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Treinta años de la liberación de Mandela, la excarcelación que cambió a Sudáfrica

Nelson Mandela y su mujer, Winnie Mandela, a la salida de prisión del político el 11 de febrero de 1990.
Nelson Mandela y su mujer, Winnie Mandela, a la salida de prisión del político el 11 de febrero de 1990. © Ulli Michel / Reuters

Nelson Mandela, el líder sudafricano que ganó un Nobel de Paz por su lucha contra la segregación racial, estuvo entre rejas durante 27 años por su actividad política. La amnistía que recibió en 1990 determinó el rumbo de la historia de Sudáfrica, marcada por este hombre que llegó a ser el primer presidente negro del país.

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El 11 de febrero de 1990 muchos vieron la cara de Nelson Mandela por primera vez. Con 72 años, Mandela salía de la prisión Victor Verster, en Sudáfrica, vestido de traje y al lado de Winnie Mandela, su pareja. Ambos con el puño en alto. El activista llevaba 27 años tras las rejas y, a pesar de que se había convertido en uno de los presos políticos más famosos del mundo, nunca antes su rostro había sido televisado en directo alrededor del mundo como en esta ocasión. 

Mandela volvía a ser un hombre libre a pesar de que estaba cumpliendo una condena a cadena perpetua. El entonces presidente, Frederik Willem De Klerk, había decidido amnistiarlo para acercarse un paso más al fin del apartheid, el sistema de segregación racial que históricamente mantuvo en Sudáfrica a una minoría blanca en el poder, mientras despojaba de derechos a la mayoría negra. 

Ese día, Mandela se dirigió a Cape Town, desde donde pronunció un célebre discurso: "He albergado el ideal de una sociedad libre y democrática, donde todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y que quiero alcanzar, pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy preparado para morir". 

Miles de personas aclamaron sus palabras, en una Sudáfrica que cada vez daba pasos más decididos hacia terminar con el racismo estructural que permeaba todo el país. Mientras Mandela vivía casi tres décadas apartado del mundo, muchos habían seguido con su lucha y lo habían convertido en un símbolo de la Justicia y la igualdad. 

Treinta años después, Sudáfrica volvió a rendirle homenaje a su expresidente en varios actos multitudinarios. El actual presidente, Cyril Ramaphosa, recordó así a su predecesor: "Hace treinta años Mandela estuvo aquí para hablar y yo le sostenía el micrófono mientras hablaba por primera vez. Aquí recibimos a Nelson Mandela y celebramos su liberación. El 11 de febrero será un día recordado como uno de los más memorables de la historia del mundo". 

Tres décadas de un duro cautiverio 

Los 27 años de reclusión empezaron a raíz de su liderazgo en el Congreso Nacional Africano (CNA), una organización política y armada que luchaba contra el Gobierno del apartheid. Fue tachado de terrorista por parte de las autoridades y sentenciado por "sabotaje" contra el Estado. 

Gran parte del cautiverio de Mandela transcurrió en la prisión de Robben Island, conocida por sus terribles condiciones. Durante varios años, el político habitó una celda mínima, sin las instalaciones adecuadas, y solo podía recibir cartas una vez cada seis meses y tener una visita anual. 

Miembros de la Comisión que recibieron a Mandela en su salida a prisión se reúnen alrededor de su estatua en Cape Town, Sudáfrica, el 11 de febrero de 2020.
Miembros de la Comisión que recibieron a Mandela en su salida a prisión se reúnen alrededor de su estatua en Cape Town, Sudáfrica, el 11 de febrero de 2020. © Sumaya Hisham / Reuters

Pero la última parte de reclusión mejoró en los presidios de Pollsmoor y Victor Verster, en parte debido a la presión internacional que se acrecentaba para liberar a Mandela. De hecho, cinco años antes de su liberación el Gobierno ya le había ofrecido salir de la cárcel a cambio de que renuciara a su vida pública y política, algo que Mandela rechazó. 

La vida política de Mandela

Y si no lo hubiera rechazado, la historia de Sudáfrica podría ser diferente. Poco después de su liberación, Mandela pasó a liderar el CNA, ya legalizado como partido político, y así encabezó las negociaciones con De Klerk para empezar a desarmar el sistema de segregación racial. Las negociaciones y los éxitos que desencadenaron, les llevaron a ganar en conjunto el premio Nobel de la Paz en 1993.

Los avances logrados por los dos políticos empujaron a Sudáfrica a celebrar en 1994 sus primeras elecciones democráticas y multirraciales, unas elecciones que Mandela ganó con un apoyo arrasador. Así, quien aún estaba preso cuatro años antes, se convirtió en el primer presidente negro del país. 

Mandela marcó su mandato con un discurso de reconciliación. De hecho, su vicepresidente no era otro que De Klerk, un representante de la otra orilla política con quien construyó un Gobierno enfocado a unir Sudáfrica. El político renunció a la reelección en 1999 para dar paso a una nueva generación.

Treinta años después de la liberación de Mandela, el CNA sigue manteniendo el Gobierno de Sudáfrica, con más del 50% de los votos en todas las elecciones que se han celebrado. 

Con EFE y Reuters

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