Saltar al contenido principal

En medio de protestas, el Gobierno libanés logró la confianza del Parlamento

El rastro de humo que deja el gas lacrimógeno durante una protesta que busca evitar que parlamentarios y funcionarios del gobierno lleguen al parlamento para un voto de confianza, en Beirut, Líbano, 11 de febrero de 2020.
El rastro de humo que deja el gas lacrimógeno durante una protesta que busca evitar que parlamentarios y funcionarios del gobierno lleguen al parlamento para un voto de confianza, en Beirut, Líbano, 11 de febrero de 2020. © Aziz Taher / Reuters

En un país al borde del colapso económico y que vive jornadas de protestas ininterrumpidas, el nuevo Gobierno presentó su plan de acción al Parlamento, el cual fue aprobado a pesar de los miles de manifestantes que chocaban con las fuerzas oficiales al grito de "no confianza". Hay reportes de cientos de heridos.

Anuncios

Una escena para entender el clima en Beirut este 11 de febrero: el vehículo oficial de Demianos Kattar, uno de los ministros del nuevo gabinete libanés, fue atacado con huevos por manifestantes que querían impedir que llegara al Parlamento, donde se votó el respaldo favorable al plan del nuevo Gobierno para salir de la grave crisis que tiene al país al borde del colapso.

"El nuevo Gobierno encabezado por Hassan Diab ha ganado la confianza del Parlamento con 63 votos a favor, 20 en contra y una abstención", informó la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANN).

Los 128 diputados restantes boicotearon la sesión, aunque hubo quorum suficiente para sacar adelante la votación.

El primer ministro libanés, Hassan Diab, se dirige al Parlamento el 11 de febrero de 2020.
El primer ministro libanés, Hassan Diab, se dirige al Parlamento el 11 de febrero de 2020. © AFP

Fue un día clave para el Gobierno, que lucha por ganar credibilidad en medio del rechazo ciudadano que lo ve como la continuidad del exprimer ministro Saad Hariri. Para intentar dirigir al país, el Gobierno en funciones cuenta con el respaldo de los principales actores del poder y varios partidos, entre ellos el grupo pro-iraní Hezbolá.

Pero es ese apoyo el que genera escepticismo entre los manifestantes que demandan reformas y cambios para paliar la peor situación financiera del país desde el fin de la guerra civil. El Líbano es uno de los países del mundo con mayor deuda, alimentada por décadas de gasto y corrupción.

 

La policía libanesa dispara gases lacrimógenos durante una protesta que busca evitar que parlamentarios y funcionarios gubernamentales lleguen al parlamento para un voto de confianza, en Beirut, Líbano, 11 de febrero de 2020.
La policía libanesa dispara gases lacrimógenos durante una protesta que busca evitar que parlamentarios y funcionarios gubernamentales lleguen al parlamento para un voto de confianza, en Beirut, Líbano, 11 de febrero de 2020. © Aziz Taher / Reuters

Aunque la gota que rebosó la copa fue el intento de Hariri de decretar un impuesto a las llamadas por medio de la plataforma de mensajería instantánea WhatsApp el año pasado, rápidamente los reclamos se hicieron más amplios y las calles de las principales ciudades del Líbano se llenaron entonces de manifestantes que pedían la renuncia del líder, la cual finalmente llegó a finales de octubre.

Pero a pesar del paso al costado, las manifestaciones no cesaron. Los ciudadanos pedían cambios profundos y la renuncia de la élite política a la que tachan de corrupta e incompetente. En ese clima fue elegido el exministro de educación y profesor universitario Hassan Diab, respaldado por la alianza de sectores políticos tradicionales. Para los manifestantes es uno más del sistema.

Diab, sin embargo, anunció que su plan de gobierno contemplaba algunas medidas urgentes para paliar, primero, la crisis financiera. En este momento, un ciudadano promedio libanés sufre altas restricciones en los servicios bancarios, además, sufre la fuerte depreciación de su moneda y una deuda externa que roza el 150% del PIB.

Con la aprobación del plan del Gobierno, vienen "algunas medidas dolorosas"

"La gente está sufriendo y el gobierno no está escuchando", dijo Lama Tabbara, de 34 años, y desempleada, a Reuters. "Lleva mucho tiempo arrancar un viejo árbol podrido de raíz y eso es lo que este gobierno representa", agregó.

En medio de las protestas de este martes, un banco de la zona financiera fue quemado por los manifestantes.

Pese al bloqueo que los manifestantes pusieron a los parlamentarios que llegaban a votar el respaldo al plan del Gobierno, finalmente lograron entrar. En la sesión en el Parlamento, el primer ministro advirtió que deberá tomar "algunas medidas dolorosas" para salir de la crisis como cortar las tasas de interés y buscar ayuda extranjera además de ejecutar acciones contra la corrupción y reformas judiciales para garantizar la independencia.

La eventual intervención del Fondo Monetario Internacional divide aguas y no solo entre los manifestantes y el Gobierno. Uno de sus aliados, Nahib Berri, del movimiento Amal, parte del Gobierno, advirtió que: "La gente del Líbano no podría aguantar las condiciones del Fondo Monetario Internacional, el país no es Grecia o Argentina (países que vivieron crisis similares)". Sin embargo, Berri pidió asesorarse con los expertos técnicos de ese organismo para superar la crisis.

Y aunque finalmente el voto del Parlamento fue positivo, cientos de los manifestantes que pedían el rechazo al plan del Gobierno terminaron heridos. La Cruz Roja Internacional dice que por lo menos 373 sufrieron heridas; 45 de mayor gravedad tuvieron que ser internados en centros asistenciales.

Con Reuters y AP

Boletines de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.