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Fútbol, ciclismo, Dakar: las armas del “soft power” del reino saudita

A principios de enero de 2020, Arabia Saudita organizó los partidos reubicados de la Supercopa de España.
A principios de enero de 2020, Arabia Saudita organizó los partidos reubicados de la Supercopa de España. © Giuseppe Cacace
9 min

El primer tour saudita de ciclismo de la historia cerró este sábado, marcando otro hito deportivo en el reino. Fútbol, Rally Dakar, golf, lucha libre son otras disciplinas a las que ha recurrido Arabia Saudita para multiplicar los eventos deportivos en su territorio y lograr que el reino brille tanto a nivel internacional como en la escena local.

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Arabia Saudita vivió una nueva competencia deportiva. El martes 4 de febrero, la edición inaugural del Tour de Arabia Saudita inició en Riad, con 126 competidores que se disputaron la primera victoria de una carrera de ciclismo en el país. El sábado 8 de febrero, el alemán Phil Bauhaus, del equipo Bahrain-McLaren, cruzó la meta en Masmak fort y se alzó con el triunfo.

Así cerró otro evento deportivo y mediático con dos objetivos principales: desarrollar el deporte local y pulir la reputación del reino en la escena internacional, particularmente afectada por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi y la situación de los derechos humanos.

Para destacar entre el pelotón de naciones, Arabia Saudita lleva un ritmo desenfrenado. Tan solo en enero de 2020, el reino wahabita fue la sede del Rally Dakar, la Supercopa de España y el torneo de golf Saudi International, que hace parte del circuito profesional europeo. Previamente, los sauditas ya le habían ofrecido cuantiosas sumas a la organización de la Supercopa de Italia de fútbol e incluso a la "pelea de boxeo del año” entre los pesos pesados Anthony Joshua y Andy Ruiz Jr. En 2018, la federación estadounidense de lucha libre, la WWE, firmó una alianza de diez años con Arabia Saudita.

Edwin Straver durante la etapa 11 del Rally Dakar, 16 de enero 2020
Edwin Straver durante la etapa 11 del Rally Dakar, 16 de enero 2020 © Hamad I Mohammed/Reuters

Comprar su imagen a nivel internacional

Entre las inversiones locales y la cuantiosa adquisición de mediáticas competencias internacionales, “Arabia Saudita se compra a bajo costo una mejor reputación”, afirma Carole Gomez, investigadora del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Iris) y especialista en el impacto del deporte en las relaciones internacionales, contactada por France 24.

En efecto, durante los últimos años la imagen del reino se vio afectada por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, el secuestro del primer ministro libanés Saad Hariri e incluso por el papel que jugó el reino en la guerra en Yemen.

La relocalización de los eventos a esta región del mundo ha despertado polémicas, particularmente a causa del sinsentido deportivo que representa y también por la situación de los derechos humanos.

“Hay dos opiniones opuestas: la primera es que el deporte está en una fase de mundialización y descentralización y que también existe una voluntad por convertirlo en un objeto internacional visto pero también practicado en todas partes. La segunda es que esta lógica no tiene sentido porque hay un impacto ambiental evidente al desplazar tantos deportistas y fanáticos por el mundo. También afecta la salud de los deportistas porque deben jugar en países con condiciones climáticas difíciles, como lo han demostrado los recientes problemas durante el campeonato mundial de atletismo en Qatar”, explica Carole Gomez.

“El mercado prevalece por encima de los aspectos deportivos. La bonanza financiera de los países del Golfo lleva a los organizadores a buscar mercados jugosos, a costa del respeto por los derechos humanos”, añade en diálogo con France 24 Raphaël Le Magoariec, estudiante de doctorado, especialista en la geopolítica del deporte en los países del Golfo Pérsico, del laboratorio Mundo Árabe y Mediterráneo (EMAM) de la Universidad de Tours.

Un boicot difícil de organizar

“La situación de los derechos humanos en Arabia Saudita es desastrosa. Es uno de los países que más aplica la sentencia de pena de muerte. Hubo 184 ejecuciones en 2019. También es un país que se distingue por encarcelar opositores y activistas por los derechos humanos, tal como nos lo recuerdan los casos de Raif Badawi y Loujain al-Hathloul”, destaca Samuel Hanryon, miembro de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), entrevistado por France 24.

“También podríamos mencionar las violaciones efectuadas por Arabia Saudita en el extranjero y en particular en Yemen, donde los sauditas son acusados de haber cometido crímenes de guerra”, agregó.

Durante el Rally Dakar, la FIDH se movilizó junto con otras asociaciones para tratar de realizar una toma de consciencia entre los participantes y pedir una protesta simbólica. Pero fue en vano.

“Es complicado que los deportistas respondan a nuestras peticiones. Están restringidos por las organizaciones deportivas que los emplean y por sus patrocinadores. Ya no estamos en la época de Jesse Owens y de Mohamed Ali”, confiesa desconsolado Samuel Hanryon.

“Con frecuencia nos contestan que no les corresponde a ellos tomar posición porque están allí para hacer deporte y no política. Pero con solo asistir a esas competencias ya están haciendo política dado que, así no lo quieran, están haciendo parte de la política del ‘sportwashing’ de los sauditas”, apunta el defensor de los derechos humanos.

“Otro de los argumentos es que están contribuyendo a la apertura del régimen saudita. Sin embargo, en ese caso también están retomando el discurso saudita. Pero ese discurso está lejos de derivar en acciones concretas”, sentencia.

Inversiones masivas que también responden a una demanda local

Todos esos aspectos no sacian el apetito saudita cuando se trata de deporte. Esos golpes mediáticos, que se inscriben en el plan de reformas “Visión 2030” lanzado en 2016 por el príncipe heredero Mohamed bin Salman, también están destinados a preparar al país para un futuro sin petróleo, diversificando la economía y atrayendo inversionistas.

“Con estas inversiones, Arabia Saudita tiene un objetivo triple: diversificar su economía, que actualmente sigue dependiendo esencialmente de los hidrocarburos, utilizar el ‘soft power’ para destacar en la escena internacional y afianzar su posición en un asunto del cual se han adueñado los vecinos y rivales de Qatar y de Emiratos Árabes Unidos”, afirma Carola Gomez.

El desarrollo del deporte en el reino también responde a las demandas sociales: la monarquía espera satisfacer las necesidades de su población joven, -el 70% de los 34 millones de sauditas tiene menos de 30 años- frustrada por el arcaísmo de su país.

“El poder considera que el deporte es un vector de estabilidad política” explica Raphaël Le Magoariec. “La población saudita es muy joven y está ávida de apertura y actividad. Estas competencias le ofrecen entretenimiento a esa juventud”, considera.

El académico destaca el éxito que han tenido estas competencias a nivel de público. Mientras que con frecuencia los eventos realizados en los países vecinos reciben burlas por la falta de concurrencia en los estadios, los partidos organizados en Arabia Saudita por lo general agotan las entradas.

“Es posible establecer una tipología bastante sencilla en las competencias que se organizan. Por un lado, los eventos de fútbol, boxeo o incluso de lucha libre están dirigidos sobre todo a los sauditas. Por otro, el Dakar y la carrera de ciclismo le interesan poco a los locales pero permiten darle valor al patrimonio local y desarrollar el turismo. Efectivamente, no hay nada como una carrera de ciclismo o un Rally Dakar para transformar Arabia Saudita en una postal”, apunta Raphaël Le Magoariec.

Difundir valores a través del deporte

En el pasado Arabia Saudita nunca se destacó en las competencias deportivas. En sus once participaciones en los Juegos Olímpicos, el reino solo ha obtenido tres medallas. Sin embargo, la nueva generación de líderes sauditas, encarnada por Mohamed bin Salman, quiere invertir esta tendencia.

“Está entre los lineamientos del plan Vision 2030. La idea es también difundir a través del deporte valores como la autosuperación. Son valores acordes al desarrollo económico y a los cambios sociales", analiza Raphaël Le Magoariec.

Según este especialista en geopolítica del deporte en los países del Golfo Pérsico, el objetivo de las inversiones masivas es estructurar la práctica del deporte en el reino al igual que la formación para que los atletas sauditas puedan ser figuras competitivas. Para impulsar este objetivo, el Estado asignó un fondo de varios cientos de millones de euros para mejorar la competitividad del campeonato de fútbol. El país tiene prevista la construcción de cuatro nuevos estadios de fútbol para los cuatro principales clubes del país: Al Hilal (Riad), Al Nasr (Riad), Al Ittihad (Yidda) y Al Ahli (Yeda). Estos complejos deberían poder acoger alrededor de 40.000 espectadores y obedecer las normas internacionales.

Tras el tour de ciclismo, se realizará una carrera de caballos que tendrá lugar en el reino el 29 de febrero. Y constantes rumores afirman que Mohamed bin Salman está muy interesado en comprar un equipo inglés y que ya habría realizado ofertas por Manchester United y Newcastle. Además, el reino está negociando la organización de una carrera de Fórmula Uno tras el éxito que tuvo la de Fórmula E realizada a finales de 2019.

Artículo traducido de su versión original en francés.

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