embargo, las acciones de esta pequeña tribu indígena de 40 familias es un microcosmos de lo que está sucediendo en otras partes del país. Más allá, particularmente en la Amazonia brasileña, los grupos indígenas enfrentan una creciente presión de los intereses comerciales, incluyendo madereros, mineros, agricultores y ganaderos.

Mientras, las constructoras y grandes multinacionales han encontrado en el presidente Jair Bolsonaro un aliado, que a menudo ha dicho que los pueblos indígenas y sus tierras no pueden ser un obstáculo para el desarrollo y la soberanía nacional.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reacciona durante una ceremonia de lanzamiento de la ley de libertad económica en el Palacio Planalto en Brasilia, Brasil, 20 de septiembre de 2019.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reacciona durante una ceremonia de lanzamiento de la ley de libertad económica en el Palacio Planalto en Brasilia, Brasil, 20 de septiembre de 2019. Adriano Machado / Reuters

Si bien el presidente brasileño no tiene nada que ver con la concesión de licencias cerca de las tierras guaraníes Mbya, los líderes tribales denuncian que la Agencia Federal de Asuntos Indígenas no les consultó sobre los posibles impactos, como exige la ley.

En un comunicado, la agencia dijo que la tala de árboles fue suspendida por 20 días luego de un acuerdo entre los líderes indígenas y la compañía constructora. Pero no comentó si había consultado a los indígenas antes de que comenzara la tala de árboles.

A los líderes tribales les preocupa que los aproximadamente 500 árboles talados la semana pasada sean solo el comienzo y que se corten más árboles. Al grupo indígena le preocupa también que la cantidad de deforestación pueda secar un manantial importante para la pesca local.

"No veo por qué la gente tiene que destruir el medioambiente solo para vivir aquí"

Aunque Tenda, empresa encargada de la deforestación, no está construyendo en el territorio indígena, el concejal de la ciudad de Sao Paulo, Gilberto Natalini, dice que conceder permiso para construir cerca de la tribu y en una región boscosa sigue siendo una "desgracia" y un signo de codicia.

"El Gobierno brasileño es anti-sostenible, es anti-ecológico, está contra la naturaleza", dijo Gilberto Natalini, concejal de la ciudad de Sao Paulo, caminando entre troncos caídos. "Brasil está viviendo un momento muy malo para nuestro medio ambiente", concluyó.

Los Mbya reclamaron oficialmente su tierra, un área más pequeña que dos campos de fútbol junto a la colina más alta de Sao Paulo, en 1987. A diferencia de otras aldeas indígenas, no todos los miembros de la tribu se aferran a los hábitos tradicionales, pero otros siguen ligados a sus costumbres y mantienen el distanciamiento con la metrópolis.

"Nunca quise vivir allí pero la ciudad insiste en venir a nosotros", dijo la miembro de la tribu Balbina Terue. "No veo por qué la gente tiene que destruir el medioambiente solo para vivir aquí", se quejó.

El pasado domingo, la tribu suspendió su ceremonia y los más jóvenes plantaron 200 árboles en el lugar de la deforestación de manera simbólica.

Con AFP
 

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