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Migrantes

'Refugiados climáticos', las nuevas víctimas de la violencia y el hambre

© France 24

Entre las múltiples consecuencias del cambio climático está la del desplazamiento forzado. Son miles los que se han visto obligados a abandonar sus hogares por los desastres naturales. Recientemente, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados alertó sobre la posibilidad de que, en un futuro no muy lejano, sean "millones" los que emigren por la emergencia climática.

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Es una realidad que enfrentan miles de personas en el mundo y que se agudiza cuando se mezcla con la violencia en algunas regiones de África. El enfrentamiento interétnico por el control del territorio es más agudo ahora, cuando se mezcla con la necesidad por tener de qué alimentarse. "Debido a la sequía, incluso antes de que ocurriera el conflicto y nos desplazáramos, solíamos tener una comida al día. Solo una comida", cuenta Asha Khalif, una mujer que tuvo que huir de su región natal en Etiopía después de perder sus cultivos y de que su esposo y hermano fueran asesinados por la violencia entre etnias.

Estos desplazados ahora viven en Tuli Guled, la región somalí de Etiopía. Allí, organizaciones de ayuda les entregaron semillas para que pudieran volver a trabajar la tierra, pero también sufrieron las consecuencias. Una incontrolable plaga de langostas del desierto consumió todo lo que tenían. "Lo que más me sorprende hoy es ver cuántos hacen el vínculo entre la experiencia del conflicto violento y el cambio climático. Hacen la relación de que la reducción de las formas de vida y la lucha por las tierras menos productivas son el origen de gran parte de lo que sufren", explica Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, después de una visita a la zona.

Ante esta crisis, hay quienes buscan ayudar a cambiar hábitos para evitar una mayor contaminación del planeta. Teenah es un proyecto en Jordania que emplea a mujeres refugiadas y que además las capacita para confeccionar bolsas de tela, que en el país reemplazan a las de plástico. "Nuestro trabajo, además de los ingresos financieros, tiene un valor moral. Estoy haciendo algo que conduce a un ambiente limpio", señala Asyah Saleh, una refugiada siria que trabaja en la empresa, apoyada por Unicef.

+ Y el dato de migración de la semana: 800.000 es el número de sirios que han tenido que huir de sus hogares desde diciembre en medio de la última campaña militar en el noroeste del país. El Programa Mundial de Alimentos pide ayuda urgente para cubrir las necesidades de los desplazados por la ofensiva.

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