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El director del Fida pide auxilio para los campesinos pobres ante el cambio climático

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Roma (AFP)

Ayudar a un campesino de Malawi a contar con herramientas o a jóvenes de Bangladés a criar aves de corral, no sólo sirve para combatir el hambre sino también a frenar las migraciones por el calentamiento global, sostiene el presidente de Fida, Gilbert Houngbo.

El líder del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, el llamado banco de los pobres, la agencia especializada de la ONU que presta dinero para la agricultura en los países en desarrollo, lanzó un verdadero grito de auxilio para los pequeños productores agrícolas.

"Es un llamamiento excepcional porque los desafíos por el cambio climático aumentan", explicó en una entrevista concedida a la AFP.

Houngbo considera "imposible erradicar la pobreza en el mundo", uno de los objetivos fijados por la ONU, "si no comenzamos por ayudar a los pequeños productores".

Por ello la agencia de la ONU, con sede en Roma, pidió una contribución de 1.700 millones de dólares a los 177 Estados miembros de la organización para el período 2022-2024.

Un aumento del 50%, con el fin de multiplicar la ayuda para los campesinos ante el aumento del número de personas que padecen hambre en el mundo y el nuevo reto global que representa el cambio climático y el calentamiento del planeta.

"Las necesidades han aumentado mucho", reconoció el dirigente, que pide "actuar de acuerdo con la situación real", ya que el 80% de los pobres del mundo viven en zonas rurales y producen el 50% de las calorías del mundo.

"Nuestro objetivo es mostrar que todos los temas están vinculados, no debemos tratarlos por paquetes", advierte.

"Es que los pequeños agricultores están totalmente afectados por el cambio climático: sea para frenarlo como para adaptarse. Tenemos que ayudar al mundo rural" de los países en desarrollo, reiteró.

"Sin embargo, la mayoría de los fondos para el clima se usan para aquellos que emiten gases" con efecto invernadero, subraya.

- El papel del sector privado -

Durante su reposición anterior en 2017, el Fida había obtenido 1.100 millones de dólares en contribuciones financieras voluntarias.

Los principales donantes del fondo hasta la fecha han sido los países del G7 y los países nórdicos, que representan casi las tres cuartas partes del presupuesto básico de la entidad.

También aportan China, Holanda, India, Arabia Saudita, Suiza, Irlanda y Austria, reconoció Houngbo.

El llamamiento del político togolés, que fue primer ministro de Togo del 2008 al 2012, fue lanzado esta martes durante la 43ª Junta de Gobernadores de la Fida, que se clausura miércoles en Roma.

La "contribución básica" proviene de los Estados y se complementa con los reembolsos de los préstamos que otorga el FIDA, con préstamos y co-financiaciones hechas por los Estados beneficiarios y con las donaciones de instituciones multilaterales y del sector privado.

A la asamblea fueron invitados como observadores por Houngbo la fundación Bill y Melinda Gates, activa en el campo de las semillas en África, así como el grupo estadounidense para la agroalimentación Mars, que está involucrado en el cultivo de cacao.

Para el 2030, el Fida pretende ayudar a más de 250 millones de personas de zonas rurales a aumentar sus ingresos de al menos el 20%.

El proyecto tiene en cuenta que el número de personas desnutridas y con hambre volvió a aumentar a partir del 2015 (820 millones en 2018) y que el Banco Mundial estima que el cambio climático podría llevar a la pobreza a más de 100 millones de personas, la mitad de ellas pertenecientes al sector de la agricultura y víctimas de fenómenos como la desertificación y la menor productividad.

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