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Los resultados legislativos transforman el tablero político en Irlanda

Mary Lou McDonald, presidenta del partido de izquierda Sinn Féin, celebró en Dublín los conteos parciales que se realizaron el 9 de febrero, un día después de las elecciones a Parlamento.
Mary Lou McDonald, presidenta del partido de izquierda Sinn Féin, celebró en Dublín los conteos parciales que se realizaron el 9 de febrero, un día después de las elecciones a Parlamento. © Phil Noble / Reuters

El Parlamento irlandés quedó bastante dividido, luego de que el partido de izquierda Sinn Féin escalara a ser la segunda colectividad con más sillas. Esto hará más difícil la tarea de buscar coaliciones, al punto que los históricos rivales políticos podrían buscar alianzas.

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A la cabeza de las votaciones y por muy poca ventaja, el partido de centro Fianna Fáil fue el que más escaños obtuvo al terminar con 38 de los 160 que se disputaron en las elecciones generales del sábado 8 de febrero. Esta tradicional colectividad es liderada por Micheál Martin, quien abandera la oposición irlandesa. 

La sorpresa la dio el nacionalista Sinn Féin y antiguo brazo político del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés), que sacó 37 puestos. Aunque no ganó como lo predecían las encuestas a boca de urna, estas votaciones lo dejan muy bien posicionado pues, por primera vez en la historia, esta colectividad venció al tradicional Fine Gael y con esta jugada, terminó con el bipartidismo de 80 años. 

Estas elecciones también podrían marcar el fin de los nueve años de gobierno del partido democristiano, liderado por el primer ministro, Leo Varadkar; pues el Fine Gael quedó en el tercer puesto con 35 curules.

Estos resultados tan divididos hacen necesarias las coaliciones entre por lo menos dos terceras partes de los legisladores para poder formar un gobierno. 

La dificultad de hacer alianzas en medio de las divisiones

El nuevo poder que tendrá el Sinn Féin es en gran parte gracias a Mary Lou McDonald, la presidenta de la colectividad. Logró marcar un antes y un después en ese movimiento, al representar una nueva generación que no tiene vínculos con la lucha armada del IRA. 

Sus banderas de una República de Irlanda unida, lo que incluye a Irlanda del Norte, y sus críticas a la crisis de vivienda, el encarecimiento del alquiler o el deterioro de la sanidad pública captaron el descontento de una gran parte de la ciudadanía que se tradujo en votos. 

"Esta campaña ha girado en torno al cambio. La gente ha votado a Sinn Féin para que esté en el Gobierno, para que marque la diferencia, para ponernos a prueba, para cumplir con las promesas", explicó McDonald en una entrevista con la cadena pública RTE antes de conocerse los resultados.

La fuerza política con la que queda luego de los comicios hace que los grandes partidos no puedan ignorarla. Pero en medio de la fragmentación legislativa, no parece viable que haya alianzas de los partidos tradicionales con el Sinn Féin. 

Varadkar y Martin siguen insistiendo en que no pactarán con los republicanos por su pasado violento y sus políticas económicas, que tachan de populistas y radicales.

Los democristianos creen que podría atraer a varios independientes y partidos minoritarios, pero incluso esa opción podría no ser viable si no se dan los números necesarios, por lo que Varadkar no ha descartado formar una gran coalición con su rival histórico, el Fianna Fáil.

Los democristianos ya permitieron al FG gobernar en minoría durante la pasada legislatura con un acuerdo con el que apoyaron los presupuestos generales y se abstuvieron en votaciones parlamentarias clave, como mociones de censura.

No obstante, ese acomodo les ha costado votos en estas elecciones, pues la ciudadanía considera que existe "compadreo" entre los hasta ahora grandes partidos irlandeses para seguir repartiéndose el poder. Además, la popularidad del primer ministro Varadkar ha caído en los últimos meses. 

Por su parte, McDonald pidió ser parte del próximo gobierno y ha dicho que preferiría gobernar sin el apoyo de Fianna Fáil y Fine Gael. En cambio, aspira a buscar alianzas con el Partido Verde y los Laboristas y con diputados independientes e izquierdistas para tratar de formar un Gobierno progresista.

El objetivo de su partido es reunir a Irlanda con Irlanda del Norte, por lo que McDonald ha dicho que la condición para hacer coaliciones es preparar un referendo y presionar al gobierno de derecha de Boris Johnson para realizarlo en los próximos cinco años. 

El Sinn Féin fue el partido más votado

Aunque no quedó con la mayoría de las sillas, el partido republicano fue el más votado al sacar el 24,5 % de los sufragios de primera preferencia, frente al 22,2 % del Fianna Fail, el 20,9 % del Fine Gael, el 7,1 % del Partido Verde y el 4,4 % del Laborista.

Esto se debe a que en el complejo sistema electoral se permite la transferencia de votos entre aspirantes -procedentes de segundas y posteriores opciones expresadas en la papeleta-. De hecho, el Fine Gael contaba con que varios de los votos del Sinn Féin se fueran a sus filas y así sacar más escaños que los republicanos. 

Pero a la final lo que ocurrió fue que algunos votos se fueron a otras formaciones de izquierdas y no a los democristianos, lo que hizo que el Fine Gael quedara en el tercer lugar y el Sinn Féin en el segundo por la disminución de sufragios. 

Con EFE 

 

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