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Estas son las razones por las que algunos gobiernos le temen a Huawei

La compañía china Huawei es una de las pocas del mercado que puede proveer lo necesario para el internet 5G. Sus otros competidores son Ericsson, Nokia y Samsung.
La compañía china Huawei es una de las pocas del mercado que puede proveer lo necesario para el internet 5G. Sus otros competidores son Ericsson, Nokia y Samsung. © Dado Ruvic / Reuters

Aunque la multinacional es una de las pocas que puede construir la infraestructura del internet del futuro, varios países desconfían del gigante tecnológico al creer que pondría sus celulares y redes de internet al servicio del Gobierno de China para espiarlos.

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Durante los tres días de Conferencia de Seguridad de Múnich, la compañía china Huawei estuvo en boca de los presidentes y ministros de las potencias mundiales. Y no es por su tecnología 5G o sus millonarias inversiones. A la empresa la acusan de permitir que el gobierno comunista de China use sus celulares y redes para espiar, y en más de una ocasión, le han intentado cerrar las puertas de grandes negocios en Europa y Estados Unidos. 

Aunque la discusión se basa en aparatos tecnológicos, realmente es una batalla política entre las grandes potencias, todo porque algunos países creen que el crecimiento de la empresa china afectará sus bolsillos. “Es en este contexto que Europa, con su base industrial históricamente sólida, ve su posición económica cada vez más desafiada por otras potencias globales”, según el reporte de la Conferencia de Múnich. 

En efecto, la empresa se está consolidando como uno de los gigantes tecnológicos del mundo: un tercio de la población mundial usa celulares o redes Huawei, según el Foro Económico de Davos; y además, es una de las compañías que más dinero están invirtiendo en investigación en todo el mundo, a la altura de las estadounidenses Microsoft y Apple.

La preocupación va más allá del dinero

Desde Estados Unidos hasta Reino Unido y Alemania están discutiendo si el poder tecnológico de Huawei amenaza la seguridad global.  

Los servicios de inteligencia estadounidense creen que sí, porque temen que la compañía les permita a las autoridades chinas usar sus equipos para vigilar las comunicaciones de un país. Aunque es opositora al Gobierno de Donald Trump, la líder demócrata Nancy Pelosi piensa parecido. Para ella, escoger esa tecnología implicaría “elegir la autocracia sobre la democracia”. Por eso les pide a los aliados de Estados Unidos que no se acerquen a Huawei. 

Del otro lado de la moneda está China, que sostiene que estas acusaciones no son más que habladurías. El primero en defenderse es Huawei. El vicepresidente de la compañía, John Suffolk, sostiene que Huawei "no sabe qué información intercepta el Gobierno chino" y que "ningún operador móvil les ha dado acceso a las autoridades". 

En China respaldan esta posición. Fu Ying, vicepresidenta del Congreso, desestima los miedos diciendo que varias tecnologías occidentales han estado en su país sin desestabilizar el sistema comunista chino. “¿De verdad creen que el sistema democrático es tan frágil que podría verse amenazado solo por la alta tecnología de Huawei?”, preguntó durante el evento, en respuesta a Pelosi.

Todas estas versiones van más allá de las palabras, porque en la práctica la operación de Huawei en ciertos países ha sido entorpecida, mientras que en otros ha ganado las batallas para participar en la construcción de la nueva generación del internet, el 5G. 

Los intentos para atajar a Huawei 

Aunque los debates sobre la compañía china y los miedos a las interceptaciones fueron protagonistas en la Conferencia de Seguridad de Múnich, realmente vienen de tiempo atrás. 

De hecho, cuando Estados Unidos y China comenzaron su guerra comercial a mediados de 2018, la compañía de tecnología estuvo en el corazón de las tensiones.  

Durante el año y medio que duraron las confrontaciones, el Gobierno de Donald Trump demandó a la multinacional acusándola de robar propiedad intelectual; la empresa no pudo instalar en sus celulares aplicaciones estadounidenses como Facebook, Instagram y WhatsApp; incluso Estados Unidos la sumó a la lista negra, lo que limitaba que los chinos pudieran comprar piezas producidas por los norteamericanos. 

Ni siquiera el acuerdo comercial que lograron las dos naciones en diciembre de 2019 trajo la paz para Huawei, porque poco tiempo después el Departamento de Justicia presentó 16 nuevos cargos en su contra. Las autoridades la acusan de robar secretos comerciales y colaborar con los gobiernos de Irán y Corea del Norte, países a los que Estados Unidos les ha impuesto sanciones económicas; cargos que Huawei niega. 

La presión es tanta que supera lo económico y lo judicial y trasciende las fronteras estadounidenses. La administración Trump presionó sin éxito a Reino Unido para que no permitiera que Huawei entrara a hacer parte del montaje de sus redes 5G. 

Y los temores son tantos que Australia, Japón y Nueva Zelanda ya prohibieron contratar a la compañía china para construir su infraestructura del 5G, como lo muestra el centro de pensamiento Instituto Mercator para Estudios sobre China. 

A pesar de todos estos obstáculos, los negocios de Huawei no se han frenado del todo, en gran parte porque es uno de los jugadores más fuertes en el mundo para crear la nueva generación del internet. 

Huawei se hace fuerte con el 5G

En el centro de las discusiones está la tecnología. Los países tienen cada vez más la necesidad de construir nuevas redes para entrar al internet más desarrollado, el 5G. Esta es la próxima gran revolución tecnológica porque a diferencia de la actual, no permitirá solo compartir fotos o videos, sino que hará posible que se conecten entre sí industrias, ciudades y la información de sistemas como el de la salud. 

Ahí Huawei entra con el pie derecho, pues es la compañía número uno en el mundo en equipos de telecomunicaciones y especialmente porque hay pocos competidores en el mercado que puedan construir las 5G. Sus rivales más cercanos son únicamente la compañía sueca Ericsson, la finlandesa Nokia y la surcoreana Samsung.

Es por eso que Estados Unidos y Reino Unido han reiterado que intentan construir otras alternativas para no depender de Huawei; a la par que los directivos de Ericsson y Nokia buscan reunirse con la canciller de Alemania, Angela Merkel, para discutir cómo limitar a las compañías tecnológicas que no sean europeas. 

Y es que, ante la falta de opciones y los altos recursos tecnológicos que se necesitan, los países se ven obligados a elegir entre contratar a los chinos o privilegiar la seguridad cibernética. 

Fue esto precisamente lo que impulsó a Reino Unido a incluir a Huawei en la construcción de las redes 5G, incluso en contra de las presiones de sus aliados políticos como Estados Unidos. 

“La realidad es que se trata de redes altamente complicadas que dependen de cadenas de suministro globales, donde una medida limitada de vulnerabilidad es casi inevitable”, explicó el secretario de Estado para las Relaciones Exteriores de Reino Unido, Dominic Raab. También afirmó que entre la paradoja de los avances de la 5G o las posibles amenazas a la seguridad, “el riesgo no se puede eliminar en las telecomunicaciones”.

Reino Unido no fue el único país en abrirle las puertas a Huawei incluso en medio de los debates de seguridad. De hecho, más de la mitad de los 65 contratos que la compañía china ha firmado para proveer equipos de 5G han sido con empresas europeas.

Ante esa dualidad, otras naciones como Francia ya han dicho que si Huawei tiene la mejor oferta técnica, tendrá el contrato de las 5G; así sea “comprensible” que se les dé prioridad a los operadores europeos como Nokia o Ericsson. 

Alemania tampoco parece querer vetar a la empresa china y el camino ya está despejado para la llegada de Huawei con las 5G de España, Italia, Polonia y Grecia. 

Esto hace que la compañía pueda seguir avanzando a pesar de los señalamientos políticos que cuestionan sus niveles de seguridad y de las presiones económicas que tiene en su contra. 

France 24

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