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ELN: ¿qué tan poderosa es la guerrilla que anunció un paro armado en Colombia?

Los frentes del ELN tienen autonomía. Sin embargo, todos reconocen  las instrucciones del comandando central.
Los frentes del ELN tienen autonomía. Sin embargo, todos reconocen las instrucciones del comandando central. Raul Arboleda / AFP

La guerrilla marxista-leninista Ejército de Liberación Nacional, que actualmente se concentra en crecer en sus zonas históricas, anunció un paro armado de 72 horas en Colombia, lo que tiene a varias regiones sumidas en la zozobra. ¿Qué tanto impacto puede tener? ¿Qué responde el Gobierno?

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El anuncio de un nuevo paro armado por parte de una guerrilla vuelve a ser noticia en Colombia. El responsable: el Ejército de Liberación Nacional (ELN), una guerrilla marxista-leninista con más de 50 años en armas.

La medida ilegal, que busca la parálisis de comercios y vías de acceso en sus zonas de operación, comprende amenazas de ataques armados so pena de no seguir las instrucciones.

El paro iniciaría el 14 de febrero y terminaría el 17 de febrero; una situación que tiene en alerta no solo al Gobierno del presidente Iván Duque sino a miles de habitantes en las zonas de influencia de esa guerrilla hasta la capital, Bogotá.

El miedo se pasea de nuevo en el país que lucha por implementar un Acuerdo de Paz con la otrora guerrilla más antigua y poderosa del país suramericano: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hoy desmovilizadas. Pero esa esperanza de paz se convirtió zozobra ante la lentitud en la implementación y el fortalecimiento del ELN y otros grupos ilegales vinculados al narcotráfico.

El presidente Iván Duque, del partido que le hizo oposición a los Diálogos de Paz celebrados en La Habana bajo el gobierno de Juan Manuel Santos, sostiene que está tomando todas las medidas de seguridad para prevenir cualquier ataque. Su ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, manifestó que las tropas están listas para prevenir cualquier "acción que estos terroristas pretendan adelantar". La retórica oficial no ofrece calma.

Y aunque el historial de ataques del ELN en sus regiones de influencia se recuerdan con terror, en la memoria colectiva está marcado el 17 de enero de 2019: una camioneta cargada de explosivos penetró la escuela de policía General Santander, en Bogotá. Era conducida por un veterano del ELN, quien activó las cargas una vez estaba cerca a uno de los edificios. La explosión fue salvaje, no tanto como su resultado: 22 cadetes muertos y 80 más quedaron heridos.

Con ese recuerdo vivo, el miedo a un ataque se mezcla con la alerta del Gobierno a una situación que en Colombia se creía superada y a la capacidad de acción de una guerrilla que se ha fortalecido en los últimos años.

Celis: "El Gobierno ha manejado mal está situación y ha generado un pánico colectivo"

Para María Victoria Llorente, directora de la organización civil Fundación Ideas para la Paz, que publicó un informe sobre la composición y acción de esa guerrilla recientemente, es evidente el fortalecimiento del grupo. La organización cifra en alrededor de 4.000 los hombres en armas del ELN. Llorente dice que esa guerrilla "venía creciendo desde 2011 y ha logrado consolidarse en zonas históricas que compartían con las FARC".

Y aunque el grupo armado adelantaba unos diálogos con el anterior gobierno, una vez llegó Duque al poder, los suspendió. Días después, con el ataque a la escuela de policías, enterró completamente la posibilidad de negociar y pidió a Cuba, país garante de los cesados diálogos, la extradición de los jefes negociadores.

Desde entonces las acciones armadas de esa guerrilla han venido aumentando, al igual que su presencia en los municipios. Pero su capacidad de incidir en gran parte del país genera dudas a los analistas.

Mapa con el crecimiento de las acciones militares del ELN entre 2011 y 2018, Fuente Ideas para la Paz
Mapa con el crecimiento de las acciones militares del ELN entre 2011 y 2018, Fuente Ideas para la Paz © FIP

Para el experto en conflicto Luis Celis, la reacción del Gobierno al paro armado ha sido mal manejada. "El ELN tiene presencia efectiva en 10% del territorio, 112 municipios, allí puede afectar. Pero no tiene capacidad de afectar gran parte del país. El Gobierno ha manejado mal está situación y ha generado un pánico colectivo".

Las regiones en alerta por el paro del ELN

La guerrilla no solo ha logrado mantener sus zonas históricas como Norte de Santander y Arauca, cerca de la frontera con Venezuela, o el Pacífico colombiano, sino que está en etapa de expansión hacia unas nuevas.

Para María Victoria Llorente, el ELN está en una etapa de despliegue hacia otras zonas que eran territorios de las FARC como en "Nariño, Cauca, Sur de Bolívar y Bajo Cauca". Y parte de su estrategia militar ha sido evitar los grandes frentes o ejércitos que tenía las FARC para organizarse a manera de nodos territoriales. "Su propósito estratégico no es llegar al poder, sino la resistencia", agregó.

Desde la expansión del ELN, sumado a la disputa en territorios con otros grupos armados ilegales vinculados al narcotráfico, la situación humanitaria en Colombia ha empeorado drásticamente. Y esto con el agravante de que la insurgencia cuenta con "acceso a recursos ilimitados: le ganó el pulso al EPL en el Catatumbo y controla las rentas de las economías ilegales en la larga frontera con Venezuela", agrega Llorente.

Y es precisamente esa frontera entre los dos países, que no mantienen relaciones diplomáticas desde la llegada del nuevo gobierno colombiano, la que se ha vuelto retaguardia militar del ELN, según denuncia el Ejército de Colombia.

Mapa de la presencia de grupos ilegales en la frontera entre Colombia y Venezuela, fuente Fundación Pares
Mapa de la presencia de grupos ilegales en la frontera entre Colombia y Venezuela, fuente Fundación Pares © Fundación Pares

Según Llorente, en una zona selvática de Venezuela, que el Gobierno de Nicolás Maduro proyecta como un eje de desarrollo y es conocida como el Arco Minero, el ELN y otros grupos ilegales están ganando influencia y presencia. "Por el rompimiento de relaciones con Venezuela ya no hay canales de información y es más insegura la frontera. Ya no se sabe qué pasa con el ELN allá", se lamenta.

Para Celis, el diagnóstico del Gobierno colombiano, que pretende culpar a Maduro del crecimiento de la guerrilla, es exagerado. "Desde hace décadas el ELN ha tenido en suelo venezolano una zona de descanso e incluso funcionan a veces como fuerza paraestatal. Pero la realidad es que ni el Estado colombiano, ni el venezolano tienen control de la frontera bilateral".

Sobre el particular, la Fundación Pares publicó un informe que tituló 'Fronteras sin Dios ni ley' donde registraba el auge de grupos ilegales en la zona limítrofe y el asesinato de centenares de migrantes.

Entonces, ¿cómo lidiar y qué hacer con el ELN?

El paro armado es una prueba más del retroceso en las condiciones de seguridad del país cafetero, una situación que se evidencia en el constante asesinato de líderes sociales y excombatientes de las FARC que firmaron el Acuerdo de Paz, además del crecimiento de los grupos ilegales. Esto además en medio de un panorama de protestas sociales.

Victoria Llorente resalta que entre varias medidas, la mejor sería implementar los compromisos pactados en La Habana. Especialmente lo que tiene que ver con la inversión pública en las zonas priorizadas por su relación con el conflicto, zonas conocidas en el lenguaje técnico del Acuerdo como Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).

"El ELN tiene una relación importante con algunas organizaciones civiles. Suplir las necesidades de la gente en los PDET, programas que surgen en un proceso participativo desde las veredas más recónditas, le quitaría el argumento a esa guerrilla", agregó.

Foto de archivo de la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Foto de archivo de la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional (ELN). © Luis Robayo / AFP

Por su parte, Luis Celis es categórico: "La política de seguridad de este Gobierno es un fracaso porque no es un tema militar, hay comunidades que sufren y buscan el canal de entendimiento para resolver esa violencia".

Pero la salida política o el diálogo parece improbable en medio del discurso del actual Gobierno y de unos precedentes de violencia enquistados en la sociedad, que Celis resume en una frase: "Hay fuerzas muy poderosas que viven de la violencia en Colombia".

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