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Con apoyos para renegociar la deuda concluye la gira del presidente argentino Alberto Fernández

El presidente francés Emmanuel Macron da la bienvenida a su homólogo argentino Alberto Fernández, en el Palacio del Elíseo, en París, Francia, el 5 de febrero de 2020.
El presidente francés Emmanuel Macron da la bienvenida a su homólogo argentino Alberto Fernández, en el Palacio del Elíseo, en París, Francia, el 5 de febrero de 2020. © Gonzalo Fuentes / Reuters

El presidente de Argentina pasó una semana en Europa, donde se reunió con el papa Francisco, presidentes, primeros ministros, empresarios y académicos en busca de apoyo para la renegociación de la deuda de su país.

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En sus encuentros Alberto Fernández habló, entre otros temas, de relaciones bilaterales, del acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea (todavía en proceso de aprobación parlamentaria a ambos lados del Atlántico) de hambre y pobreza, de inversiones, del peronismo y del aborto.

Pero el eje central estuvo puesto en la necesidad de cambiar los términos de la deuda argentina, de la que en 2020 vencen en torno a 44.000 millones de dólares, de un total que ronda los 323.000 millones.

Fue una oportunidad también para intentar llevar una imagen de un país que no busca romper con el orden mundial, ni dar la espalda a la globalización –como a veces se mira al peronismo desde el extranjero, y de lo que pareció dar indicios el gobierno de la hoy vicepresidenta Cristina Fernández–, sino integrarse pragmáticamente en un escenario multilateral.

Fernández dijo en un momento de la gira que no es ni conservador ni revolucionario, sino reformista.

Primera parada, el Vaticano

Tras visitar en los últimos días de enero Israel, para participar de un evento de conmemoración del Holocausto, Fernández viajó a Europa para su primera gira internacional.

En Israel, según el canciller argentino Felipe Solá, Fernández cosechó los primeros compromisos, con la promesa del primer ministro Benjamin Netanyahu de interceder ante el Fondo Monetario Internacional, al que Argentina adeuda unos 44.000 millones de dólares, y Estados Unidos, país con poder de veto en el organismo financiero global.

En su primera parada europea, en el Vaticano, Fernández recibió el respaldo del papa argentino, Francisco, quien –según dijo el presidente tras el encuentro– hará todo lo posible para ayudar a su país.


En un comunicado, el Vaticano también señaló que se le había mencionado a Fernández la importancia que la Iglesia da a la protección de la vida durante la concepción, en una clara referencia al aborto. 

Es un tema en el que no hay acuerdo entre el pontífice y el presidente sudamericano.

Más adelante en la gira, el presidente confirmó que enviará al Congreso un proyecto de ley para que la práctica deje de estar penalizada en Argentina.

Pero la visita de Fernández a la sede papal no fue el único evento vinculado con la deuda de país sudamericano que tuvo lugar allí.

Encuentro Guzmán-Georgieva

El miércoles 5 de febrero, coincidieron allí la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva y el ministro de Economía argentino Martín Guzmán, quienes participaron en el taller Nuevas Formas de Fraternidad Solidaria de Inclusión, Integración e Innovación, organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales.

En esa reunión, el Papa citó a Juan Pablo II, quien en 1991 había dicho que si bien el principio de que las deudas deben ser pagadas es justo, "no es lícito, en cambio, exigir o pretender su pago cuando este vendría a imponer de hecho opciones políticas tales que llevaran al hambre y a la desesperación a poblaciones enteras". 

"En estos casos es necesario (...) encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso", había dicho Juan Pablo II.

Georgieva y Guzmán, sentados uno al lado del otro, escuchaban a Francisco.

Cuando le tocó hablar, Guzmán insistió –como hace siempre– en la necesidad de su país de alcanzar la sostenibilidad de la deuda, en que no se puede hacer ajuste fiscal para pagar esas obligaciones cuando ese ajuste ponga en riesgo a los más pobres y frente la posibilidad de desarrollo del país.

Georgieva había tomado la palabra antes, para decir que si América Latina quería incrementar su gasto social, tendría que aumentar "la eficiencia en el gasto". Nunca pronunció las palabras "deuda" ni "crédito"; tampoco "Argentina".


El día anterior, Georgieva y Guzmán se habían reunido en la embajada argentina en Roma, luego de lo cual comentaron que se trató de un encuentro "constructivo" (Guzmán), "productivo" (Georgieva).

Francia y Alemania, los jugadores clave

Mientras tanto, el presidente Fernández celebraba sus encuentros bilaterales con jefes de Estado y otros actores claves europeos.

En Italia estuvo el viernes pasado con el premier Giuseppe Conte y con el presidente Sergio Mattarella, quienes dijo que le ofrecieron su respaldo; lo mismo hizo este miércoles el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

Pero tal vez las visitas más importantes fueron las que lo llevaron a Berlín y París.

En Alemania, se reunió el lunes con empresarios (Volkswagen adelantó que prevé invertir 800 millones de dólares en Argentina, además de pedir una rebaja de impuestos) y cenó con la canciller Angela Merkel, quien también comprometió el apoyo de su país.

Según trascendidos, la líder alemana le preguntó a Fernández qué era el peronismo y este respondió que era un movimiento esencialmente pragmático.

Efectivamente, el peronismo de Fernández está demostrando ser especialmente pragmático, al menos en lo que respecta a las relaciones internacionales.

Alemania tiene en torno al 6% de los votos en el directorio ejecutivo del FMI, donde deberá aprobarse cualquier acuerdo de reestructuración de la deuda argentina con el organismo.


Francia, por su parte, tiene alrededor del 4% de los votos. Fue el país en el que este miércoles Fernández cerró su gira europea.

Se reunió con el presidente Emmanuel Macron, con empresarios y con estudiantes de ciencias políticas.

En una declaración conjunta con Macron, Fernández aseguró: "No tengo empacho en decir que soy un europeísta".

Por su parte, Macron también prometió apoyar a Argentina y recordó el importante vínculo entre ambos países, tanto en lo económico (Francia es el 8° inversor externo en el país sudamericano) como en lo cultural.

Como parte de su visita a París, Fernández dictó una conferencia a estudiantes del Instituto de Estudios Políticos Sciences Po. Allí volvió a hablar de peronismo: reconoció que su partido ha tenido parte de responsabilidad en las crisis Argentinas, pero que siempre que ha llegado al gobierno fue a resolver los más graves errores de los no peronistas.

Más allá de la asignación de responsabilidades, está claro que su Administración tiene un enorme desafío por delante.

El caso de la provincia de Buenos Aires

En las últimas semanas la provincia de Buenos Aires, en la que vive un tercio de los habitantes de Argentina, gobernada por Axel Kicillof, del mismo partido que Fernández, había buscado renegociar los términos de un vencimiento de deuda por US$250 millones acreedores privados.

El gobernador intentó hasta última hora convencer de la incapacidad de pago de su distrito. La estrategia negociadora no funcionó: los acreedores rechazaron su propuesta de aplazar parte del pago y terminó cancelando la deuda completa este miércoles.


Desde París, en Sciences Po, Fernández dijo que decidir pagar representaba un dilema, por el mensaje que eso enviaría, cuando lo que quieren dejar claro desde el Gobierno es la incapacidad de pago.

Pero en este momento, aseguró, decidieron cancelar la deuda para evitar avanzar en una decisión unilateral "antes de sentarnos a discutir con los acreedores".

Mientras tanto, el mismo miércoles el Senado aprobó la ley que le da facultades al gobierno para renegociar la deuda, que la semana anterior ya había tenido media sanción en Diputados.

En la primera semana de marzo, Guzmán presentará la oferta para los acreedores de Argentina.

Será entonces, se espera, que comience la parte más dura de la negociación.

Y Fernández deberá poner en juego todo ese pragmatismo que ha venido exhibiendo.

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