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Al menos ocho manifestantes murieron durante enfrentamientos en Irak

Manifestantes protagonizan una sentada y bloquean una carretera durante las protestas antigubernamentales en Nayaf, en el sur de Irak, el 6 de febrero de 2020.
Manifestantes protagonizan una sentada y bloquean una carretera durante las protestas antigubernamentales en Nayaf, en el sur de Irak, el 6 de febrero de 2020. © Alaa al-Marjani / Reuters

En Nayaf, al sur del país, al menos ocho manifestantes personas fallecieron luego de que se desataran choques entre quienes protestan contra la clase política y los seguidores del clérigo chiita Muqtada al-Sadr, quien ha retirado su apoyo a las manifestaciones.

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La violencia recrudeció en Irak y se cobró la vida de al menos ocho manifestantes del movimiento que busca una reforma profunda de la clase política del país. Además, al menos 52 personas resultaron heridas, según informaron funcionarios médicos y activistas iraquíes.

Los hechos ocurrieron en Nayaf, en el sur del país, en medio de enfrentamientos entre los manifestantes antigubernamentales y los seguidores del clérigo Muqtada al-Sadr, quien apoyó inicialmente las protestas, pero ha modificado su postura tras la designación de Mohammed Allawi como primer ministro encargado.

Según testigos y fuerzas de seguridad, los partidarios de Al-Sadr, conocidos como 'sombreros azules' por la vestimenta que utilizan, irrumpieron en el campamento de los manifestantes, que realizaban una sentada en la plaza de Al Sadrain, epicentro de las protestas en Nayaf.

Los seguidores de Al-Sadr prendieron fuego las tiendas de campaña y se enfrentaron a los manifestantes, que intentaron defenderse usando palos. A partir de eso, comenzaron los disparos, que les provocaron la muerte a ocho manifestantes.

Activistas antigubernamentales culparon de los hechos a la milicia leal a Al-Sadr, Saraya al-Salam o Brigadas de la Paz. "Todas las tiendas fueron quemadas en la plaza y ahora está bajo el control de los seguidores de al-Sadr. La policía no hizo nada. Salimos de la plaza", indicó Fadi al-Hussein, un manifestante, a la agencia AP.

Pero el portavoz militar de Saraya al-Salam, Safaa al-Tamimi, responsabilizó de los hechos a "grupos desconocidos" y señaló a la agencia de noticias iraquí 'INA' que esas personas no identificadas atacaron a manifestantes pacíficos, incluidos partidarios de Al-Sadr.

En este contexto, Allawi, designado como primer ministro con el apoyo de las formaciones políticas cercanas a Irán, lamentó los "eventos dolorosos" y le pidió al Gobierno encargado que "lleven a cabo sus tareas de proteger a los manifestantes hasta que se forme un gobierno que satisfaga las aspiraciones de todos los iraquíes".

El clérigo Muqtada al-Sadr, entre las protestas y el 'establishment' político

Las protestas antigubernamentales en Irak iniciaron el 1 de octubre pasado como muestra de insatisfacción frente a la corrupción generalizada, la mala calidad de los servicios públicos, la pobreza y el desempleo. Pero rápidamente se transformaron en una crítica contra la élite política en general, a la que consideran sometida a intereses extranjeros. Desde entonces, al menos 500 personas han muerto a manos de las fuerzas de seguridad.

Inicialmente, el influyente clérigo chiita, Muqtada al-Sadr, apoyó las protestas, convirtiéndose en un respaldo de peso para vehiculizar los reclamos de los iraquíes. Y se ha expresado en contra de la injerencia extranjera en los asuntos iraquíes.

Sin embargo, días atrás, cambió su postura y respaldó a Mohammed Allawi, designado primer ministro por los partidos de la élite política, entre ellos, aquellos que están alineados con Teherán.

El ayatolá iraní Ali Khamenei (izquierda) habla el 10 de septiembre de 2019 con el clérigo chiita y político iraquí Muqtada al-Sadr.
El ayatolá iraní Ali Khamenei (izquierda) habla el 10 de septiembre de 2019 con el clérigo chiita y político iraquí Muqtada al-Sadr. © Khamenei.ir / AFP

Desde entonces, Al-Sadr ha intentado hacer un equilibrio entre un llamado a abandonar las manifestaciones y el respeto a las mismas. La semana pasada, instó a sus seguidores a trabajar con las autoridades para devolverle "el día a día" a las calles de Irak, despejando los bloqueos en carreteras y asegurando la apertura de empresas y escuelas tras meses de protestas.

A la vez, también ha ordenado a los 'sombreros azules' que permitan la continuidad de las manifestaciones.

Estas órdenes, a veces contradictorias, incrementaron las tensiones entre los activistas antigubernamentales y los seguidores del clérigo. Según algunos manifestantes, los fieles de Al-Sadr les advirtieron que sigan la línea del religioso o abandonarán los sitios de protesta.

Con Reuters, AP y EFE

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