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El whisky y el Brexit, un trago todavía amargo

El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, prueba el whisky durante una visita a la Destilería Roseisle de Diageo, cerca de Elgin, al noreste de Escocia, el 7 de noviembre de 2019.
El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, prueba el whisky durante una visita a la Destilería Roseisle de Diageo, cerca de Elgin, al noreste de Escocia, el 7 de noviembre de 2019. © Daniel Leal-Olivas / AFP

Durante los últimos tres años, el Brexit ha causado incertidumbre en todos los sectores y empresas del Reino Unido. Ahora que el divorcio es una realidad, en Escocia se prenden las alarmas por la posibilidad de que se impongan aranceles a las exportaciones de whisky al mercado europeo.

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En Escocia la palabra "whisky" no se escribe así, a secas. Su verdadero nombre es Scotch Whisky. Y no sorprende, no podía ser de otra manera. Este es el producto nacional por excelencia, una marca reconocida y uno de los principales motores de la economía, ya que representa el 70 por ciento de las exportaciones del país y un atractivo para el turismo internacional.

Cada día, especialmente en las calles cercanas al Castillo de Edimburgo, la capital escocesa, se encuentran tours interactivos que ofrecen a los turistas internacionales los secretos de la elaboración, producción y cómo disfrutar, adecuadamente, una copa de este icónico trago nacional. Cada año se reciben, además, dos millones de visitantes en las destilerías.     

En esos tours se resalta que, para ser llamado Scotch Whisky, el licor debe madurar en barriles de roble durante al menos tres años.

En la destilería Auchentoshan, cerca de Glasgow, Escocia, el whisky se puede almacenar hasta 25 años en barriles de roble antes del embotellado.
En la destilería Auchentoshan, cerca de Glasgow, Escocia, el whisky se puede almacenar hasta 25 años en barriles de roble antes del embotellado. © Andy Buchanan / AFP

Cada segundo, asegura la Asociación de Whisky Escocesa, 41 botellas se envían a 175 mercados en el mundo, lo que significa que al año se exportan más de 1.280 millones de botellas. La industria genera 10.000 empleos en Escocia y 40.000 en todo el Reino Unido.   

Para garantizar la estabilidad de esta industria, el whisky escocés necesita tener acceso al bloque de los 27 países, uno de sus principales mercados. Que el posible impacto del Brexit se traduzca en la imposición de tarifas que, de paso, incrementen los precios del licor, es el gran temor de la industria. Lo que se espera es que las exportaciones al mercado europeo, de más de 500 millones de personas, tengan mínimas dificultades.  

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En entrevista con France24, el vocero de la Asociación de Whisky Escocesa aseguró que aún queda “mucho por hacer” para acordar los términos de la relación comercial futura entre Londres y Bruselas.

“Será necesario avanzar rápidamente en una serie de cuestiones complejas si nuestra industria y otras están completamente preparadas para las nuevas condiciones comerciales después del final del período de implementación. Es importante para nosotros que no haya nuevas barreras para el comercio con la UE y que continuemos con la protección geográfica”.

La Asociación también exhorta al gobierno a que en caso de que se acuerde un nuevo sistema aduanero, este sea antes aprobado por la industria antes de entrar en vigencia.

Lo que crea más temor es que no hay certeza de cuáles serán los verdaderos efectos del Brexit en la economía del Reino Unido como conjunto. Por ello, la importancia de lograr una negociación que favorezca los intereses de todos los países que lo integran y el acceso de sus industrias locales al mercado de la Unión Europea. 

“Made in Scotland”

Escocia, es tal vez, el país dentro del Reino Unido con la identidad cultural más fuerte. En sus calles se escuchan los profundos sonidos de lamento de las gaitas y los hombres usan faldas llamadas kilt para las celebraciones.
Tiene seis regiones productoras de whisky. Cada una aporta un sabor, madurez y aromas diferentes. Se dice que hay al menos 20 millones de barriles del licor escondidos en la tierra esperando ser descubiertos. 

El asistente de destilación, Matthew Pauley, trabaja en el Centro Internacional para la elaboración de cerveza y destilación en Edimburgo, Escocia, el 28 de febrero de 2018.
El asistente de destilación, Matthew Pauley, trabaja en el Centro Internacional para la elaboración de cerveza y destilación en Edimburgo, Escocia, el 28 de febrero de 2018. © Andy Buchanan / AFP

Ruth Watson, la vocera de Keep Scotland the Brand, y defensora de la independencia, explicó en France24 que el Brexit también abre la posibilidad para que los productos locales pierdan su reconocimiento internacional. “Hay verdaderos problemas para Escocia”, señala.

Aunque la industria del whisky ha protegido la marca Scotch Whisky con registro geográfico, de marca y protección en la legislación local, Watson considera que no será suficiente para futuras negociaciones comerciales. “Los estadounidenses han dejado claro que quieren el derecho de llamar a su whisky escocés. Los peruanos quieren embotellar whisky escocés en Perú y llamarlo escocés”.

Añade que “como parte de futuros acuerdos comerciales, pueden cambiar la definición de Scotch. Tenemos una gran amenaza a la identidad de nuestra marca y la confianza del consumidor”.

Las tarifas en Estados Unidos

El sector del whisky escocés ya empezó a sufrir duros golpes. En octubre de 2019, Estados Unidos, su mercado más importante, impuso un arancel del 25 por ciento a este producto, afectando su competitividad en el mercado norteamericano, como retaliación por la disputa con el consorcio aeronáutico Airbus.

Según cifras de la Asociación de Whisky, las exportaciones en 2018, solo a este mercado, fueron de un billón de libras esterlinas, lo que significa que se enviaron 137 millones de botellas solo a ese país.    

La industria del Whisky afirma que ese arancel oscureció el panorama y después “la incertidumbre planteada por Brexit se agravó para nuestra industria”.

“Hemos dejado claro que el gobierno del Reino Unido debe garantizar que este arancel se elimine antes del lanzamiento de futuras negociaciones comerciales entre el Reino Unido y Estados Unidos”.

Y es que el gobierno británico ha fijado como prioridad en el post Brexit lograr el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. El presidente Donald Trump también ha resaltado la importancia de abrirles las puertas comerciales al Reino Unido, aunque formalmente no se ha avanzado.    

En su presentación de las bases para una nueva relación entre Londres y Bruselas, el primer ministro Boris Johnson habló de “tarifas punitivas en el Scotch whisky” y por eso dijo que era hora de que “creo que todos estamos de acuerdo, se reduzcan esos aranceles”.

Este guiño del premier a uno de los tesoros escoceses cobra importancia, especialmente, en este momento político, en el que el gobierno regional escocés, liderado por Nicola Sturgeon, exige cada vez con más vehemencia un segundo referendo para independizarse del Reino Unido y poder unirse, como miembro independiente, a la Unión Europea.  

Boris Johnson ahora tiene menos de un año para establecer nuevas normas de comercio con la Unión Europea. Esta icónica industria espera una relación en la que su marca este protegida y sus productos accedan fácilmente a los países europeos.

En los tours del whisky se recomienda que antes de tomar el primer trago, se aprecien el color, el olor y la pureza de este, pues los productores aseguran que el Scotch Whisky tiene un sabor único en el mundo.

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